
El uso cotidiano de teléfonos móviles y otras tecnologías digitales en personas mayores se vincula con un riesgo un 58% menor de experimentar problemas de memoria, de acuerdo con un metaanálisis difundido por la revista científica Nature Human Behaviour. El trabajo, realizado por equipos de la Universidad de Texas en Austin y la Universidad de Baylor, abarca datos de 411.430 adultos de 50 años o más y refuta la extendida preocupación sobre los efectos negativos de las pantallas en la salud mental de este grupo etario.
La investigación analizó 57 encuestas internacionales y evidenció que quienes incorporan dispositivos como teléfonos inteligentes y ordenadores en su vida diaria presentan no solo una menor incidencia de deterioro cognitivo, sino también una tasa de pérdida de funciones mentales un 26% menor a lo largo del tiempo.
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Este hallazgo contradice la llamada “demencia digital”, una hipótesis que durante años advirtió sobre el riesgo de un uso excesivo de la tecnología en la vejez.
Estimulación cognitiva y reserva tecnológica

El metaanálisis atribuye parte de este beneficio al concepto de reserva tecnológica. De acuerdo con el reporte de Nature Human Behaviour, la estimulación que proporcionan las actividades digitales, como aprender nuevas aplicaciones, recordar contraseñas o resolver gestiones diarias, favorece la memoria, el razonamiento y la autonomía funcional de los adultos mayores.
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Según especialistas usar el teléfono inteligente implica mucho más que realizar llamadas o enviar mensajes. Aprender a manejar distintas aplicaciones, organizar citas, resolver problemas técnicos o mantener la comunicación mediante videollamadas exige habilidades de memoria, planificación y flexibilidad mental.
Además, el contacto frecuente con familiares y amigos a través de mensajes o videollamadas colabora en la reducción del aislamiento social, un factor que la ciencia vincula directamente con el deterioro cognitivo en la edad avanzada.
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El tipo de uso marca la diferencia

No todas las actividades frente a la pantalla aportan los mismos beneficios. Los expertos consultados por la revista científica subrayaron que el uso activo de la tecnología —como enviar mensajes, buscar información, gestionar trámites o aprender funciones nuevas— demanda mayor esfuerzo intelectual y favorece la protección del cerebro. Por el contrario, pasar horas viendo vídeos cortos o revisando redes sociales de manera pasiva ofrece mucha menos estimulación.
Al evaluar a pacientes con quejas de memoria, los profesionales indagan cómo utilizan sus dispositivos. Recomiendan emplear herramientas digitales que ayuden a organizar rutinas, recordar citas, practicar ejercicios de estimulación cognitiva y mantener la comunicación familiar.
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Mayor autonomía y recomendaciones para un uso saludable

A pesar de la expansión del acceso a la tecnología, buena parte de los adultos mayores limitan el uso de sus dispositivos a funciones básicas por temor a cometer errores, ser víctimas de fraudes o dañar el aparato. Según el informe, la adquisición gradual de habilidades digitales, acompañada por orientación, facilita la adaptación y fortalece la autonomía, la confianza y la salud cerebral.
Entre las recomendaciones propuestas por los autores del estudio se encuentran: aprender periódicamente nuevas funciones del teléfono móvil, emplear calendarios y recordatorios, realizar videollamadas, consultar fuentes confiables de información, tomar cursos en línea y aprovechar los servicios digitales disponibles. Estas prácticas contribuyen a mantener la mente activa y a reforzar la interacción social.
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No obstante, los investigadores advierten que el estudio tiene carácter observacional, lo que implica que no demuestra una relación de causa y efecto directa. Además, el uso excesivo de dispositivos puede acarrear efectos adversos como insomnio, sedentarismo, ansiedad o distracción persistente. Existe también el riesgo de desarrollar una dependencia tecnológica para recordar información o ubicarse, según señalaron los expertos en el informe publicado por la revista científica.
Por ese motivo, los especialistas sugieren utilizar la tecnología como complemento de las capacidades cognitivas, siempre en combinación con hábitos saludables, actividad física, interacción social y aprendizaje continuo. De este modo, los dispositivos digitales pueden convertirse en aliados en la promoción de la autonomía y el bienestar mental de las personas mayores.
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