Sequía histórica en Estados Unidos genera alerta por incendios, crisis hídrica y alza de precios en alimentos

El país enfrenta un escenario con condiciones climáticas extremas que intensifican el riesgo de siniestros forestales, amenazan el acceso al agua y anticipan incrementos en los costos de la canasta básica durante 2026

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Vista aérea de un incendio forestal con denso humo blanco y gris elevándose sobre llamas anaranjadas en un terreno árido y montañoso. Parte del ala de un avión es visible
Estados Unidos registra su mayor porcentaje de territorio en sequía para marzo desde el año 2000, según el U.S. Drought Monitor. (Nebraska State Patrol via AP)

La sequía que afecta a Estados Unidos alcanzó niveles sin precedentes para esta época del año y ya origina preocupaciones inmediatas sobre posibles incendios forestales, problemas de suministro de agua y un inminente aumento de los precios de los alimentos, según datos meteorológicos citados por The Associated Press.

El país registra actualmente el mayor porcentaje de territorio afectado por sequía para un mes de marzo desde el año 2000. De acuerdo con el U.S. Drought Monitor (sistema oficial de monitoreo autorizado por los centros de estudios climáticos federales), el 61% de los estados continentales atraviesan condiciones de sequía, lo que abarca casi el 97% del sureste y dos tercios del oeste del país.

La NOAA reporta el déficit de lluvias y nieve más severo en marzo de 2026, solo superado históricamente por el Dust Bowl de 1934. (Oklahoma Department of Agriculture, Food and Forestry/Handout via REUTERS)
La NOAA reporta el déficit de lluvias y nieve más severo en marzo de 2026, solo superado históricamente por el Dust Bowl de 1934. (Oklahoma Department of Agriculture, Food and Forestry/Handout via REUTERS)

El índice Palmer de sequía, elaborado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), señala que marzo de 2026 se ubicó como el peor registro desde 1895, solamente superado en nivel de aridez por los meses de julio y agosto de 1934, durante el denominado Dust Bowl.

El déficit de lluvias y nieve, un riesgo sin precedentes

Uno de los factores que agrava la situación es la ausencia de nieve acumulada en gran parte del oeste de Estados Unidos, vinculada a temperaturas extremadamente altas para la época. Esta nieve tradicionalmente suministra el agua necesaria para la región durante los meses de verano.

Simultáneamente, una modalidad distinta de sequía afecta al sur del país, desde Texas hasta la costa este, debido a cambios en la corriente en chorro que reducen las precipitaciones, de acuerdo con Brian Fuchs, especialista del National Drought Mitigation Center (centro nacional dedicado al estudio y mitigación de la sequía) en diálogo con The Associated Press.

El 61 % de los estados continentales de EE.UU. atraviesan sequía, con casi el 97 % del sureste y dos tercios del oeste afectados. (REUTERS/Octavio Jones)
El 61 % de los estados continentales de EE.UU. atraviesan sequía, con casi el 97 % del sureste y dos tercios del oeste afectados. (REUTERS/Octavio Jones)

NOAA ha calculado que serían necesarias lluvias excepcionales para revertir este déficit: en el este de Texas se requerirían 483 milímetros de precipitaciones en solo un mes, y en la mayor parte del sureste, más de 304 milímetros. Fuchs describió la magnitud de la crisis: “Ahora mismo, el 61% del país está en sequía y esa cifra ha ido en aumento en lo que va del año. No hemos visto muchas primaveras en las que esta parte del país esté en semejante situación”.

Entre los datos recientes que más relevancia han tenido, destaca la medición del déficit de presión de vapor —una variable que indica cuánta humedad absorbe la atmósfera caliente y seca desde el suelo—, que se ubicó en un valor 77% por encima del nivel normal y 25% más alto que cualquier otro registro para enero-marzo en el oeste, según el hidroclimatólogo de la Universidad de California en Los ángeles (UCLA) Park Williams.

Sequía temprana y el temor por los incendios forestales

Otra característica de gravedad es la estacionalidad poco habitual: Williams explicó a The Associated Press que “la sequía normalmente alcanza su pico en verano, no en primavera, y eso es motivo de preocupación”. El experto agregó: “El fuego tiende a reaccionar ante el calor y la sequía de manera exponencial. Por cada grado adicional de calentamiento, los incendios aumentan más respecto al grado anterior”.

Dos camiones de bomberos, uno blanco y otro rojo, estacionados frente a un gran incendio con llamas naranjas y humo denso
El déficit de presión de vapor en el oeste estadounidense alcanza un 77 % por encima del nivel normal, aumentando el riesgo de incendios forestales. (Jessica Pozehl/Brown, Rock County Emergency Management via AP)

El pronunciado déficit de humedad en la atmósfera incrementa la capacidad de absorción (un fenómeno conocido como capacidad higroscópica), lo que seca más el terreno y multiplica el riesgo de grandes incendios. Especialistas advierten que esta particularidad, poco frecuente en registros históricos, es uno de los principales factores de alarma para el verano próximo.

Agricultura y precios globales bajo amenaza

El impacto de la sequía podría sentirse más allá de las fronteras de Estados Unidos. El meteorólogo de Yale Climate Connections, Jeff Masters expuso a The Associated Press que su principal preocupación es el efecto sobre la agricultura nacional y el consiguiente aumento en los precios de los alimentos.

El riesgo se incrementa ante la posibilidad de una temporada deficiente de cosechas, que podría repercutir en los mercados internacionales. A esto se suma la previsión de un fuerte fenómeno de El Niño, que usualmente disminuye los rendimientos agrícolas en otras regiones productoras del mundo, como India.

ARCHIVO - Esta fotografía muestra el río Colorado en su cuenca alta, el 29 de mayo 2021, en Lees Ferry, Arizona. (Foto AP/ Ross D. Franklin, Archivo)
ARCHIVO - Esta fotografía muestra el río Colorado en su cuenca alta, el 29 de mayo 2021, en Lees Ferry, Arizona. (Foto AP/ Ross D. Franklin, Archivo)

La anticipación de estos desafíos ya es perceptible en zonas como Arizona, donde una floración prematura de los cactus y la disminución de los niveles en los embalses han encendido señales de alerta.

Kathy Jacobs, directora del Center for Climate Adaptation Science and Solutions de la Universidad de Arizona, manifestó a The Associated Press: “Quienes dependemos del río Colorado estamos muy preocupados porque no existe una hoja de ruta firmada que nos permita afrontar lo que parece ser el peor año de sequía que hemos vivido. Muchos de nuestros embalses no están llenos”.

Cambio climático y variabilidad natural: causas conjuntas

La explicación detrás de este episodio extremo combina la variabilidad natural y el impacto del calentamiento global provocado por la actividad humana. Williams sostuvo que el factor azaroso ha sido levemente más determinante en esta ocasión, pero subrayó: “Todo el clima actual está afectado por el cambio climático”. Jacobs, de la Universidad de Arizona, insistió ante The Associated Press: “No existe ya un fenómeno meteorológico que esté divorciado de las tendencias del clima. Este evento extremo es exactamente lo que anticipábamos: olas de calor extremas y sequías intensas”.

Densa columna de humo negro y gris sobre un campo seco bajo cielo nublado, con torre de comunicaciones y poste eléctrico en primer plano
La falta de nieve acumulada en el oeste de EE.UU. vincula temperaturas récord con menor suministro de agua para el verano. (Jessica Pozehl/Brown, Rock County Emergency Management via AP)

La convergencia de temperaturas altas, escasez de nieve, patrones atmosféricos atípicos y tendencias generales indica que vastas zonas de Estados Unidos, en 2026, enfrentan riesgos climáticos, agrícolas y sociales asociados a la sequía.