
La escritora canadiense Anne Carson, distinguida este 8 de octubre con el Premio Nobel de Literatura 2026, encontró hace unos meses un objeto de análisis fuera de los márgenes habituales de la poesía, la traducción y el mundo clásico: un concierto de Rosalía en Chicago. “Tengo resaca de Rosalía”, escribió al comienzo de un ensayo publicado por la London Review of Books después de presenciar el show de la cantante española ante 20.000 personas.
La Academia Sueca premió a Carson “por una obra audaz e inventiva que, en diálogo lúdico con la tradición clásica, ha creado nuevas formas para la literatura contemporánea”. La decisión pone en primer plano a una autora que ha desarrollado una obra difícil de encasillar, a medio camino entre la poesía, el ensayo, la traducción y la relectura de textos antiguos. Su texto sobre Rosalía permite observar otra faceta de esa escritura. Carson no se limita a reseñar una actuación ni a ordenar referencias musicales. El ensayo se detiene en el vínculo entre una estrella pop y un público que convierte cada gesto de la artista en una reacción física.
PUBLICIDAD
Carson asistió al concierto que Rosalía ofreció el 20 de junio en Chicago. Según relató, el elemento que más la impresionó fue el sonido de los asistentes. La poeta describió una audiencia que gritaba ante cada respiración de la cantante y sostuvo que el fenómeno excedía las dimensiones habituales de una presentación musical. “Esa voz puede hacer cualquier cosa”, escribió sobre la intérprete catalana. Carson situó la voz en el centro de su observación, por encima de la escenografía, la coreografía y la circulación de imágenes que acompañan a las giras de grandes figuras del pop.
Para la autora canadiense, Rosalía posee una voz todavía luminosa, con un registro que puede adquirir mayor profundidad con el paso de los años. En su lectura, el flamenco exige una madurez que la artista todavía está en condiciones de desarrollar. La comparó con una flecha de plata que atraviesa el volumen del sistema de sonido y provoca una respuesta inmediata del público. La escena se organizaba, según Carson, en una secuencia de retroalimentación. Los seguidores gritaban, Rosalía elevaba la intensidad y los gritos regresaban desde las gradas. La poeta asistió al espectáculo junto a una acompañante, identificada solo como C., y señaló que ambas permanecieron sentadas mientras el resto del estadio se mantuvo de pie durante las dos horas de actuación.
PUBLICIDAD

La mística, Simone Weil y la figura de Rosalía
El análisis de Carson también se concentra en los elementos religiosos de la propuesta artística de Rosalía. La cantante ha incorporado referencias a Dios, Jesús, el sacrificio y la redención en sus letras, imágenes y puestas en escena. Ese repertorio convive con códigos del pop contemporáneo, la sexualización de los bailes y una estética que combina símbolos de distintas tradiciones. Carson definió como inquietante esa mezcla entre recursos de la música global y referencias místicas. La poeta ha abordado en otras ocasiones el misticismo como una forma de rebasar los límites de la filosofía. Por eso, identificó afinidades entre algunas letras de Rosalía y las ideas de la pensadora francesa Simone Weil, una figura que también ocupa un lugar relevante en la obra de la escritora canadiense.
La pregunta sobre las creencias personales de Rosalía no ocupa el centro del ensayo. Carson plantea que el público busca en la cantante una figura atravesada por imágenes religiosas y por una intensidad emocional que se exhibe ante miles de personas. Ese “recipiente religioso”, como lo llamó, aparece expuesto a una experiencia extrema de adoración colectiva. La autora también reflexionó sobre la feminidad que proyecta Rosalía. “¿La envidio? Claro que sí”, escribió. La ubicó como una encarnación de glamour y fuerza femeninos, capaz de posar, seducir y parodiar su propia imagen. Carson comparó ese procedimiento con el de la islandesa Björk, aunque sostuvo que ambas artistas toman caminos distintos frente a la representación de lo femenino. El ensayo concluye con una mirada menos celebratoria sobre los seguidores de Rosalía. Carson esperaba encontrar una forma de camaradería entre quienes habían compartido el concierto. En cambio, percibió una relación individual entre cada asistente y la figura sobre el escenario.
PUBLICIDAD
Después del show, mientras esperaba el tren, observó a los asistentes inmersos en sus propios auriculares y teléfonos. No encontró, según escribió, una exaltación compartida ni una emoción común que continuara fuera del estadio. La noche, señaló, parecía haberse cerrado para cada persona de forma privada. Esa observación no reduce la fascinación de Carson por Rosalía. Al contrario, muestra el interés de la nueva ganadora del Nobel, quien ya ganó el Premio Princesa de Asturias de las Letras, por los mecanismos de la voz, la devoción, la imagen y la distancia entre una multitud reunida y una comunidad real. En ese concierto de Chicago, la poeta vio una artista capaz de dominar el escenario y un público que respondió con una intensidad que todavía la acompañaba semanas después.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Crítica de ‘Pajaritos preñados’, de Andrea Abreu: una novela tan exigente como visceral cuya lectura se convierte en toda una experiencia
La escritora regresa al panorama literario después de su éxito ‘Panza de burro’ con una novela torrencial marcada por la oralidad y los personajes marginales en un entorno decadente

Rosalía revela cómo Bono le contó que U2 le iba a dedicar una canción: “Me escribió y me preguntó si algunas palabras tenían sentido en español”
La cantante española pasó por el programa de Jimmy Fallon para dar los detalles de su colaboración con la banda irlandesa

Crítica de ‘Al este del Edén’, la gran serie de Netflix de la temporada: un exquisito drama familiar con una arrolladora Florence Pugh
Zoe Kazan adapta la novela de John Steinbeck y consigue una ficción tan épica como íntima en torno a la naturaleza del bien y del mal

Diez años después, el director que ganó el Oscar con ‘Spotlight’ cree que la Iglesia no ha hecho lo suficiente: “Mucha gente se sintió comprendida tras verla”
El director Tom McCarthy estrena nueva película con Paul Rudd y Paul Giamatti mientras echa la vista atrás con una película que no cambió todo lo que esperaba

Sebastian Stan aún no ha visto ‘Vengadores: Doomsday’, pero está seguro de una cosa: “Será desgarradora, veremos quién llega al siguiente nivel”
El actor de origen rumano, al que también veremos en ‘The Batman: Parte II’, podría cerrar su etapa en Marvel con esta película



