
Volar de Chicago a Nueva Delhi lleva alrededor de catorce horas y media. Despega desde Chicago (EE. UU.) y sobrevuela Canadá, atraviesa Groenlandia, el archipiélago de Svalvard, y continúa hacia India pasando por Rusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán antes de aterrizar, finalmente, en Nueva Delhi. Toda una travesía.
El pasado miércoles 5 de marzo, 300 pasajeros del vuelo 126 de Air India embarcaron en un Boeing 777-300ER en el aeropuerto O’Hare International. Después de atravesar todo el proceso (con lo que se tarda) desde que se entra por la puerta del aeropuerto hasta que los pasajeros se pueden sentar en el asiento que les indica su billete, todavía quedaba por delante la parte más dura. A continuación, esperaba más de medio día volando con escaso espacio para estirar las piernas, sin poder hacer mucho más que leer o mirar por la ventana o, si no se tiene esa suerte, el pequeño resquicio que queda entre su borde y la coronilla del pasajero de al lado que, en el asiento interior, duerme apoyado sobre ella sin dejar mucho espacio para ve
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En esa situación, el único consuelo puede ser el saber que esas 14 horas y media solo se tienen que aguantar una vez. Si se tiene suerte, se podrá dormir un rato, pero igualmente lo más probable es que se deban pasar varias horas despierto y viendo el tiempo pasar. Al final, cada minuto que pasa es un minuto menos para llegar al destino. O habría sido así, de no ser porque, cuando habían pasado unas cinco horas desde que el avión abandonó la pista de despegue y sobrevolaba ya Groenlandia, a 10.000 metros de altura, un problema técnico llevó a la tripulación de la aeronave a tomar la decisión de dar media vuelta y regresar a Chicago.
Volar 10 horas y acabar de vuelta en el mismo sitio
No era nada relacionado con los sistemas de navegación, ni de comunicaciones, ni tenía nada que ver con la capacidad del avión para seguir volando. Pero sí que era un problema bastante fuera de lo normal, según informó el consultor de aviación Mark Martin al Hindustan Times. ¿La avería en cuestión? De los 12 baños de la aeronave, 11 estaban atascados, quedando únicamente el de clase business para ser utilizado por 300 personas durante las 9 horas restantes de vuelo. Según Mark, aunque “no es raro que uno o dos inodoros de vacío se obstruyan porque los pasajeros a menudo arrojan pañuelos o pañales ahí”, pero es “prácticamente imposible” que todas las cabinas queden inutilizables “únicamente por culpa de los pasajeros, y de manera que provoque un desvío de emergencia”.
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De acuerdo con el medio especializado AirLive, la avería fue provocada por varios pedazos de plástico y tela que se habían quedado atascados en la tubería de deshechos tras haber sido arrojados al retrete. Los vídeos del momento en el que los pasajeros son informados de la decisión tomada por la tripulación muestran a varios viajeros de pie y conversando, algunos visiblemente cansados y otros aparentemente frustrados por todo el dilema. Normal, sabiendo que llevaban cinco horas inservibles que iban a acabar siendo la vuelta más larga y tediosa de sus vidas. Y quedaban por delante otras cinco en las que, además, no iban a poder utilizar el aseo.
“El AI126, que operaba la ruta Chicago-Delhi el 6 de marzo de 2025, tuvo que regresar a Chicago debido a un problema técnico”, dijo la aerolínea en un comunicado compartido por el medio francés La Dépêche en el que también informaban de cómo, cuando llegaron de nuevo a los Estados Unidos, los pasajeros “desembarcaron con normalidad y se les proporcionó alojamiento para minimizar las molestias”.
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