
En el contexto social actual, el estrés se ha convertido en uno de los protagonistas indiscutibles. Con el cuerpo en un estado de constante alerta, son muchas las personas que se enfrentan cada día a la saturación, la tensión y la angustia; no solo ante un problema concreto y puntual, sino como un acompañante casi permanente.
Ese modo de supervivencia se ha integrado en la rutina diaria. Se corre de una tarea a otra, se responde a mensajes a cualquier hora y se asume que estar cansado es lo normal. El problema es que el cuerpo no distingue entre una amenaza real y una agenda saturada: para él, todo es peligro.
PUBLICIDAD
Con el tiempo, este estado de alarma continua se normaliza. Muchas personas se culpan por no poder con todo o por sentirse desbordadas sin un motivo “grave”. Sin embargo, el estrés normalmente no tiene que ver con debilidad personal, sino con patrones aprendidos que se repiten casi sin darse cuenta.
“Si te estresas fácilmente, no es porque seas débil. Seguramente sigues uno de estos patrones”, explica la psicóloga Silvia Severino en uno de sus vídeos más recientes publicados en su cuenta de TikTok (@silviaseverinopsico). Así, existen ciertas dinámicas que son muy comunes y que en ocasiones pasan casi desapercibidas, pero que influyen en gran medida en la manera en la que nos enfrentamos al mundo.
PUBLICIDAD

Del perfeccionismo a la hiperproductividad
Uno de esos patrones tiene que ver con la búsqueda obsesiva de la perfección. Cuando nada es suficiente y cualquier error se vive como un fracaso, la mente entra en bucle. El perfeccionismo no impulsa a avanzar, sino que paraliza, genera miedo a equivocarse y convierte cada tarea en una prueba. “Te estresas porque buscas que todo salga perfecto y lo perfecto termina bloqueándote”, explica Severino.
Otra fuente habitual de estrés es la falta de límites. Decir que sí a todo, asumir más responsabilidades de las que corresponden o no marcar hasta dónde se puede llegar acaba pasando factura. El cansancio no surge de un día puntual, sino de una acumulación constante. “Te estresas porque no pones límites claros y acabas cargando con más de lo que te toca”.
PUBLICIDAD
La psicóloga Severino destaca que también sufren este estrés quienes intentan cumplir “con expectativas ajenas” y se olvidan de las suyas propias. Adaptarse continuamente a lo que otros esperan implica desconectarse de las propias necesidades. El reconocimiento externo nunca llena del todo y la sensación de vacío aparece incluso cuando se cumplen los objetivos marcados.
En este contexto, no ayuda la confusión entre lo urgente y lo importante: todo parece prioritario, todo exige respuesta inmediata. El resultado es una mente acelerada que no descansa nunca y una sensación permanente de ir tarde. “Te estresas porque confundes urgencia con importancia y todo parece una emergencia”. Este patrón mantiene al cuerpo en alerta continua, como si cada correo o notificación fuera una amenaza real.
PUBLICIDAD
El control excesivo es otro de los grandes detonantes. Anticipar escenarios, planificar cada detalle y pensar constantemente en el futuro puede parecer una estrategia de protección, pero suele tener el efecto contrario. La ansiedad crece cuando la atención se aleja del presente. “Te estresas porque te cuesta soltar el control y piensas más en el futuro que en el presente”.
A esto se suma una autoexigencia desmedida. Exigirse más de lo que se permite, no darse margen para fallar y vivir el descanso como un lujo o una pérdida de tiempo genera un desgaste profundo. Además, parar provoca culpa, incluso cuando el cuerpo lo pide por necesidad.
PUBLICIDAD
Todo esto se ve reforzado por una cultura que glorifica la prisa y la autosuficiencia. Encadenar tareas se ha convertido en una medalla de productividad. Sin embargo, ese modelo no es sostenible. “Te estresas porque has normalizado vivir corriendo, no pedir ayuda y no darte pausas. Y muchas veces la solución no es hacer más, es parar”.
Identificar estos patrones no resuelve el estrés de un día para otro, pero sí nos permite poner el foco en otro aspecto para dejar de culparnos por ese estrés. Así, entender qué dinámicas sostienen el malestar se convierte en el primer paso imprescindible para aprender a frenar, a priorizarse y a enfrentarse a las situaciones del día a día de una manera diferente.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Zapatero reclama al juez Calama que rectifique el auto sobre la investigación de sus cuentas bancarias y limite el margen de actuación de la UDEF
El expresidente del Gobierno pide modificar parcialmente la resolución del magistrado al considerar que algunas de las diligencias acordadas exceden el objeto de la investigación y afectan al derecho a la intimidad y a las garantías procesales de los investigados

Última hora de la crisis migratoria de Ceuta y el cruce masivo de la frontera, en directo: Defensa defiende al CNI y exige a Marruecos investigar “hasta el final”
Mientras Ceuta intenta volver progresivamente a la normalidad, desde Rabat creen que la crisis se ha gestado por una combinación de la actuación de las redes de trata de personas, a la desinformación y a los malentendidos en torno a una sentencia del Tribunal Supremo
El euríbor cierra julio en 2,855%, su máximo en casi dos años, y encarece hasta 1.500 euros anuales las hipotecas variables
El dato supone un avance de 0,057 puntos respecto al 2,798% de junio y deja al índice a un paso del umbral psicológico del 3%

Los expertos se ponen de acuerdo: este es el lugar donde el fuet tiene que guardarse en verano
Con las reincidentes olas de calor que han provocado las altas temperaturas en España surgen preguntas sobre la conservación de algunos alimentos

Así es Pradejón, el pueblo de La Rioja que participa en el ‘Grand Prix’: es considerado la capitál del champiñón y tiene visitas guiadas a sus cultivos
Este municipio produce cerca del 30% del champiñón cultivado en España y se ha convertido en un referente del sector

