Søren Kierkegaard, filósofo danés: “La forma más profunda de la desesperación es elegir no ser uno mismo”

Considerado como el padre del existencialismo, este pensador señaló cómo no aceptar que somos responsables de nuestras acciones puede conducir a una enfermedad “mortal”

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Retrato del filósofo Søren Kierkegaard. (WS Collection)
Retrato del filósofo Søren Kierkegaard. (WS Collection)

Si eres aficionado a la filosofía, seguramente habrás oído hablar del existencialismo, una corriente de pensamiento que sostiene que los seres humanos existen primero y, después, construyen el significado de su propia vida mediante sus acciones. Pues bien, si hubiera que señalar quién sería el padre de esta postura, este no sería otro que el filósofo danés Søren Kierkegaard, quizá uno de los primeros en alejarse de lo abstracto para preguntarse por la responsabilidad de los individuos frente a sus propias acciones.

Søren Kierkegaard fue un pensador singular que revolucionó la escena intelectual del siglo XIX desde Copenhague. Con su particular estilo, a menudo usando pseudónimos, quiso centrarse en la realidad cruda de los seres humanos sin buscar verdades unievrsales. Lo curioso es que este filósofo, a pesar de su pensamiento, era muy religioso, pero para él era precisamente por eso que debía pensar así: para Kierkegaard, la fe era una de las primeras decisiones individuales que debe tomar un ser humano para darle sentido a su vida.

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Esta y otras elecciones personales son las que definen nuestra vida, pero precisamente por eso, cada decisión nos puede provocar una terrible angustia por sus consecuencias. Sobre esto, Kierkegaard reflexionó en su libro La enfermedad mortal, donde reflexionó sobre la crisis identitaria del ser humano y plasmó una de sus frases más conocidas: “La forma más profunda de la desesperación es elegir no ser uno mismo”.

Retrato del filósofo danés Søren Kierkegaard, pintado por Luplau Janssen en 1902.
Retrato del filósofo danés Søren Kierkegaard, pintado por Luplau Janssen en 1902.

El significado de la frase de Kierkegaard

Para el filósofo, la verdadera tragedia no es sufrir un revés económico o sentimental, sino usar una máscara para complacer al entorno. “El mayor peligro de todos, perderse a sí mismo, puede ocurrir muy silenciosamente en el mundo, como si no fuera nada”, escribía en este mismo libro. El danés advertía así que la desconexión con nosotros mismos puede acabar con nuestra autenticidad, como ocurre a día de hoy, por ejemplo, con todas las tendencias y estéticas que se copian a sí mismas en redes sociales, un espacio donde importa más la aprobación de los demás que mostrarse verdaderamente al mundo.

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Kierkegaard explicaba que preferimos integrarnos en la masa porque la libertad de ser auténticos asusta. Al diluirnos en la multitud, la vida se vuelve aparentemente más cómoda, pero vacía. “Resulta mucho más fácil y seguro ser como los otros, convertirse en una copia, un número, un hombre masa”. En ese intento por huir de nuestra propia realidad, podemos suele ocurrir que caemos en la desesperación, advierte el filósofo, una enfermedad que nos hará sufrir eternamente.

Dibujo en escala de grises del busto de Søren Kierkegaard, con cabello oscuro y ojos azules intensos, mirando al frente
Una representación artística del filósofo danés Søren Kierkegaard.

El valor de ser auténtico

Décadas más tarde, otros filósofos recogieron el testigo de Kierkegaard analizando la pesada carga de la libertad individual. El francés Jean-Paul Sartre, por ejemplo, afirmaba con rotundidad que “el hombre está condenado a ser libre”, y profundizó en este autoengaño de todos los que se empeñan en no serlo. A esta conducta la llamaría “mala fe”, una postura de cobardía existencial en la que elegirmos ser un actor que sigue un guion ajeno, en lugar de aceptar que nosotros somos los autores de nuestro destino.

En una línea muy similar, Albert Camus, otro famoso existencialista, exploró el absurdo de vivir una rutina automática desprovista de un propósito genuino. A día de hoy, muchos eligen funcionar como autómatas, hasta que un día de pronto el decorado de su rutina cae y deben preguntarse: ¿por qué? En ocasiones, la respuesta puede llegar de la forma más agradable si nos creemos algún relato universal que nos encaje, pero “buscar lo que es verdadero no es buscar lo que es deseable”, señala Camus. Por eso, el filósofo también invitaba a rebelarnos contra las ficciones reconociendo la realidad cara a cara.

El filósofo y ensayista alemán de origen surcoreano Byung-Chul Han, galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2025. (Fundación Princesa de Asturias/UIMP/MOME)

Al final, la historia del pensamiento nos demuestra que el vacío existencial no ha cambiado tanto con los siglos. Desde el Copenhague decimonónico hasta las pantallas del siglo XXI, el reto sigue siendo el mismo. La verdadera valentía no radica en alcanzar el éxito externo, sino en el humilde y diario acto de elegir ser nosotros mismos.

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