
Simon Pegg dejó de lado el humor para hablar de las heridas que marcaron su vida. En una entrevista publicada el 28 de julio de 2026 en el podcast Great Company with Jamie Laing, el actor y guionista británico recordó el abandono que sintió tras el divorcio de sus padres cuando tenía seis años, repasó su lucha contra el alcoholismo y explicó por qué su mayor compromiso es ser un buen papá para su hija Tilly.
El episodio del programa de JamPot Productions, disponible en Acast, arrancó con una imagen que Pegg describió como indeleble: despertar en casa de su abuela, ir al cuarto de su madre y preguntar dónde estaba su padre. “Me dijo que se había ido por un tiempo”, recordó el actor.
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“Tenía seis años, y eso se estampa en el subconsciente. Eso es lo que es el abandono”, manifestó. Según explicó, a esa edad el cerebro de un niño no procesa las razones racionales de una separación, sino una sola conclusión: “Tú no querías estar conmigo”.
El anfitrión del podcast, Jamie Laing, padre reciente del pequeño Ziggy —de siete meses—, admitió sentirse a la deriva en su nuevo rol. Pegg respondió con una perspectiva que no suele aparecer en las conversaciones sobre crianza: “Muchos padres se sienten perdidos el primer año. No tienes la misma conexión que tiene la madre. Estás intentando encontrar tu lugar, preguntándote para qué sirves”.
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Lejos de minimizarlo, señaló que la sociedad simplemente no habilita ese espacio. “La paternidad es algo de lo que realmente no hablamos”, dijo en el podcast, y añadió que los hombres callan por miedo a la reacción de su pareja, de sus amigos o de sí mismos.
Esa misma reticencia masculina a hablar fue el hilo que condujo al tramo más personal de la conversación. Pegg reveló que su punto de quiebre con el alcohol ocurrió en 2010, durante una gira de promoción de la película Paul en San Diego. Tras recaer después de un período de abstinencia, perdió el recuerdo de cuatro días completos.
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De regreso a Londres, se detuvo en un pub camino desde el aeropuerto de Heathrow antes de llegar a casa. “Mi mujer se dio cuenta. Pensé que lo había perdido todo”, dijo.
Luego, se despertó internado en el centro de atención Priory. “Me di cuenta de que o me ponía bien o perdía todo lo que me importaba”, afirmó. Desde entonces, no volvió a beber.
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El punto de quiebre con el alcohol
Lo que marca ese relato es el contraste con el momento profesional que atravesaba entonces: Shaun of the Dead, Hot Fuzz y Paul ya eran hitos de su carrera, y acababa de tener a Tilly. “Tenía todas esas cosas que se supone que te hacen feliz y sin embargo no lo era”, dijo Pegg.
Y agregó: “El éxito no es nada que consigas fuera de ti mismo. Si el que cava zanjas es feliz y el rey del mundo no lo es, el que cava zanjas es infinitamente más exitoso”.
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La sobriedad le abrió además una lectura nueva sobre el alcohol como sustancia: “No es un lubricante social, es un anestésico emocional”, sostuvo. Señaló que resulta más sencillo recurrir a él que buscar tratamiento para la depresión, la ansiedad o el TDAH, porque beber no exige admitir ningún problema ante nadie: “Es una droga. Eso es lo que es. Pero no lo vemos así porque es socialmente aceptable”.
De la comedia británica a Hollywood
El episodio también abordó la carrera de Pegg desde ángulos menos explorados. El actor contó que la llamada de J.J. Abrams para sumarse a Mission: Impossible III lo sorprendió mientras escribía Hot Fuzz con Edgar Wright en las oficinas de la productora Big Talk.
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En aquel momento, Pegg había declarado públicamente que no tenía intención de saltar a las producciones de Hollywood. “Pensé que sería algo puntual, que me darían una insignia de haber conocido a Tom Cruise y me iría a casa”, recordó entre risas. La franquicia lo retendría durante 20 años.
Sobre los pedidos de secuelas de Shaun of the Dead y Hot Fuzz, Pegg fue tajante: “No todo necesita una segunda parte. Algunas historias simplemente terminan”.
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En ese sentido, argumentó que una secuela puede arruinar retroactivamente una película anterior —puso como ejemplo Alien 3 y lo que le hace a los logros de Ripley en Aliens— y que el mercado confunde familiaridad con calidad. “Lo que realmente necesitamos es novedad”, dijo. Hizo, no obstante, una excepción: “Hot Fuzz probablemente sí podríamos hacer otra”.
El episodio cerró con la presentación de la segunda temporada de The Undeclared War, la serie de Channel 4 en la que Pegg protagoniza un drama sobre ciberguerra. “Es el frente real en el que combatimos ahora mismo”, concluyó el actor sobre la premisa del show.
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