Durante julio, los consumidores pagaron en promedio en los supermercados 4,87 veces más de lo que recibió el productor, un aumento del 6,1% respecto de la brecha de 4,59 veces entre esos mismos valores durante junio, precisó un informe de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que desde hace cinco años elabora el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) en base al seguimiento de los precios de 24 productos agropecuarios en las tranqueras de los productores y en las góndolas de los supermercados.
Entre junio y julio, la brecha aumentó para 14 productos y bajó para 10. El aumento del promedio estuvo impulsado por el fuerte aumento de la distancia productor a consumidor de tres productos en especial: zanahoria, zapallito y cebolla. Y acelga, pollo y papa fueron los productos en que la brecha más disminuyó.
Para los primeros siete meses del año, el promedio del IPOD es 4,69 veces entre el precio en góndola y al productor, el más bajo desde 2015, cuando empezó a elaborarse este indicador, pero a su vez el valor de julio es más alto que el promedio de 2017, el promedio anual más bajo.
En 2015 el precio promedio en góndola de los productos incluidos era 7,2 veces superior al precio promedio al productor, la brecha se estrechó en los dos años siguiente, pero desde entonces mantuvo una tendencia levemente al alza.

Falta de transparencia
El IPOD permitió “visibilizar la falta de transparencia en las cadenas de valor”, señaló CAME en un informe. Pero aunque “contribuyó a generar conciencia, tanto en los consumidores y en el gobierno nacional, sobre las prácticas abusivas por parte de los formadores de precios -se lamentó- aún no se ha logrado achicar la brecha de precios campo-góndola”.
El indicador es elaborado por la comisión de Economías Regionales de CAME en base a precios diarios online de los principales supermercados del país, más de 700 precios de verdulerías y mercados para cada producto, y precios de origen de las principales zonas productoras que relevan 35 encuestadores.
Para el sector frutíhortícola, el IPOD fue en julio de 5,2 veces, un aumento de 8,1 respecto de junio, aunque fue inferior a la de julio de 2019. Para el sector ganadero, la brecha es más baja (IPOD igual a 3,5 veces), 10% por debajo del mismo mes del año pasado. Para el sector frutihortícola, esto quiere decir que el consumidor final paga por lo que compra un 420% más de lo que recibe el productor. Y para el sector ganadero, que el bife en la carnicería o la góndola del supermercado es en promedio 250% más cara que lo que recibe el productor ganadero.
En los últimos meses el IPOD o brecha aumentó en el sector frutihortícola y tuvo una leve baja para las carnes, lo que resultó en un aumento leve del IPOD general.

Siempre a estar del indicador, la producción más perjudicada fue la de zapallitos, donde la brecha desde que salió del campo hasta que llegó al bolso o changuito de compras fue de 9,24 veces (824% más caro). Le siguieron la manzana roja (8,43 veces) y la naranja (7,6). Los que menos pueden quejarse son los productores de acelga (1,9 veces), pollo (1,94), frutilla (2,17) y papa (2,6).
A su vez, los productos en que la brecha más varió fueron la zanahoria (fundamentalmente, porque se redujo 57,3% el precio a los productores, reflejo de la salida de una situación de escasez que -previamente- había aumentado inusualmente el precio de la zanahoria, por falta de agua en Mendoza. A su vez, la brecha en el primiento rojo se redujo, porque mejoró 9,5% el precio a los productores y bajó en promedio el 14,4% el precio en góndola o mercados.
Otra forma de ver el fenómeno es calcular qué proporción final del precio de un producto es lo que va al productor. El gráfico siguiente refleja así que el productor de acelga recibió un 53% del precio pagado por el consumidor final, en tanto el de zapallitos recibió sólo el 10,9%

CAME empezó a elaborar el IPOD en 2015 “para medir las distorsiones que suelen multiplicar por varias veces el precio de origen de muchos productos agropecuarios en el recorrido desde que salen del campo y hasta que llegan al consumidor”, Distorsiones,dice, que “son muy dispares según producto, región, y tipo de comercio, y época del año”. Según la entidad la brecha responde en buena medida a “comportamientos, algunos especulativos de diferentes actores del mercado, básicamente de las grandes cadenas de supermercados que se abusan de su posición dominante en el mercado, y otros son factores comunes como la estacionalidad, que afectan a determinados productos en algunas épocas del año, o los costos de almacenamiento y transporte”.
A principios de año, productores de naranja (uno de los productos de mayor brecha) denunciaron también la incidencia de las “mafias”, con mano de obra de barrabravas, que dominaban el sector de descargas en el Mercado Central, imponiendo quiénes y a qué “tarifa” debían hacer la descarga.
Como sea, la brecha promedio entre precio al productor y al consumidor se mantiene en cerca de 5 veces y parece dura de bajar, a prueba de indignaciones y discursos.
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