Los españoles compran ahora casas más ‘baratas’, por debajo de 300.000 euros: “Volvemos a un mercado con menos euforia y más prudencia”

El valor medio de las casas financiadas se situó en mayo en 276.000 euros, frente a los 309.000 euros de abril, mientras que el valor nominal medio de las hipotecas solicitadas descendió hasta los 197.000 euros

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Dos jóvenes miran los anuncios de viviendas en venta en una inmobiliaria.
Tomàs Moyà / Europa Press
Dos jóvenes miran los anuncios de viviendas en venta en una inmobiliaria. Tomàs Moyà / Europa Press

El precio de la vivienda no ha dejado de subir durante más de una década, hasta superar ahora los máximos alcanzados en 2007, antes de que estallara la burbuja inmobiliaria. En el primer trimestre del año se encareció un 12,9%, encadenando cinco trimestres con incrementos superiores al 12%.

Detrás de este comportamiento al alza se encuentran los mismos factores que vienen impulsando el mercado durante los últimos años: una demanda sólida, una oferta insuficiente para absorberla y unas condiciones de financiación más favorables. Según los expertos, mientras estos factores permanezcan vigentes, el valor de la vivienda seguirá subiendo, aunque el ritmo de crecimiento puede experimentar ajustes puntuales.

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“El mercado residencial español ha arrancado 2026 con una intensidad al alza de los precios que no muestra signos de agotamiento”, afirma Ferran Font, director de Estudios de pisos.com. Apunta que tras las últimas remontadas, “los precios ya superan ampliamente los máximos registrados durante la burbuja”.

Viviendas más asequibles e hipotecas más bajas

Los elevados precios de los pisos hacen que sean imposibles de asumir por ciudadanos con rentas medias y bajas, lo que ha llevado a que el valor de las viviendas adquiridas en mayo con financiación bajara hasta los 276.000 euros de media, frente a los 309.000 euros de abril, según el último análisis mensual del Centro de Estudios de Trioteca (CET).

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Este descenso estuvo acompañado por el del valor nominal medio de las hipotecas solicitadas en mayo, que bajó hasta los 197.000 euros, una cifra también menor que la registrada el mes anterior. Estos ajustes no apuntan a una contracción brusca del mercado, sino a un escenario de mayor prudencia en la toma de decisiones por parte de compradores y entidades.

Santiago Carbó, catedrático del Departamento de Economía en CUNEF Universidad, asegura que el precio de la vivienda y del alquiler seguirá subiendo este año a no ser que España viva una crisis económica originada por la guerra en Oriente Medio.

“Estamos viendo una vuelta a la coherencia del mercado. Baja el valor medio de la vivienda, baja también el importe medio de la hipoteca, pero, al mismo tiempo, repuntan el euríbor y el tipo de interés fijo medio firmado”, explica Ricard Garriga, CEO y cofundador de Trioteca.

A su juicio, la financiación está volviendo a encarecerse y eso enfría parte de la demanda: “No hablamos de una caída del mercado, sino de una estabilización sana. Menos euforia, más prudencia y decisiones de compra más racionales”.

Precios al alza por más tiempo

En el actual escenario, la presión compradora seguirá sosteniendo los precios, pero su evolución dependerá en gran medida de la política monetaria que lleve a cabo el Banco Central Europeo respecto a los tipos de interés.

Los analistas descuentan una subida de 25 puntos básicos en la reunión que su Consejo de Gobierno va a mantener este jueves y que colocará el precio del dinero en el 2,25%.

Fuente: INE
Fuente: INE

“Si el acceso a la financiación vuelve a encarecerse, parte de la demanda perderá capacidad de compra y el mercado podría entrar en una fase de moderación. Esto no significa que los precios vayan a corregirse, ya que el desequilibrio estructural entre oferta y demanda continúa siendo muy intenso, pero sí que el extraordinario ritmo de crecimiento registrado durante los últimos trimestres podría comenzar a enfriarse”, asegura María Matos, directora de Estudios de Fotocasa.

En concreto, los expertos coinciden en pronosticar que el escenario más probable para el segundo semestre del año es el de un mercado que experimentará más incrementos de precio, pero “más contenidos”, de los que se han producido hasta ahora.

Argumentan que la poca oferta de vivienda disponible continuará sosteniendo los valores al alza, pero el encarecimiento de las hipotecas y el endurecimiento de las condiciones financieras actuará como un freno sobre la demanda y contribuirá a desacelerar la intensidad de las subidas.

Vista general del bloque de viviendas de la playa de San Juan en Alicante (EFE / Morell)
Vista general del bloque de viviendas de la playa de San Juan en Alicante (EFE / Morell)

Clase media baja y jóvenes, los principales compradores

En Esta línea Gonzalo Bernardos, advisor de Trioteca y profesor de Economía de la Universidad de Barcelona, sostiene que el mercado residencial de 2026 comparte algunos rasgos con el de 2023, especialmente por el impacto inflacionario derivado de los conflictos bélicos sobre la energía y el crecimiento, pero también presenta diferencias de fondo en la composición de la demanda.

Señala que el protagonismo pasa ahora de la demanda de clase media-alta a la de clase media-baja y los jóvenes menores de 40 años, impulsados por la demanda embalsada, la creación de empleo y la creciente dificultad de acceso al alquiler.

Bernardos considera que esta combinación mantendrá elevada la tensión en el mercado residencial durante los próximos meses y da cifras. “En 2026 disminuirán las transacciones de vivienda un 8%, pero su precio subirá un 5%”.

Además, “la diferencia entre demanda y oferta de vivienda es tan espectacular en el segmento de clase media-baja que augura la continuidad del boom inmobiliario como mínimo hasta el final de la década”.

Su diagnóstico se apoya, además, en el deterioro del mercado del alquiler, donde la oferta se ha reducido en grandes ciudades y el coste del arrendamiento sigue tensionando la decisión de compra.

Este entorno refuerza la idea de que, incluso con financiación más cara, la vivienda en propiedad seguirá siendo para muchos hogares una alternativa más atractiva que el alquiler, especialmente en aquellas zonas donde la oferta residencial continúa siendo insuficiente.

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