La comunidad de vecinos puede llevarte a juicio si pones rejas en tu casa sin permiso: esto dice la ley

Aunque la reja vaya anclada a tu ventana, la fachada del edificio tiene la consideración de elemento común, según la Ley de Propiedad Horizontal

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La comunidad de vecinos puede llevarte a juicio si pones rejas en tu casa sin permiso. (Montaje Infobae España con captura de pantalla de YouTube)
La comunidad de vecinos puede llevarte a juicio si pones rejas en tu casa sin permiso. (Montaje Infobae España con captura de pantalla de YouTube)

Querer proteger tu casa puede convertirse en el vecino problemático de la comunidad. Y es que instalar una reja en la ventana o el balcón, una medida de seguridad muy habitual en la mayoría de los edificios, puede desencadenar un conflicto legal con la junta de propietarios que acabe en los tribunales. La razón es que la fachada de un edificio no es solo de una persona, sino de todos.

La clave del asunto está en cómo clasifica la ley ese elemento que, de primeras, parece muy personal. Aunque la reja vaya anclada a tu ventana, la fachada del edificio tiene la consideración de elemento común, según la Ley de Propiedad Horizontal. Eso significa que cualquier modificación visible desde el exterior no es una decisión que el propietario pueda tomar de forma unilateral.

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Qué dice la ley y qué votos necesitas

El artículo 7 de la Ley de Propiedad Horizontal, recogido por Idealista, es la norma de referencia: “El propietario de cada piso o local podrá modificar los elementos arquitectónicos, instalaciones o servicios de aquel cuando no menoscabe o altere la seguridad del edificio, su estructura general, su configuración o estado exteriores, o perjudique los derechos de otro propietario, debiendo dar cuenta de tales obras previamente a quien represente a la comunidad”.

En la práctica, esto obliga a pedir permiso a la junta antes de colocar cualquier reja, celosía o cierre similar en ventanas, balcones o terrazas. Y no basta con una mayoría simple. El artículo 17 de la misma ley exige el voto favorable de las tres quintas partes del total de propietarios, que además deben representar las tres quintas partes de las cuotas de participación del edificio.

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Las siete normas a tener en cuenta en una comunidad de vecinos

Hacer la instalación sin ese respaldo puede tener graves consecuencias. La comunidad está facultada para exigir la retirada de las rejas, y si el propietario se niega, se pueden iniciar acciones judiciales que terminen con una sentencia de reposición y, en algunos casos, una indemnización por daños.

El argumento de la seguridad no siempre es suficiente

Uno de los errores más frecuentes es creer que la necesidad de protegerse frente a posibles robos justifica actuar sin autorización. Los tribunales han dejado claro en varias ocasiones que la seguridad personal es un argumento válido, pero no absoluto.

Por ejemplo, la Audiencia Provincial de Madrid, en una sentencia de 2002, estableció que cuando la alteración estética de la fachada es mínima, debe prevalecer el derecho del propietario a proteger su vivienda, sobre todo si las rejas cumplen una función disuasoria que otros sistemas de seguridad no pueden ofrecer. Ese equilibrio entre estética colectiva y seguridad individual es el criterio que los jueces aplican con más frecuencia.

Pero ese equilibrio puede inclinarse en sentido contrario. La Audiencia Provincial de Sevilla, en mayo de 2007, determinó que la instalación en elementos comunes de uso privativo no puede hacerse de forma unilateral, con independencia de los motivos de seguridad alegados. Y la Audiencia Provincial de Cádiz, en junio de 2011, fue aún más tajante: cuando los estatutos de la comunidad prohíben expresamente ese tipo de modificaciones, las razones de seguridad no bastan para saltarse esa prohibición.

Una ventana con rejas (Canva)
Una ventana con rejas (Canva)

Cuándo la reja puede perjudicar a otro vecino

Hay un factor que se pasa por alto con frecuencia, y es que una reja instalada en un piso bajo puede convertirse, sin que su propietario lo pretenda, en una amenaza para los vecinos de los pisos superiores. Si la estructura permite escalar por ella hasta las plantas de arriba, la comunidad tiene un argumento adicional para oponerse a su instalación, o para condicionarla a modificaciones de diseño que eliminen ese riesgo.

Así lo recogió la Audiencia Provincial de Granada en diciembre de 2006, en un caso en el que se obligó a una propietaria a retirar las rejas porque facilitaban el acceso mediante escalada al piso inmediatamente superior.

La excepción del agravio comparativo

En el caso de que en el edificio ya haya otras viviendas con rejas instaladas, la posición del propietario se refuerza. En ese caso, la comunidad no puede negarse a autorizar una nueva instalación sin incurrir en lo que la jurisprudencia denomina “agravio comparativo”, una vulneración del principio de igualdad entre propietarios.

Pero esto no elimina la obligación de pedir permiso. El trámite ante la junta sigue siendo necesario, pero la existencia de rejas previas, ya sea con autorización o sin ella, convierte la negativa de la comunidad en difícilmente sostenible ante un tribunal.

Qué hacer si la junta dice no

Cuando la junta rechaza tu solicitud y el propietario considera que esa decisión le pone en riesgo real, la vía legal disponible es la impugnación judicial del acuerdo. El artículo 18 de la Ley de Propiedad Horizontal permite recurrir ante los tribunales los acuerdos de la junta que supongan un perjuicio grave para un propietario que no tenga obligación jurídica de soportarlo, o que se hayan adoptado con abuso de derecho.

La recomendación práctica, antes de llegar a ese punto, es presentar a la junta una propuesta detallada con el diseño de la reja, acreditar que encaja en la estética del edificio y dejar constancia escrita de todo el proceso. Si finalmente se obtiene la autorización, el acuerdo debe quedar reflejado en el acta de la junta. Ese documento es la única garantía real frente a futuros conflictos.

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