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Incluso los directivos prefieren vivir mejor que ascender: seis de cada diez rechazarían más sueldo y responsabilidad si perjudica su bienestar

Las relaciones con compañeros, la estabilidad y un desplazamiento cómodo se valoran por encima del aumento económico

Hombre vestido de traje sentado en un despacho con papeles y laptop, mirando una foto familiar enmarcada. Hay teléfonos, tazas de café y certificados.
Un directivo con traje sostiene una foto familiar y la mira pensativamente en su despacho (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Ascender dentro de una empresa suele implicar un cargo mejor, más responsabilidad y, habitualmente, una subida salarial o nuevos incentivos. Sin embargo, esa mejora profesional ya no compensa necesariamente cuando obliga a trabajar con más presión, perder flexibilidad o disponer de menos tiempo para la vida personal. Casi seis de cada diez directivos y altos responsables europeos aseguran que rechazarían una promoción si perjudicara su bienestar.

El dato aparece en el informe Executive Compensation & Talent Trends 2026, elaborado por Page Executive a partir de una encuesta internacional realizada entre noviembre y diciembre de 2025. La investigación recoge las respuestas de más de 14.000 ejecutivos y profesionales de alta dirección, entre ellos 493 participantes españoles.

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La encuesta no pregunta directamente cuánto dinero estarían dispuestos a perder, pero sí muestra que, incluso entre profesionales situados en los niveles mejor pagados de las empresas, ascender deja de percibirse como una mejora cuando el coste es vivir peor.

La conciliación pesa más que el salario al cambiar de puesto

Cuando los directivos valoran la posibilidad de cambiar de cargo, lo que más temen perder no es su sueldo. El 40% menciona las relaciones que ya mantiene con sus compañeros y responsables, mientras que el 37% señala la conciliación o la flexibilidad laboral.

También pesan la familiaridad con las tareas actuales, citada por el 34%; la comodidad del lugar de trabajo o del desplazamiento diario, con un 32%; y la seguridad y estabilidad en el empleo, con un 29%. El salario y los beneficios aparecen después, mencionados por el 28% de los encuestados.

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Un ascenso puede significar cobrar más, pero también alargar la jornada, estar disponible fuera de horario, asumir conflictos de equipo, desplazarse con mayor frecuencia o cargar con decisiones que antes correspondían a otra persona.

El informe agrupa estas preocupaciones y concluye que los factores relacionados con la cultura laboral alcanzan un peso del 76%, frente al 38% de los elementos económicos o vinculados a la progresión profesional. Las categorías pueden solaparse, pero la diferencia refleja que la calidad del entorno de trabajo pesa más que avanzar en el organigrama.

Quienes nacieron en los años 80 y 90 enfrentan salarios más bajos, menor capacidad de ahorro y acceso limitado a la vivienda. A los 42 años, acumulan hasta un tercio de la riqueza que tenían generaciones anteriores a su edad.

El sueldo continúa siendo importante. El 44% de los ejecutivos europeos considera que una remuneración competitiva es uno de los principales elementos de satisfacción laboral. No obstante, Page Executive concluye que el dinero no basta cuando fallan la confianza en la dirección, la cultura interna, la transparencia o el apoyo al bienestar.

Entre las condiciones más valoradas por los directivos europeos se encuentran el trabajo flexible o híbrido, elegido por el 33%; la posibilidad de trabajar completamente en remoto o desde cualquier lugar, con un 25%; y los programas de salud y bienestar, con un 15%.

Cuatro de cada diez directivos españoles exigen flexibilidad

La tendencia también aparece en los resultados específicos de España. Cuatro de cada diez directivos españoles consideran la flexibilidad un elemento decisivo al valorar una nueva oportunidad profesional. Además, un tercio reconoce haber buscado otro empleo por su desacuerdo con determinadas decisiones tomadas por la dirección.

El 45% de los ejecutivos y altos responsables españoles se plantea actualmente un cambio profesional y el 30% no espera continuar en su puesto más de un año. Al mismo tiempo, solo el 63% se muestra satisfecho con su remuneración.

Los resultados del informe apuntan a un cambio en la forma de entender la carrera profesional. Subir de categoría, cobrar más o acumular responsabilidades ya no se interpreta necesariamente como vivir mejor. También para quienes ocupan los puestos más altos, una promoción puede convertirse en un retroceso cuando supone menos autonomía, peor conciliación y una desconexión digital inexistente.

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