El envejecimiento implica un proceso silencioso que puede afectar la independencia y la calidad de vida: la pérdida progresiva de masa muscular. Este fenómeno, llamado sarcopenia, se intensifica después de los cincuenta años y compromete la movilidad, el metabolismo y la autonomía.
Detectar a tiempo la reducción en la masa muscular resulta esencial, como afirma Daniela Pascualini, directora de la carrera de Licenciatura en Nutrición de la Universidad Abierta Interamericana, institución educativa privada de Argentina, sede Rosario.
PUBLICIDAD
“La masa muscular no es solo estética: es autonomía, metabolismo y calidad de vida”. La disminución de fuerza, las dificultades para actividades cotidianas como levantarse o subir escaleras, la sensación de fatiga y los cambios en la composición corporal pueden ser señales de este proceso, aunque el peso corporal permanezca estable. “La balanza no muestra la pérdida de músculo; el cuerpo sí la evidencia”, advierte Pascualini, lo que exige vigilancia y consultas oportunas.

El impacto de la edad y el rol de las proteínas
Con el paso de los años, disminuye la síntesis de proteínas en los músculos y se atenúa la respuesta del tejido muscular a los estímulos anabólicos, fenómeno conocido como resistencia anabólica. A esto se suman factores como cambios hormonales, menor actividad física y una ingesta insuficiente de proteínas, según Pascualini. Esta combinación puede desencadenar una sarcopenia que progresa si no se adoptan medidas integrales.
PUBLICIDAD
En la adultez mayor, el músculo necesita mayores cantidades y mejor calidad de proteína para conservar su estructura y función. Pascualini recomienda dar preferencia a fuentes de alto valor biológico —carnes rojas y blancas magras, huevos y lácteos— y realizar combinaciones adecuadas de legumbres y cereales cuando se siguen opciones alimenticias vegetales.
No conviene concentrar la ingesta de proteínas en una sola comida: “Concentrar la ingesta de proteínas solo en una comida es menos efectivo que repartirla en el día”, resalta.
PUBLICIDAD

Las necesidades diarias de proteína para adultos mayores varían entre 1,0 y 1,2 gramos por kilogramo de peso corporal, según el contexto clínico y el nivel de actividad física.
Una porción de carnes magras de 100 a 150 g aporta entre 20 y 30 g; dos huevos, 12 g; y un vaso de leche, entre 6 y 8 g.
PUBLICIDAD
Para las legumbres, una taza ofrece entre 10 a 15 g, y su combinación con cereales mejora el perfil de aminoácidos. Pascualini aclara que la suplementación no es necesaria de forma habitual si la alimentación cubre los requerimientos; solo bajo supervisión profesional debe considerarse en casos de ingestas insuficientes o necesidades elevadas.
Recuperar músculo y preservar la autonomía después de los cincuenta
El músculo mantiene su capacidad de adaptación más allá de los cincuenta años siempre que se adopten estrategias basadas en un adecuado entrenamiento y una alimentación equilibrada.
PUBLICIDAD
Pascualini destaca que el entrenamiento de fuerza asociado a una nutrición ajustada “permite no solo frenar la pérdida, sino también recuperar masa y fuerza muscular”. Es fundamental, además, mantener una ingesta energética apropiada y realizar actividad aeróbica complementaria. El descanso y la calidad del sueño completan el abordaje.
Para preservar la masa muscular en adultos mayores, Pascualini recomienda cuatro estrategias: aporte suficiente y repartido de proteínas, energía adecuada, estímulo muscular mediante entrenamiento de fuerza y ejercicio aeróbico complementario. Estas acciones ayudan a mantener la funcionalidad, el metabolismo y la autonomía para la vida diaria.
PUBLICIDAD

La experta sintetiza el enfoque: “Invertir en masa muscular es invertir en independencia”. Más allá del aspecto físico, atender a la salud muscular supone una decisión preventiva y de promoción para sostener la calidad de vida durante el envejecimiento.
Señales para la detección temprana de la sarcopenia
La observación cotidiana puede aportar signos de alerta: si una persona presenta debilidad, fatiga inusual o mayores dificultades en tareas como levantarse o subir escaleras, podría estar experimentando una pérdida sustancial de masa muscular. Pascualini señala en diálogo con Infobaela urgencia de la intervención temprana: cuanto antes se actúe, mayores serán las posibilidades de preservar la funcionalidad y la autonomía.
PUBLICIDAD
Detectar y atender la sarcopenia es un reto para la salud pública y personal en la población mayor de cincuenta años. La combinación de una alimentación equilibrada, la actividad física y el control profesional constituye la mejor defensa ante la degradación muscular vinculada al envejecimiento.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Sor Lucía Caram y su encendida defensa del rol de la gente mayor: “Son ellos los que evitan la fractura social”
A días de cumplir 60 años, la monja argentina radicada en España reflexionó sobre el sentido de la fe, recordó el último mensaje del papa Francisco y dijo que no le teme a la muerte. La vida hiperactiva de esta religiosa incansable

No es solo correr: el deporte que podría estimular la memoria y la atención
Una investigación con 40 adultos comparó a practicantes de orientación con corredores de ruta de condición física similar y halló mejores resultados en pruebas de memoria de trabajo espacial, concentración sostenida y capacidades ejecutivas

La velocidad al caminar podría ayudar a detectar señales de deterioro antes de la vejez
Un seguimiento de 45 años en Nueva Zelanda vinculó el paso de adultos de mediana edad con diferencias en la estructura cerebral, el estado general del organismo y el rendimiento cognitivo

Ministerio de la Soledad: cuando la falta de lazos comunitarios se vuelve asunto de Estado
La crisis de las instituciones intermedias muestra que no falta gente sino el compromiso de sostener la comunidad, un fenómeno que lleva a los países a crear carteras específicas para combatir el aislamiento

El mundo invierte su pirámide: los mayores de 65 ya superan a los niños pequeños, la fecundidad cae y la longevidad empuja otro mapa social
El envejecimiento de la población mundial marca un punto de inflexión demográfico: por primera vez, los mayores de 65 años representan una proporción superior a la de los niños de hasta 5 años, una tendencia que transformará el trabajo, la salud y la economía


