Guido Sandleris (centro), presidente del BCRA, junto a los vice Verónica Rappoport y Gustavo Cañonero.
Guido Sandleris (centro), presidente del BCRA, junto a los vice Verónica Rappoport y Gustavo Cañonero.

En octubre, el BCRA cumplió con exceso su objetivo de expansión de base monetaria cero, porque el promedio del mes se ubicó  en $1.252 mil millones, 1,5% ($18.700 millones) por debajo de la meta que no podía superar de $1.271 mil millones de septiembre, con el propósito de inducir a la baja de la inflación, aunque se sabe mantiene una tendencia inercial.

Claramente, para alcanzar ese propósito en el primer mes de vigencia del nuevo régimen monetario bajo la conducción del presidente de la entidad, Guido Sandleris, y sus dos vicepresidente, Verónica Rappoport y Gustavo Cañonero, tuvieron que subir las tasas de política monetaria desde 65% anual a 7 días a fines de septiembre, hasta poco más de 73% anual en el primer tercio de octubre. Y desde entonces inició un recorrido descendente hasta poco menos del 69% anual.

Pero gradualmente, el objetivo se fue cumpliendo, en paralelo con el declive de la cotización del dólar, y el resurgimiento de las colocaciones a plazo fijo en pesos, a plazos de 30 a 60 días.

Cambia la percepción de riesgo de la tenencia de pesos

Fuentes de la autoridad monetaria destacan: "se controla el aumento de la base monetaria mediante subastas diarias de Leliq, mientras que la tasa de corte responde al objetivo diario de cumplimiento de ese objetivo".

Y si bien algunos analistas  observan la brecha diaria entre los vencimientos diarios de Leliq en poder exclusivamente de los bancos y las renovaciones, como indicador relevante de la expansión o esterilización de base, en el Central observan que también incluyen otros factores como la integración de encajes por parte de las entidades financieras, que determinan un cambio en la percepción de riesgo de la tenencia de pesos por parte de los bancos y de sus clientes.

En el Central observan que también incluyen otros factores como la integración de encajes por parte de las entidades financieras, que determinan un cambio en la percepción de riesgo de la tenencia de pesos por parte de los bancos y de sus clientes

En ese aspecto, resaltaron los informantes: "el objetivo de expansión de base monetaria cero persigue el propósito de recrear la demanda de pesos de modo sustentable, y eso nunca se ha  hecho en el mundo sin tasas altas de política monetaria".

De ahí que pese a haber pasado el primer test del mercado de modo virtuoso, porque "bajó la cotización del dólar y también las tasas de interés y no se ve la necesidad de aumentar nuevamente los encajes bancarios en noviembre, se proseguirá con la política de altas tasas de interés para la colocación y renovación de las Leliq hasta que se perciba una clara desaceleración de la proyección de inflación", aseguran en el BCRA.

Incluso, si el próximo informe del Relevamiento de Expectativas de Mercado arroja una nueva desinflación de la tasa esperada como promedio de 12 meses a un año, es muy probable que se postergue cualquier decisión de cambio sustancial de la tasa de política monetaria del piso del 60% anual vigente, hasta la reunión del Comité de Política Monetaria, a mediados de diciembre.

No inquieta el "carry trade"

La preocupación central por estas horas pasa más por "hacer sustentable el proceso de aumento de la demanda de pesos, sin movimientos disruptivos de las tasas de interés como exige una parte de la economía real, porque el costo de volver a atrás y nueva suba de la cotización del dólar sería peor", reafirman las autoridades del Central.

La preocupación central por estas horas pasa más por “hacer sustentable el proceso de aumento de la demanda de pesos, sin movimientos disruptivos de las tasas de interés como exige una parte de la economía real”

Y si bien algunos economistas se inquietan por el posible incentivo al "carry trade", como se denomina al proceso de ingreso de dólares para colocarse a altas tasas en pesos, los plazos fijos ya pagan tasas de 50% a 60% anual a 30 días, los informantes de Reconquista 266 lo ven con otra óptica: "se lo ve despectivamente, pero que exista el carry trade es un indicador de que el esquema de control de base monetaria está funcionando, porque significa que crece la demanda de pesos. Lo importante, es no mover abruptamente las tasas de interés para que no se produzca un cambio brusco de tendencia, sino que el peso se consolide como canal de entrada".

“Al carry trade se lo ve despectivamente, pero que exista es un indicador de que el esquema de control de base monetaria está funcionando, porque significa que crece la demanda de pesos”, sostienen en el Banco Central

A partir de ahí, y en la medida que Hacienda siga mostrando mes a mes que avanza con el objetivo de déficit fiscal primario cero, y la actividad comience a dar señales  de repunte, inicialmente de la mano de la recuperación de las cosechas, las exportaciones de productos regionales, la maduración de la producción energética del reservorio de Vaca Muerta y el Turismo, en el BCRA confían que la inflación comenzará a ceder y con ellos las tasas de interés.

Seguí leyendo: