
Acaba de terminar el Mundial 2026 y ya se está jugando el Mundial 2030. No en el campo, pero sí en los despachos, oficinas, discursos y crisis que hoy tienen que hacer frente los tres países organizadores: España, Portugal y Marruecos. La primera de todas, la crisis de Ceuta, ha abierto un nuevo frente entre la península ibérica y el tercero. Sumar y Livre (partido ecologista portugués) han pedido revisar la participación de Marruecos en el torneo.
Además, la situación coincide ahora con un movimiento que puede afectar a España. Según el diario británico The Times, Gianni Infantino, presidente de la FIFA, ha ofrecido a Marruecos albergar la final del Mundial 2030 en el futuro estadio Hassan II de Casablanca a cambio de conservar el respaldo del país a su gestión al frente del organismo. Esto llega tras una reunión de urgencia convocada por Infantino en Rabat.
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En principio, y más habiendo ganado el Mundial 2026, España era la favorita para albergar el partido. El Santiago Bernabéu, el Spotify Camp Nou o La Cartuja se situaban en la cima de la pelea por albergar una hipotética final en la que podrá estar nuevamente España defendiendo título.

La crisis de Ceuta: en el punto de mira político
La tensión política generada por los últimos acontecimientos en la frontera de Ceuta ha provocado la reacción de la derecha y Sumar. PP y Vox han tachado el acto como “invasión”, mientras que Sumar ya ha registrado una Proposición no de Ley en el Congreso para solicitar al Gobierno que revise el modelo de organización conjunta del Mundial 2030 y evalúe si Marruecos debe continuar como uno de los países anfitriones.
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El texto sostiene que organizar un Mundial “moviliza recursos públicos, compromete garantías estatales, condiciona inversiones e infraestructuras y proyecta internacionalmente a los países anfitriones”. Por ello, Sumar considera que la participación en el torneo debe estar vinculada a un respeto “efectivo y continuado” de los derechos humanos, de la legalidad internacional y de los principios democráticos. La formación reclama específicamente evaluar el “impacto de los acontecimientos ocurridos en la frontera de Ceuta sobre los compromisos de derechos humanos vinculados al torneo” y estudiar actuaciones adicionales si se acreditaran incumplimientos graves de los compromisos internacionales asumidos por alguno de los países organizadores.
El texto también pide al Gobierno que impulse ante la FIFA una reforma de los procedimientos de adjudicación y seguimiento de grandes competiciones para incorporar cláusulas de derechos humanos “permanentes, independientes y exigibles”, incluida la posibilidad de revisar o retirar la condición de anfitrión cuando se produzcan incumplimientos graves. “El fútbol no puede servir para blanquearlo todo”, sostiene Sumar, que reclama una revisión formal del modelo de organización de 2030 y que, si la FIFA rechazara esa posibilidad, el Gobierno hiciera transparentes las alternativas existentes.
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Portugal se suma a la presión
La petición ha encontrado su eco en el país vecino y coorganizador. El partido ecologista Livre también ha reclamado a su Gobierno y a la Federación Portuguesa de Fútbol que reevalúen la participación de Marruecos en la organización del Mundial. “Portugal no puede ser cómplice de la organización conjunta del Mundial de 2030 con Marruecos”, ha afirmado su portavoz, Jorge Pinto, asegurando que Livre hará “todo lo posible” para evitar cualquier asociación con el país magrebí en la organización del torneo.

Infantino, en la cuerda floja
El presidente de la FIFA atraviesa uno de los momentos más delicados de su mandato después de la polémica generada por su proyecto para vender una participación de los futuros ingresos comerciales de la FIFA a inversores privados. La propuesta, que incluía la venta de hasta un 20% de la filial comercial, terminó siendo abandonada ante la oposición que generó.
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En ese escenario, el continente africano tiene un peso considerable. La Confederación Africana de Fútbol (CAF) reúne a 54 asociaciones miembro, una menos que la UEFA. En las elecciones presidenciales de la FIFA, cada federación dispone de un voto, por lo que el bloque africano representa una bolsa de apoyos determinante. El propio Infantino ha expresado públicamente su admiración por Marruecos. Durante la celebración del Día del Trono de Mohammed VI, llegó a afirmar que el Mundial de 2030 “será el mejor porque se celebrará en el país más hermoso de todos, Marruecos”. También aseguró que “los marroquíes están listos para recibir al mundo”.
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