
Todo debe estar en orden, pero nunca lo está, no del todo: un coche, un cuarto o una casa pueden estar más limpios siempre. Y siempre se puede obtener una mejor nota en un examen, salvo que aparezca un sobresaliente; entonces, no es merecido y habrá un error que el profesor no habrá visto. Las felicitaciones por el trabajo bien hecho son falsas; lo que sucede es que los demás no quieren provocar malestar. Nunca hay plenitud, ni satisfacción ni descanso. Así viven los perfeccionistas, atrapados por su propia autoexigencia. Pero esta condición también puede ser un lastre en las relaciones con los demás.
El perfeccionismo en las relaciones humanas genera dinámicas de exigencia insaciable, según expone Leon Garber, psicoterapeuta que escribe en la revista Psychology Today. En uno de sus artículos, Garber advierte que quienes adoptan una visión rígida sobre el rendimiento ajeno tienden a calificar de insuficiente cualquier esfuerzo, impidiendo la posibilidad de reconocimiento y alimentando una insatisfacción crónica. Para el experto, esta actitud es raíz de tensiones constantes tanto en la vida personal como profesional, y sugiere que el “perfeccionismo socialmente prescrito” —la convicción de que otros exigen estándares inalcanzables— conduce a una búsqueda perpetua de aprobación jamás correspondida.
PUBLICIDAD
Cuando los pacientes describen sentimientos de desinterés o abandono, Garber identifica que las respuestas tradicionales de los terapeutas, enfocadas en enumerar acciones de apoyo, tienden a reforzar el pensamiento perfeccionista. Propone replantear la intervención desde el cuestionamiento: “¿Con qué frecuencia asumes que los demás no están haciendo lo mejor que pueden? ¿Con qué frecuencia crees que tu sentido de ser más reflexivo y desinteresado, si no más inteligente también, los aleja?”. Detalla que este tipo de preguntas permite a los perfeccionistas reconocer patrones que afectan los vínculos.
El perfeccionismo socialmente prescrito obliga a una búsqueda interminable de aprobación
Garber explica que los perfeccionistas socialmente prescritos sostienen que la excelencia es una demanda impuesta desde el entorno, lo que los lleva a una búsqueda constante de validación. Este ciclo sostiene la sensación de no ser dignos de elogio, ya que “la perfección, sea cual sea, sigue siendo desconocida”. Este enfoque difiere de la perspectiva de quienes creen que las personas hacen lo mejor que pueden. Garber remarca: “La segunda perspectiva implica una directiva porque la acompaña la creencia de que los demás no siempre están haciendo lo mejor que pueden y, de hecho, normalmente no lo hacen”.
PUBLICIDAD
El perfeccionismo orientado a los demás expone obstáculos propios: quienes adoptan este patrón suelen etiquetar a quienes no cumplen con sus estándares como perezosos o hipócritas. Frases como “Siempre puedes hacerlo mejor” o “¿Pero de verdad has dado lo mejor de ti?” funcionan como mecanismos de distancia y juicio, según Garber. El resultado es una dinámica de desaprobación constante: “Si admites que no lo hiciste tan bien como podrías, entonces te etiquetan como vago. Y si te defiendes manteniendo que lo hiciste, te criticarán por carecer de perspicacia, si no por cometer engaño directo”, explica. Y eso no sirve para limar asperezas, más bien todo lo contrario.
El perfeccionismo dificulta la empatía y refuerza la separación
Garber sostiene que el perfeccionismo, especialmente el dirigido hacia los demás, limita la comprensión de las restricciones ajenas. “Los perfeccionistas orientados a otros luchan por diferenciar entre igualdad y equidad. Sí, pueden tratar a todos con justicia, en el sentido de exigir estándares imposibles y cada vez mayores; pero no parecen capaces de empatizar con sus necesidades y, más importante aún, con sus limitaciones”, indica.
PUBLICIDAD
El cuestionamiento de estas ideas requiere examinar el origen del propio cinismo. Garber invita a pensar: “¿Es posible que tu cinismo tenga raíces en la vergüenza, proyectado en los demás para sentirse importante?”. Considera que aceptar la perspectiva de otros implica humildad y disposición al aprendizaje: “Se pide al perfeccionista orientado a los demás que considere seriamente que puede estar simplificando en exceso las suposiciones de sus expectativas; que puede que aún sea su responsabilidad aprender de lo que otros son y no son capaces de hacer”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
La visita del papa León XIV a España, en directo | El pontífice vuela a Canarias para iniciar la tercera y última etapa de su viaje
Una emotiva noche en la Sagrada Familia cierra el paso del papa por Barcelona

Los españoles necesitan duplicar su salario para ser felices, según un estudio: el precio de la felicidad es el más alto en Madrid, Barcelona y Mallorca
Un informe internacional cifra en más de 88.000 euros anuales el nivel de ingresos asociados al bienestar teniendo en cuenta el coste de vida y el sueldo medio solo cubre un 48,4% de esta cifra
Super Once: estos son los resultados ganadores del Sorteo 1 de este 11 junio
Como cada jueves, aquí están los resultados ganadores del sorteo dado a conocer por Juegos Once

Cómo cultivar la albahaca en casa de forma sencilla y sin dañar la planta para este verano
Aunque no exige grandes cuidados, la forma de cultivarla determina la longevidad y productividad de la planta

Triplex de la Once sorteo 1: Resultados de hoy 11 junio
Con las loterías de Juegos Once no solo tienes la capacidad de ganar varios euros en premios, sino que parte del dinero recaudado se destina a beneficios sociales




