Viggo Mortensen, reconocido internacionalmente por su carrera como actor, guionista y director, tiene un vínculo profundo y entrañable con Argentina, país que considera parte fundamental de su identidad. Invitado al podcast mexicano Los Hijos de su Pancho Villa, Mortensen repasó cómo fue que llegó a la Argentina en su infancia y cómo esa experiencia marcó su vida para siempre.
Aunque nació en Nueva York, el artista se crió en suelo argentino, donde aprendió español, adoptó costumbres locales, forjó amistades y desarrolló su pasión por el fútbol y la literatura nacional. A lo largo de los años, siempre reivindicó públicamente su “argentinidad”, defendiendo la cultura, la historia y el carácter del país en cada oportunidad, y manteniendo vivo el lazo afectivo a través de visitas, proyectos y gestos de orgullo.
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Durante la charla, Mortensen recordó: “Mi papá, que era danés, de Dinamarca, creció en el campo y se casó con mi madre, que era norteamericana. Estaba viviendo y trabajando en Nueva York y una compañía que tenía algunas granjas, unas estancias en Argentina —o ranchos, como dicen ustedes— le dio trabajo a él, como tenía experiencia en la agricultura, y se fue ahí. Yo era un bebé”. Antes de instalarse en Argentina, la familia vivió un año en Venezuela: “Fue en mi infancia, que primero fuimos a Venezuela un año y después a Argentina, y me quedé ahí hasta los once años”.

La reacción de los argentinos en redes sociales no se hizo esperar y estuvo cargada de cariño y orgullo: “Es más argentino que el dulce de leche nuestro querido Viggo”; “Todavía conserva el acento argento! Qué tipo humilde… Gracias Viggo”; “Me encanta su acento bien argentino”; fueron algunos de los comentarios que circularon y reflejaron la conexión que el actor mantiene con el país. En cada entrevista o aparición, Mortensen demuestra que, más allá de su carrera internacional, nunca perdió el vínculo ni el tono local que lo hace tan cercano y auténtico a los ojos del público argentino.
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La parte final de la charla en Los Hijos de su Pancho Villa incluyó historias y humor. Mortensen recordó su pasión por el club San Lorenzo durante su infancia en Argentina: “Me hice hincha en los años 60, en una época difícil para el equipo, sin muchos recursos. Me impresionó cómo luchaban a pesar de las condiciones”. Admiró a la Selección Argentina y a Messi: “Es único, su forma de jugar y de pensar está por encima de todo”.
Además de repasar su llegada a la Argentina y su infancia, Viggo Mortensen subrayó cómo la pasión por el cine de su madre forjó su modo de ver el mundo: “Mi madre me llevaba al cine desde los tres años, y hasta el final de su vida íbamos juntos. Hablábamos de películas, de los guiones, de actores, de dirección… Ella podría haber sido directora o guionista”.
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Aunque nunca pensó que el cine sería su destino, al llegar a Nueva York siendo joven, la curiosidad lo llevó al teatro: “Me interesó mucho cómo se construían las películas. Uno piensa que los actores hacen todo, pero hay un proceso colectivo detrás”.
Mortensen relató los tropiezos de su camino al reconocimiento: “Tardé 15 años en poder vivir más o menos de ello. Tenía que hacer otros trabajos: camarero, mudanzas de muebles, vendía helados en la calle, camionero”. Confesó el agotamiento de una carrera incierta: “A veces llegaba cerca de conseguir un papel, pero no. Aprendes haciendo pruebas, algún papel pequeño, incluso teatro gratis. Hay que ser terco en el fondo”. Y sumó una advertencia sobre el azar y la preparación: “Hay que tener mucha suerte, pero hay que prepararse asiduamente para un golpe de suerte, si te llega”.
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Sobre el éxito y el fracaso, fue claro: “No separo ni las películas ni los papeles… he aprendido tanto de los fracasos como de las películas exitosas”. Resaltó que el cine es ante todo un “trabajo colectivo” donde la suma de esfuerzos determina el resultado: “Si fallan dos o tres partes del trabajo colectivo, aunque todos funcionemos, las cosas no salen igual. Una película es un conjunto, no el mérito individual de nadie”. Y apuntó: “Hay películas que no se han visto o que no salieron bien, pero he aprendido igual o más que en las famosas”.
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