El plan de Martín Guzmán para gastar antes de las elecciones sin generar sobresaltos en el dólar

El Ministerio de Economía prevé aumentar el fondeo de obra pública pero necesita un equilibrio para que el financiamiento de ese gasto no genere tensiones cambiarias

El cuaderno rojo de Guzmán. Entre la necesidad de financiar el gasto y no presionar al mercado cambiario.
El cuaderno rojo de Guzmán. Entre la necesidad de financiar el gasto y no presionar al mercado cambiario.

El Gobierno diagrama una hoja de ruta para la segunda mitad del año para atravesar el período electoral con una economía que muestre signos de rebote pero con la menor incertidumbre cambiaria posible, un factor que podría impactar aún más en la inflación y, por lo tanto, en los salarios. Para eso, el Poder Ejecutivo prevé mantener a raya el tipo de cambio oficial y aumentar el gasto público en obra de infraestructura.

Esa inyección extra de fondos desde el Estado para empujar a la actividad económica requerirá financiamiento y es ese el factor que busca tener cubierto el Ministerio de Economía. Tendrá que hacer un equilibrio entre la emisión de pesos del Banco Central para fondear al Tesoro nacional y la colocación de deuda en pesos en el mercado de deuda local. El peligro que identifican en el Palacio de Hacienda es que un exceso de expansión monetaria haga ruido en el dólar.

Sin acceso al financiamiento externo, el Ejecutivo se recuesta en el aumento de la recaudación tributaria y en los fondos que pueda conseguir en el mercado de capitales doméstico. Este miércoles tuvo lugar la segunda licitación de bonos del mes. Cuando aún resta una operación a fin de mes, el Gobierno tiene cubierto cerca de un 95% de los vencimientos de este mes, pero el desafío más grande estará en la segunda mitad del año.

Eso sucede porque, hasta ayer, los vencimientos para los próximos tres meses sumaban nada menos que 1,2 billones de pesos de acuerdo a datos oficiales. De todas formas, en al operación de deuda de este miércoles Finanzas canjeó el bono TX21 que vencía en julio y despejó para 2022 y 2023 unos $188.348 millones, se informó.

Sin acceso al financiamiento externo, el Ejecutivo se recuesta en el aumento de la recaudación tributaria y en los fondos que pueda conseguir en el mercado de capitales doméstico.

El presupuesto 2021 estipulaba que el déficit debería ser cubierto en un 60% con emisión del Banco Central al Tesoro y en un 40% con bonos en pesos. Cerca de Guzmán aseguran que durante el primer semestre del año transitó por las vías de financiamiento que estipulaba la ley de gastos e ingresos y que para los meses venideros “la idea es mejorar ese número. Un mayor esfuerzo de Finanzas implica quizás un mejor resultado”, agregan.

La lógica es que si en las operaciones de deuda se consiguen más pesos, eso libera al BCRA de tener que intervenir. “El financiamiento del Banco Central al Tesoro debilita a la moneda”, repite puertas adentro y en público el ministro de Economía. En ese sentido, creen que ayudará la normativa que permite a los bancos utilizar parte de las tenencias de Leliq que computan como encajes en licitaciones del Tesoro nacional, lo que implicaría un fondeo mayor al Gobierno.

El propio Guzmán anticipó el miércoles ante los empresarios del Consejo Interamericano de Comercio y Producción (Cicyp). Les adelantó una “mayor expansión fiscal que en el primer trimestre del año”, entre lo que mencionó “el gasto de obra pública para apuntarlar la recuperación”, mencionó.

Para la consultora Equilibra, el Banco Central podría tener que emitir un billón de pesos para asistir al Tesoro. EFE/David Fernández/Archivo
Para la consultora Equilibra, el Banco Central podría tener que emitir un billón de pesos para asistir al Tesoro. EFE/David Fernández/Archivo

En otro de sus pasajes menos citados del discurso de ayer, Guzmán admitió cómo dos visiones contrapuestas en términos fiscales implican una tensión natural. “Son dos posturas que tiran para lados distintos. Uno dice el Estado tiene que tener un rol activo en al recuperación con una política fiscal expansiva, que ese rol genere un multiplicador que reactive al privado. Por otro, la necesidad de achicar el déficit”, afirmó ante los ejecutivos. Una disyuntiva que, con bemoles, aparece también dentro del Frente de Todos.

De acuerdo a números privados, el Banco Central tuvo que emitir menos que en comparación con el año pasado, pero esa situación podría cambiar en los próximos meses. “La mayor austeridad fiscal y los buenos resultados de las licitaciones del Tesoro en los primeros meses del año también quitaron presión a la emisión de pesos del Central: entre adelantos transitorios y transferencias de utilidades se emitieron $237.800 millones, cuando un año atrás, debido al financiamiento del gasto asociado a la pandemia, se había emitido más de un billón”, explicó un informe de Equilibra.

El mayor gasto que se viene en los próximos meses pondrá una presión adicional. “El déficit primario comenzará a recalentarse por la propia dinámica de algunas partidas del presupuesto que se ajustan automáticamente, como las jubilaciones, las mayores erogaciones vinculadas a la pandemia que comenzarán a verse reflejadas en las cuentas de mayo, el gasto adicional para impulsar la economía antes de las elecciones, y los menores ingresos provenientes del agro a partir de agosto. Por eso, estimamos que en lo que resta del año el Central deberá emitir al menos un billón de pesos para asistir al Tesoro”, concluyó Equilibra.

Para la consultora Equilibra, el Banco Central podría tener que emitir un billón de pesos para asistir al Tesoro.

Hay otros elementos que influirán, de acuerdo a la visión oficial, en un contexto de elecciones sin tensiones cambiarias. Uno de ellos será que el Banco Central administrará el dólar mayorista con una velocidad aún menor a la que tuvo en los últimos meses. Y otro será que los mecanismos “defensivos” como los controles de cambiarios no serán desarmados en los próximos meses. En uno de los despachos más importantes del equipo económico consideraban en los últimos días que la demanda de divisas para atesoramiento sería demasiado alta como para aflojar el cepo.

Por otra lado, Guzmán asegura en reuniones privadas que las condiciones macroeconómicas actuales “no son las mismas” que en octubre de 2020, cuando el dólar paralelo llegó a asomar a los 200 pesos y con una brecha cambiaria que se estiró hasta 150 por ciento.

Por último, una negociación de la deuda que pueda mostrar algún avance en los próximos meses sería, creen, otra razón para no esperar un salto cambiario o un desplome de los activos argentinos. Desde la Casa Rosada leyeron la reunión de Guzmán con el subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos Wally Adeyemo como “un respaldo” para el país a pesar de que el comunicado de ese organismo pidió explícitamente un “plan económico sólido” para que la Casa Blanca dé su apoyo en las conversaciones con el FMI.

Durante su diálogo con Adeyemo, Guzmán planteó que “el objetivo central es el sendero de una política económica estable y sostenible, que dinamice el entramado productivo y aseguró que el eje de política economica es generar trabajo”, aseguraron fuentes oficiales. “El Tesoro (de los EE.UU.) está en línea con lo que plantea Guzmán y así lo afirmó. A partir de la explicación del ministro, en su comunicado, el Tesoro describe prácticamente con esas mismas palabras el plan del gobierno de Argentina y asegura que respaldará en ese caso”, fue la lectura que hicieron en los despachos oficiales.

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