La cueva de Altamira tendrá “un gemelo digital” para reforzar la conservación

La iniciativa recreará la cavidad con un sistema que combinará cartografía, registros del subsuelo y lecturas en directo aportadas por dispositivos que controlan el microclima interior

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El sistema permitirá reproducir modelos predictivos generados con inteligencia artificial para el estudio del estado de la cueva de Altamira
El sistema permitirá reproducir modelos predictivos generados con inteligencia artificial para el estudio del estado de la cueva de Altamira

El Ministerio de Cultura está llevando a cabo un “gemelo digital” de la cueva de Altamira, Patrimonio de la Humanidad, para reforzar su conservación con una plataforma que va a integrar la geometría de la cavidad, información geoespacial y datos en tiempo real de su interior recogidos por sensores ambientales.

El Instituto del Patrimonio Cultural de España y el Museo Nacional Centro de Investigación de Altamira están encargados de coordinar la gestión de esa plataforma, que está desarrollando Ineco, empresa pública de ingeniería del Ministerio de Transportes.

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La plataforma “colaborativa” reunirá todos los datos geoespaciales, de sensores ambientales e históricos de la cueva y permitirá la reproducción de modelos predictivos generados con inteligencia artificial.

Así, toda la información estará disponible y accesible para los distintos investigadores y conservadores que trabajan en el estudio y mantenimiento de la cueva de Altamira.

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El archivo histórico y científico del museo se incorporará al sistema para ofrecer una visión global, precisa y actualizada del estado de Altamira
El archivo histórico y científico del museo se incorporará al sistema para ofrecer una visión global, precisa y actualizada del estado de Altamira

Todos esos datos, articulados a través de un único sistema, se complementarán, además, con el archivo histórico y científico del museo, permitiendo por primera vez disponer de una visión global, precisa, y continuamente actualizada del estado de la cueva.

Según señala el Ministerio de Cultura, esta capacidad de integración no solo mejora la investigación y la gestión, sino que abre la puerta a una nueva forma de entender la conservación del patrimonio.

Uno de los grandes avances del proyecto, añade el ministerio que dirige Ernest Artasun, es la incorporación de modelos predictivos basados en inteligencia artificial, que van a permitir anticipar posibles alteraciones en el microclima de la cueva mediante el análisis de variables como el CO2 o el radón, así como identificar patrones a partir de datos históricos.

De este modo, se refuerza la metodología de trabajo en conservación preventiva y se mejora la capacidad de gestión de los protocolos y la toma de decisiones para el control de los riesgos de deterioro, cuestión clave para preservar el arte rupestre en las mejores condiciones posibles.

Fuente: EFE.

Fotos: EFE/Pedro Puente Hoyos (archivo) y archivo.

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