Ángel Macías, psicólogo: “El error que todo el mundo comete es pensar que van a tener autoestima cuando todo sea perfecto”

El experto cuestiona la creencia de que el amor propio solo debe estar reservado para aquellos que han conseguir alcanzar la versión de sí mismos que desean

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Las personas narcisistas suelen tener una creencia de superioridad con respecto a los demás (Freepik)
El psicólogo Ángel Macías señala que la autoestima no implica que todo deba ser perfecto. (Freepik)

La autoestima es uno de esos conceptos relacionados con la psicología que suelen utilizarse de manera imprecisa. Se habla de ella como si fuera una meta que debe alcanzarse, una especie de estado ideal al que se llega cuando desaparecen las inseguridades o cuando se consigue aquello que durante mucho tiempo se ha perseguido. Sin embargo, detrás de esta idea se esconden numerosas confusiones que condicionan la forma en que las personas se relacionan consigo mismas.

En una sociedad marcada por la búsqueda constante de resultados, el éxito personal suele convertirse en la medida con la que se evalúa el propio valor. Las redes sociales, la cultura del rendimiento y la necesidad de mostrar una versión impecable de uno mismo alimentan la creencia de que la aceptación personal depende de cumplir determinados estándares. Cuanto más cerca se está de ellos, más fácil parece sentirse satisfecho; cuanto más lejos, más dura suele ser la autocrítica.

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A esta presión se suma otro fenómeno cada vez más extendido: el perfeccionismo. La exigencia de hacerlo todo bien, de no cometer errores y de responder siempre a las expectativas propias y ajenas puede convertirse en una fuente constante de malestar. Lejos de impulsar el crecimiento personal, muchas veces acaba generando una relación hostil con uno mismo en la que cualquier fallo se interpreta como una prueba de insuficiencia.

El diálogo interno destructivo influye en la autoestima y el bienestar emocional. (Magnific)
El diálogo interno destructivo influye en la autoestima y el bienestar emocional. (Magnific)

Frente a estas ideas, el psicólogo Ángel Macías (@angelmaciaspsicologia en TikTok) propone una visión diferente de la autoestima. Según explica, uno de los errores más frecuentes consiste en pensar que la autoestima aparece cuando desaparecen las carencias. “No se tiene autoestima cuando logras quererte, sino cuando te valoras a pesar de todo lo que tienes que mejorar”, afirma.

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La autoestima no depende de alcanzar la perfección

Esta perspectiva cuestiona la creencia de que el amor propio es una recompensa reservada para quienes alcanzan una determinada versión de sí mismos. Para Macías, la autoestima no depende de haber solucionado todos los problemas ni de haber llegado a una situación ideal. De hecho, considera que muchas personas viven atrapadas en la espera permanente de ese momento perfecto que nunca termina de llegar.

“Tener autoestima no es tener confianza y seguridad en uno mismo, tampoco tener el físico ideal. Eso es el resultado”, matiza el experto. Con esta reflexión, distingue entre la autoestima y algunos elementos que habitualmente se confunden con ella. La seguridad personal, la confianza o una buena imagen corporal pueden estar presentes en personas con una autoestima sólida, pero no son necesariamente su origen.

El problema aparece cuando se interpreta que primero hay que conseguir esos logros para poder valorarse. “El error que todo el mundo comete es pensar que va a tener autoestima cuando todo sea perfecto. Claro, cuando todo es perfecto es muy fácil quererse”, sostiene. Bajo esta lógica, la aceptación personal queda siempre condicionada a un requisito más: un objetivo pendiente, una mejora física, un ascenso laboral o cualquier otra meta que parece imprescindible para sentirse suficiente.

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Sin embargo, Macías sitúa el verdadero origen de la autoestima precisamente en los momentos de dificultad. “Donde nace la autoestima es cuando te miras al espejo, y no estoy hablando de físico, y te dices: estamos en la mierda, pero vamos juntos”. La frase resume la idea fundamental de que el valor personal no depende de las circunstancias ni del rendimiento, sino de la capacidad de mantenerse al lado de uno mismo incluso cuando las cosas no salen bien.

Para explicar esta idea, el psicólogo recurre a una comparación con los vínculos afectivos más cercanos. “¿A que cuando miras a tu pareja o esa amiga del alma sientes que son perfectos, pero objetivamente sabes que tienen mucho que mejorar, verdad? Pues eso se llama amor, y cuando lo haces contigo, amor propio, autoestima”.

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