Se buscan gamers: la industria local de videojuegos necesita 1.000 empleados por año para testear y desarrollar productos

Es uno de los sectores más destacados dentro de la economía del conocimiento. Buscan programadores, diseñadores y hasta escritores y egresados de bellas artes. Cuál es la oferta académica pública para aprender a probarlos y producirlos

La industria de los videojuegos busca programadores, diseñadores y hasta escritores y egresados de bellas artes
La industria de los videojuegos busca programadores, diseñadores y hasta escritores y egresados de bellas artes

Aún a pesar de soportar una recesión que ya lleva más de tres años y con escaladas inflacionarias y del tipo de cambio, por distintas razones algunos sectores encuentran la manera de salir a flote y mostrar un crecimiento. Uno de ellos es el de la economía del conocimiento, un rubro que atraviesa de forma transversal a toda la economía pero en el que brilla especialmente el desarrollo de software. Y en ese marco, una industria busca “pasar de pantalla” es la de los videojuegos: buscan unos 1.000 empleados por año para crearlos y para testearlos.

La industria de los videojuegos en la Argentina creció a la sombra de otros segmentos del desarrollo de software y, con un perfil bajo, logró mutar su modelo de negocios y reposicionarse en los últimos años pasó de ser un neto exportador y proveedor de servicios a generar cada vez más contenido y propiedad intelectual propio.

La industria de los videojuegos en la Argentina logró mutar su modelo de negocios y reposicionarse en el mercado: en los últimos años pasó de ser un neto exportador y proveedor de servicios a generar cada vez más contenido y propiedad intelectual propio

Según coinciden fuentes del sector y desde el Gobierno nacional, el sector de videojuegos es uno de los que tiene mayores potenciales de crecimiento dentro del amplísimo universo de la economía del conocimiento, un rubro que engloba desde la industria del software, producción o postproducción audiovisual, biotecnología, servicios geológicos y de prospección, servicios relacionados con la electrónica y las comunicaciones, servicios profesionales, nanotecnología y nanociencia, industria aeroespacial y satelital hasta salud o finanzas.

A pesar de su crecimiento en los últimos años, el sector de desarrollo de videojuegos no deja de ser relativamente pequeño en el entramado productivo. De acuerdo a una estimación del Observatorio de la Industria de Videojuegos, el sector tenía hacia fines de 2019 un valor aproximado de USD 72 millones.

La industria de los videojuegos emplea a casi 2.000 personas, de las cuales el 65% trabajan a tiempo completo, un 25% lo hacen como freelancers y otro 10% part time (EFE/ Juan Ignacio Roncoroni/Archivo)
La industria de los videojuegos emplea a casi 2.000 personas, de las cuales el 65% trabajan a tiempo completo, un 25% lo hacen como freelancers y otro 10% part time (EFE/ Juan Ignacio Roncoroni/Archivo)

La industria de los videojuegos emplea a casi 2.000 personas, de las cuales el 65% trabajan a tiempo completo, un 25% lo hacen como freelancers y otro 10% part time. Solo el 21% son mujeres, a pesar de que el sector se considera “más abierto” y menos conservador en términos de recursos humanos en relación con otros rubros productivos.

Como comparación, la fuerza laboral de comercio está integrado en un 40% por mujeres y la industria manufacturera registra un 29,4% de composición femenina, aunque el desarrollo de videojuegos pero está por encima de otros como transporte y comunicaciones (12,3%), petróleo y minería (10,3%) o construcción (3,5 por ciento).

El 36% de las empresas que se dedican al rubro están en la Ciudad de Buenos Aires, y le siguen en importancia Mendoza (24%), Córdoba (16%), Santa Fe (10%), Provincia de Buenos Aires (7%) y otro 7% en el resto de las provincias. El 45% de las empresas desarrollan juegos de tipo “casuales” y en un 34% son creadores de juegos educativos.

La industria de los videojuegos emplea a casi 2.000 personas, de las cuales el 65% trabajan a tiempo completo, un 25% lo hacen como freelancers y otro 10% part time

Se trata, además, de una industria joven: el 60% de las empresas censadas por el Observatorio se formó entre los años 2015 y 2020. El mayor porcentaje está registrada como monotributistas (37%) o no están registradas (25%),mientras que el resto se inclina por formas jurídicas que limitan la responsabilidad patrimonial como SAS (14%), SA (11%) y SRL (10 por ciento).

Una estimación que había realizado la Subsecretaría de Economía del Conocimiento, que depende del Ministerio de Desarrollo Productivo, reflejaba que el sector de desarrollo y producción de videojuegos era uno de los sectores más destacados dentro de la economía del conocimiento y que demandaría en los próximos años unos 1.000 empleados nuevos por año.

De acuerdo a una encuesta realizada por el Observatorio de la Industria de los Videojuegos de la Argentina entre las empresas registradas del sector, solo el 21% de los empleados cuenta con estudios de grado universitarios o terciarios ligados específicamente a los videojuegos. EFE/ Adam S Davis/Archivo
De acuerdo a una encuesta realizada por el Observatorio de la Industria de los Videojuegos de la Argentina entre las empresas registradas del sector, solo el 21% de los empleados cuenta con estudios de grado universitarios o terciarios ligados específicamente a los videojuegos. EFE/ Adam S Davis/Archivo

Desde ese rubro convalidan esa cifra. Mariano Obeid, presidente de la Asociación de Desarrolladores de Videojuegos Argentinos (ADVA) y director del estudio Killabunies, aseguró ante la consulta de Infobae que “dentro de la industria vemos un potencial de 1.000 nuevos recursos humanos anuales en los próximos años. Nuestra idea es tener un crecimiento realista y sostenido de entre 30 y 35 por ciento anual”, comentó.

“Press start”: qué empleos pide el sector y cómo ingresar

Un estudio de desarrollo de videojuegos está integrado por profesionales de áreas muy diversas, incluso algunas que podrían sorprender a quienes no están tan cerca del sector. La tropa más numerosa es la que integran los desarrolladores o programadores, y le siguen los artistas gráficos, diseñadores de juego y probadores. Pero también emplean a sonidistas, guionistas, marketing, administrativos, productores y community managers, entre otros.

La formación para cada puesto, naturalmente, difiere de acuerdo a la especificidad. “Dentro de un estudio tenés desde ingenieros en sistemas, en computación o informáticos hasta gente con técnicaturas terciarios, comunicadores, diseñadores gráficos, egresados de bellas artes, compositores musicales y hasta escritores. Si hay alguien que tiene intención de ingresar en la industria, tiene millones de caminos”, apuntó Obeid.

“Dentro de la industria vemos un potencial de 1.000 nuevos recursos humanos anuales en los próximos años. Nuestra idea es tener un crecimiento realista y sostenido de entre 30 y 35 por ciento anual” (Obeid)

“Los roles administrativos, business development, business intelligence, técnicos, productores y game designers son mayormente ocupados por empleados en relación de dependencia, mientras que en roles como sonidistas y guionistas se detecta una mayor cantidad de empleados freelancers”, explica el Observatorio de la Industria de los Videojuegos.

De acuerdo a una encuesta realizada por esa entidad entre las empresas registradas del sector, solo el 21% de los empleados cuenta con estudios de grado universitarios o terciarios ligados específicamente a los videojuegos. Además, consideraron que las habilidades más pedidas entre los aspirantes son el manejo del inglés, los conocimientos en programación, cultura lúdica y metodologías ágiles, y más atrás, el uso de sistemas de versionado y testing.

Como en cualquier sector, existen escalas salariales bien diversas. En el tope de la pirámide están los desarrolladores y programadores y en la base, los “probadores”. Según explica Obeid, en comparación con la industria del software en general, los salarios de las empresas de videojuegos pueden estar por debajo porque son proyectos “que van más a riesgo”.

Las carreras para probar o desarrollar juegos ya están instaladas desde hace años en la oferta académica privada, pero de a poco comienza a llegar a la educación superior pública, como en las Universidades de Buenos Aires, Avellaneda, José C. Paz, Litoral y Rafaela. (Foto: Pixabay)
Las carreras para probar o desarrollar juegos ya están instaladas desde hace años en la oferta académica privada, pero de a poco comienza a llegar a la educación superior pública, como en las Universidades de Buenos Aires, Avellaneda, José C. Paz, Litoral y Rafaela. (Foto: Pixabay)

De todas formas, no dejan de ser sueldos relativamente elevados. Dentro del sector de la economía del conocimiento, los salarios más jugosos están en las actividades informáticas ($175.400 en promedio), consultores en informática y suministros de programas informáticos ($132.000) y servicios de publicidad ($112.000), mientras que un ingresante en videojuegos puede cobrar entre 85.000 y 90.000 por mes para el caso de desarrolladores, según estimó la subsecretaria de Economía del Conocimiento María Apólito.

Más abajo, los ingresos para un testeador de juegos está más cerca del salario mínimo, en un rango que va desde los $15.000 hasta $35.000 dependiendo del estudio, según estimaron fuentes del sector. El sueldo es comparativamente bajo con otros integrantes de la industria, pero su función tiene mucha importancia.

“Hay distintos tipos de testeo que requieren distintas calificaciones, distintas herramientas y metodologías”, explicó a Infobae Mishka de Caro coordinadore (así pidió identificarse) de contenidos de la diplomatura de testeo de videojuegos de la Universidad de Avellaneda y productore operative de la Fundación Argentina de Videojuegos.

Los estudios de producción de videojuegos más grandes son los que suelen contratar testeadores en relación de dependencia

“Cada tipo de testeo nos sirve para algo en particular. Hay dos versiones: playtesting y QA (control de calidad). El testing busca conocer si la ‘experiencia’ se cumple en nuestro juego, empieza desde bien temprano en el proyecto para probar si lo que tengo funciona y es entretenido. Y el QA tiene que ver que el funcionamiento sea óptimo, que no haya errores de códigos y que no tengan bugs. Esto empieza a mitad del desarrollo y dura hasta el final”, resumió De Caro.

En ese sentido, remarcó que es algo común iniciar una carrera en la industria comenzando desde el puesto de testeador de juegos. “Una misma persona puede hacer las dos tareas (testing y QA) pero unos van a estar más orientados a entender la psicología del jugador, el diseño lúdico y los otros más orientados a la programación. Aunque no es el único, las dos tareas suelen ser un buen piso de entrada para la industria, el paso siguiente es el game design”, explicó De Caro.

Los estudios de producción de videojuegos más grandes son los que suelen contratar testeadores en relación de dependencia, mientras a los medianos o más chicos suelen hacer ese proceso de prueba con sus propios empleados o buscan probadores del exterior con el precio más bajo posible.

De acuerdo a una encuesta realizada por el Observatorio de la Industria de los Videojuegos de la Argentina entre las empresas registradas del sector, solo el 21% de los empleados cuenta con estudios de grado universitarios o terciarios ligados específicamente a los videojuegos

Las carreras para probar o desarrollar juegos ya están instaladas desde hace años en la oferta académica privada, pero de a poco comienza a llegar a la educación superior pública. La Universidad de Avellaneda dicta una diplomatura de testeo de videojuegos –con financiamiento del Ministerio de Trabajo– que tuvo este año 2.000 interesados. El curso, que dura 9 meses pero que buscan reducirlo a un cuatrimestre, comenzó a darse en 2018, se interrumpió en 2020 por la pandemia y este año regresó de forma virtual, por lo que contaron con alumnos de todo el país.

Otras universidades, como la de Rafaela, ofrece una licenciatura en producción de videojuegos, la del Litoral, una tecnicatura en diseño y programación, la de José C. Paz un licenciatura en diseño y producción e incluso la Facultad de Diseño de la UBA tiene una cátedra específica de diseño orientado a videojuegos.

Argentina siempre fue pionera en la región. Tenemos grandes productos que han sido bastante aclamados, tenemos un tipo de cambio favorable en lo comercial que nos permite salir a competir con India o China o países de Europa del Este. Tenemos el beneficio de la zona horaria, nos deja a tres horas de la Costa Este de Estados Unidos y a cuatro de Europa”, menciona Obeid.

De todas formas, remarca que “hay un problema que ya está hablado con las autoridades del Gobierno que es de competitividad en el mercado laboral. La pandemia terminó de dejar en claro que para trabajar para alguna empresa se puede realizar de forma remota. Y la disparidad cambiaria es una dificultad a la hora de competir con salarios pagados desde el exterior con sistemas de bancarización alternativa como PayPal. Nosotros tenemos arriba una carga laboral de 52% contra quien paga directamente en dólares. Tenemos muchos recursos que se van a vivir al exterior con sueldos que son difíciles de equiparar desde acá”, concluyó.

De Caro, por su lado, aseveró que la pregunta sobre cómo ingresar a la industria “es la pregunta del millón”. “Hay que entender que los videojuegos son multidisciplinarios. Hay muchas cosas para hacer, si te gusta el diseño o tenés facilidad para las matemáticas, o sos líder y sabés transmitir ideas o te gusta entender el sistema y la mecánica de las cosas. Depende qué te guste es la recomendación para iniciarte a nivel profesional”, cerró.

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