Qué va a pasar con el dólar a la espera de la cosecha gruesa, la salida del cepo y los desafíos del plan Caputo

En las últimas semanas el mercado reflejó sintonía con el esquema cambiario del Gobierno. El nivel de reservas, la competitividad y el nivel de liquidación del agro serán clave en el objetivo de levantar los controles de capital

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El Gobierno sostiene su política
El Gobierno sostiene su política cambiaria y mira de reojo la posibilidad de un nuevo acuerdo con el FMI. REUTERS/Marcos Brindicci

En las últimas semanas el mercado cambiario reflejó expectativas más positivas para el esquema que lleva adelante el Gobierno. Hay economistas que señalan que la posibilidad de levantar el cepo al dólar (“lo antes posible”, prometió hoy el Presidente Javie Milei) chocará en los próximos meses con la escasez de reservas heredada en el Banco Central de la República Argentina (BCRA) y la pérdida de competitividad del tipo de cambio tras la última devaluación. La fecha clave en el calendario es abril: cuando suele comenzar la liquidación de la cosecha gruesa y cuando se verá la disposición de los exportadores a entregar sus divisas a la autoridad monetaria.

La recomposición de las arcas del BCRA será clave en el objetivo que persigue el equipo económico de levantar los controles de capital lo más rápido posible. De todos modos, sostienen que el deslizamiento del tipo de cambio oficial seguirá en el 2% a pesar de haber perdido un 60% de su competitividad y de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) exige acelerar el ritmo de depreciación.

Otro desafío que se suma es que no crezcan las expectativas de un nuevo salto cambiario. Lo cierto es que por ahora la brecha se mantiene debajo del 20% y el BCRA compró más de USD 8.000 millones a partir de una demanda que se mantuvo pisada. Tras el discurso de Javier Milei en la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso los dólares futuros recortaron fuerte desde el pico que habían tocado ese día ante los rumores de un eventual anuncio cambiario.

La consultora Analytica consideró en su último informe que hace adelante aparecen nuevos desafíos: con una inflación acumulada del 76% en los últimos tres meses, el tipo de cambio real efectivo de exportación se aprecia semana a semana y liquidar divisas comienza a perder atractivo. “El Gobierno pronto deberá tomar decisiones para incentivar la liquidación de la cosecha gruesa: ¿devaluación en abril o baja de retenciones con el costo fiscal asociado?”, se preguntaron. Sin duda, esa última posibilidad jugaría en contra de la credibilidad del ancla fiscal.

El tipo de cambio real
El tipo de cambio real para la soja volverá a mínimos para finales de abril. (Analytica)

Según destacaron, el tipo de cambio que recibe el complejo sojero se encuentra en valores similares a los de septiembre de 2022 cuando Sergio Massa había lanzado el “dólar soja”. En ese momento le liquidaron unos USD 6.050 millones, más del doble que el promedio de los meses con mayores ventas externas.

“Si la autoridad monetaria continúa con la política de depreciación del peso del 2% mensual, el dólar exportador llegaría en junio a valores de 2015, o incluso años anteriores, cuando la fuerte apreciación cambiaria frenaba la liquidación de las exportaciones”, advirtió Analytica.

La consultora Econviews proyectó un superávit comercial de USD 24.000 millones para este año, ya que la recuperación de las exportaciones agrícolas por el final de la sequía jugará a favor. “Con saldo positivo en la cuenta corriente y en la cuenta financiera las reservas crecerían USD 14.000 millones en todo el año”, afirmaron.

Sin embargo, resaltaron que el supuesto principal detrás de las proyecciones es que el tipo de cambio se mantiene competitivo y a mediados de año se unifica el mercado. “Caso contrario, deberíamos pensar en un escenario con menos incentivos a liquidar exportaciones y más a importar. El déficit de servicios también sería mayor y se terminaría acumulando menos reservas. El riesgo es que se vuelva insostenible y el ajuste del tipo de cambio lo termine decidiendo el mercado de una manera más desordenada”, señalaron.

Los analistas de mercado sostienen que, de mantenerse el esquema cambiario actual, las presiones sobre la brecha llegarán más temprano que tarde. Abril será un mes clave para saber cómo continúa dicho proceso ya que se observará un mayor atraso del tipo de cambio, la normalización del flujo de pago para importaciones, la liquidación de la cosecha gruesa y el impacto pleno de la recesión.

El tipo de cambio real
El tipo de cambio real perdió el 60% de su competitividad desde la última devaluación. (Equilibra)

Para Equilibra “diversos factores sumarían presión sobre la brecha en las próximas semanas”. En primer lugar identificó que “el tipo de cambio real efectivo, tanto para exportadores como para importadores, llegaría a finales de abril por debajo de los niveles pre-PASO si se mantiene el crawling peg de 2% y la brecha en sus niveles actuales”, mencionaron.

Luego, el hecho de que con la brecha en torno al 23% y las paridades actuales, el Bopreal empieza a perder atractivo (el tipo de cambio implícito en el bono se ubica por encima de la cotización de mercado)”, planteó en un informe reciente. Y en tercer lugar, que “con la caída del dólar alternativo, los stocks de pesos medidos en dólares comienzan a rebotar”. “La pregunta es si, dada la recesión actual y la fuerte licuación de stocks e ingresos en pesos, estas mayores presiones sobre la demanda de dólar financiero pueden llegar a materializarse”, consideró.

Una nueva devaluación no es el mejor escenario al que puede aspirar el Gobierno, pero tampoco lo es un posible incentivo a liquidar exportaciones a partir de menores derechos de exportación. Es ahí que la posibilidad de fondos frescos por parte del FMI comienza a tomar mayor atractivo.

“Hasta ahora el Gobierno trazó un plan que le sirvió para atravesar el desierto cambiario hasta la liquidación de la cosecha gruesa. Los distintos aspectos que analizamos en este informe dan cuenta de los límites que irá encontrando en las próximas semanas. No es casualidad entonces que ya se hable de un nuevo acuerdo con el FMI. La única opción para evitar una devaluación es tomar nuevo endeudamiento externo, de modo de ganar tiempo, y/o profundizar la caída de la actividad económica en los próximos meses”, concluyó Analytica.