
Los bonos soberanos argentinos, emitidos apenas el año pasado durante el canje de deuda, se desplomaron este martes a sus valores mínimos históricos y con ello llevaron los rendimientos que pagan por encima del 20% anual en dólares. El movimiento arrastró al riesgo país, el diferencial entre la tasa de bonos argentinos y la de títulos estadounidenses similares, a rozar los 1.700 puntos. A pesar de que la calma cambiaria se mantiene, la desconfianza de los inversores respecto a la deuda soberana promete generar toda clase de problemas a empresas obligadas a reestructurar sus títulos en dólares, al tiempo que interrumpe prácticamente todo proyecto de inversión en la economía real que requiera de financiamiento.
Los bonos soberanos argentinos llegaron a caer en torno a 2% ayer, tanto los regidos por la Ley Local como los que están sujetos a los tribunales de Nueva York, recuperando parte de esa pérdida sobre el final de la rueda. El derrumbe desde el momento en que fueron emitidos ya es del 35% en algunos casos.
Según operadores, fondos de inversión hicieron desarmes puntuales de sus tenencias de títulos argentinos hoy, lo que movió sus precios a la baja y sus tasas al alza. El AL30, el más utilizado por el BCRA para intervenir, cerró a USD 32,75 y rinde 20,3%. Otro de los títulos más operados, el GD30, está rindiendo 20,1% tras haber cerrado a USD 33. El rendimiento es el resultado que obtendría un inversor que compre a los precios de hoy y espere hasta el vencimiento del bonos. La cifra parece atractiva, pero refleja más que nada que la desconfianza en el pago es generalizada.
“En 2020 Argentina cayó menos de lo que se esperaba y puede que este año la recuperación sea más del 5,4%. La cuestión es si eso, que generaría mayores ingresos fiscales y menor déficit, va a ser utilizado para mostrar un mejor resultado fiscal. En principio eso sería bueno, pero el tema de la modificación del Impuesto a las Ganancias te muestra que en un año electoral si tenés más ingresos vas a buscar un nuevo gasto. También la continuidad del congelamiento de las tarifas”, comentó Alejandro Kowalczuck de Argenfunds.
“Y eso dentro de lo optimista, porque el otro factor es que países de la región están sufriendo una segunda ola de Covid-19. ¿Si esa ola nos llega vamos a volver a cerrar? En ese caso, ni siquiera el crecimiento esperado es posible”, agregó el operador.
Operadores consultados dijeron que se vieron ventas de fondos del exterior, pero que los volúmenes vendidos no son importantes. “No hay compradores, ni los buitres están comprando, entonces con un movimiento particular los precios se dañan mucho”, comentaron a Infobae desde una mesa de una entidad financiera.
Analistas coincidían en la lectura
“No veo un disparador particular, está desde hace unas semanas una tendencia mala para activos emergentes, pero los bonos argentinos son otra cosa. No hay demanda residual, el que vende no encuentra compradores. Sólo como hipótesis, por ejemplo, si alguien vende para pagar el impuesto a la riqueza destroza el precio”, dijo Andrés Borenstein, de Econviews.
Tras el canje de deuda de septiembre pasado, los bonos soberanos sufren un severo deterioro que todavía los mantiene lejos de los más de 2.100 puntos que mostraban antes del retiro del mercado de los viejos bonos soberanos y la introducción de los nuevos. El daño ya propició reiteradas quejas de los fondos que aceptaron las condiciones de la reestructuración de deuda, afectados en sus tenencias por la pérdida de valor de los títulos que tomaron.
“En términos locales, el problema es un gobierno crecientemente kirchnerista y la caída de la probabilidad de un acuerdo con el FMI”, dijo Juan Manuel Pazos de TPCG. “Al no pagar cupones, los bonos no pueden atraer por ese lado. No hay pagos cercanos. Con la perspectiva de un montón de malas noticias en el horizonte, nada te da soporte. Yo creo que están baratos... pero hay un problema de horizonte. Son un buen negocio si los compras con la idea de que vas a hacer plata en dos o tres años. Ahora, si querés hacer plata este año, no hay nada”, agregó.
Las señales respecto de que no hay un celo oficial renovado por estabilizar las cuentas públicas y las compras de dólares del Banco Central, que en lugar de sumar reservas se vuelcan al mercado para frenar a los dólares paralelos, son factores que hacen que los inversores se pregunten cómo va a pagar cuando a partir de 2023 los vencimientos de deuda emitida el año pasado empiecen a crecer.
Ese idioma hablaba Guzmán esta semana cuando dijo ante un auditorio partidario que “bajar el déficit fiscal no es de derecha”. Sabe que si hay mayores recursos de los esperados y logra dar una señal, el frente financiero puede calmarse. Y que si no da ninguna, puede resentirse seriamente.
Para analistas, el nivel de tasa que debería pagar el Estado para tomar deuda no es un tema abstracto, por más que el Gobierno no tenga intenciones de emitir nuevos bonos.
“Yo creo que los canales de transmisión van por el lado de que ninguna empresa hoy puede conseguir plata afuera, ergo grandes proyectos de inversión son casi imposibles con tasas del 20%. En algún momento esa mala onda se podría transmitir localmente. Por ejemplo por alguna caída del precio de la soja, que el BCRA empiece a vender y ahí tenés una combinación más difícil. O la aparición de algún lío sanitario, y las expectativas se coordinan todas mal”, dijo Borenstein.
“Semejante tasa es un problema, primero, porque el Gobierno mandó a las empresas a reestructurar sus deudas y con una tasa soberana del 20% van a ser todas reestructuraciones contenciosas. Segundo, también la Provincia de Buenos Aires está negociando deuda, ¿y cómo convencés a un bonista que tome un bono ahora?”, dijo Pazos.
“Y por último porque te olvidás de cualquier inversión, de cualquier tipo. ¿Cuántos proyectos de inversión pueden rendir el 20% anual en dólares. Y si 20% rinde la deuda del Tesoro, que tiene acceso prioritario al mercado cambiario para comprar dólares, ¿cuánto va a pedir el mercado para financiar un proyecto de inversión en la economía real pensando que si no hay dólares el Gobierno va a privilegiar usarlos él”, concluyó el analista de TPCG.
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