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Cómo influyen los alimentos ultraprocesados en las probabilidades de llegar a los 70 sin enfermedades crónicas graves

Ciertos productos habituales aparecieron como un factor adverso dentro de una evaluación prolongada con resultados llamativos

Un hombre de 70 años, de perfil, sostiene una manzana roja y una hamburguesa. El fondo es azul marino, con estilo de ilustración digital.
Un estudio de Harvard publicado en Nature Medicine vinculó el Índice Alternativo de Alimentación Saludable con más probabilidades de llegar a los 70 sin enfermedades crónicas graves - (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Un estudio con 30 años de seguimiento y más de 105.000 participantes acaba de identificar el patrón alimentario con mayor incidencia en la salud a partir de los 70 años, y la respuesta sorprendió incluso a los propios investigadores: no es la dieta mediterránea.

Los científicos de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Harvard, en colaboración con la Universidad de Copenhague y la Universidad de Montreal, publicaron sus hallazgos en la revista Nature Medicine, tras analizar ocho patrones dietéticos distintos y su relación con el envejecimiento saludable.

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El patrón que encabezó los resultados fue el Índice Alternativo de Alimentación Saludable (Alternative Healthy Eating Index, AHEI), un sistema de puntuación desarrollado por nutricionistas de Harvard. Quienes registraron mayor adherencia a este esquema alimentario tuvieron un 86% más de probabilidades de envejecer de forma saludable a los 70 años, y a los 75 más que duplicaron esas probabilidades frente a quienes menos lo seguían, según informó EatingWell con base en el estudio.

Infografía con título sobre alimentación y envejecimiento saludable, texto y numerosos iconos que representan un estudio, un índice alimentario, alimentos y riesgos.

El AHEI no es una dieta con nombre comercial ni un plan de comidas predeterminado. Se trata de un marco de evaluación que premia el consumo abundante de frutas, verduras, granos integrales, frutos secos y legumbres, junto con grasas saludables como los ácidos grasos omega-3 y las grasas poliinsaturadas presentes en aceites vegetales. Al mismo tiempo, penaliza la ingesta de carne roja y procesada, bebidas azucaradas, sodio y granos refinados. Su flexibilidad lo diferencia de otros planes más restrictivos: puede adaptarse a distintas preferencias culturales y estilos de vida sin imponer una estructura rígida.

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Para el estudio, los investigadores tomaron datos del Nurses’ Health Study (NHS) y el Health Professionals Follow-Up Study (HPFS), con 105.015 participantes —aproximadamente dos tercios mujeres— con una edad promedio de 53 años al inicio del seguimiento. El envejecimiento saludable se definió de forma precisa: llegar a los 70 años sin enfermedades crónicas graves y con las funciones cognitiva, física y mental preservadas. De toda la muestra, solo el 9,3% —unas 9.771 personas— alcanzó ese umbral.

Dos personas mayores, mujer y hombre, sentados frente a una mesa de cocina; ella con un plato de ensalada y un tazón, él con salchichas, refresco y snacks envasados.
Quienes tuvieron mayor adherencia al AHEI mostraron un 86% más de probabilidades de envejecer de forma saludable a los 70 años - (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Nuestros hallazgos sugieren que los patrones dietéticos ricos en alimentos de origen vegetal, con una inclusión moderada de alimentos de origen animal saludables, pueden promover un envejecimiento saludable en general y ayudar a orientar las futuras guías alimentarias”, afirmó Marta Guasch-Ferré, doctora en nutrición, coautora del estudio y profesora asociada en el Departamento de Salud Pública de la Universidad de Copenhague, en declaraciones recogidas por EatingWell.

Los otros siete patrones evaluados —el Índice Mediterráneo Alternativo (aMED), el plan DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), la dieta MIND (Mediterranean-DASH Intervention for Neurodegenerative Delay), la dieta saludable basada en plantas y otros índices centrados en inflamación e insulina— también mostraron asociaciones positivas con el envejecimiento saludable. La diferencia no fue de dirección, sino de magnitud: el AHEI se impuso por su énfasis específico en las grasas poliinsaturadas y por penalizar con mayor rigor las grasas trans, el sodio y las bebidas azucaradas.

El componente con mayor impacto negativo fue el consumo de alimentos ultraprocesados. Una ingesta elevada de este tipo de productos —especialmente carnes procesadas y bebidas azucaradas o endulzadas artificialmente— se asoció con un 32% menos de probabilidades de envejecer de forma saludable. Investigaciones paralelas respaldan esa tendencia: un análisis publicado en la revista Aging encontró que las dietas ricas en alimentos vegetales se asocian con un envejecimiento biológico más lento, medido a través de biomarcadores de metilación del ADN como GrimAge2 y PhenoAge.

Ilustración de una mujer de cabello gris sentada frente a un tazón que contiene manzanas, plátano, arándanos, kiwi, zanahoria, berenjena, lechuga y granos.
Los autores advirtieron que la muestra incluyó solo a profesionales de la salud y que harán falta estudios más amplios para confirmar los resultados sobre envejecimiento saludable - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Otra investigación reciente, publicada en Aging Cell por científicos de la Universidad de Sídney, mostró que adultos de entre 65 y 75 años que redujeron el consumo de grasa o aumentaron la proporción de proteína vegetal en su dieta durante apenas cuatro semanas presentaron mejoras en biomarcadores del envejecimiento biológico. Los resultados más pronunciados correspondieron a una dieta baja en grasas y más rica en carbohidratos complejos.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo de la Organización Mundial de la Salud (OMS), publicó por su parte un análisis basado en datos del UK Biobank que mostró que una mayor adherencia a una dieta basada en plantas se asocia con un 32% menos de riesgo de multimorbilidad —la presencia simultánea de cáncer y enfermedades cardiometabólicas—, tanto en adultos menores de 60 años como en mayores de esa edad.

Los autores del estudio de Nature Medicine reconocen limitaciones en sus hallazgos: el análisis no contempló factores ambientales que podrían influir en el envejecimiento, las funciones cognitiva y física se evaluaron mediante cuestionarios autorreportados, y la muestra estuvo compuesta exclusivamente por profesionales de la salud, lo que podría limitar la generalización de los resultados a poblaciones más diversas. Los investigadores señalan que serán necesarios estudios en poblaciones más amplias y heterogéneas para confirmar los datos.

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