Eduardo Sacheri: “Argentina lleva un siglo ejerciendo la nostalgia”

Por la publicación en España de su novela ‘Demasiado lejos’, el escritor brindó una entrevista al diario El País donde habló del quiebre de la confianza colectiva, con Malvinas como telón de fondo cultural

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Eduardo Sacheri
Eduardo Sacheri presentó en Madrid 'Demasiado lejos', su novela sobre la guerra de las Malvinas. El autor sostiene que Argentina "lleva un siglo ejerciendo la nostalgia" (Foto: prensa PRH)

Eduardo Sacheri afirmó que “Argentina lleva un siglo ejerciendo la nostalgia” y que el quiebre de su autoestima como nación se produjo en los años treinta, en una entrevista publicada por el diario El País de Madrid, donde el escritor presentó su novela Demasiado lejos, primera entrega de una saga literaria sobre la guerra de las Malvinas.

El diagnóstico del autor, nacido en Castelar hace 58 años y ganador del Premio Alfaguara 2016, atraviesa todo el espectro político argentino. Según relató en la entrevista, cada sector ubica su paraíso perdido en un momento distinto: los liberales lo colocan en las Malvinas, los peronistas en el derrocamiento de Juan Domingo Perón en 1955, y la izquierda en el golpe de 1976 como clausura de una posible revolución social. “El paraíso siempre está en el pasado”, sentenció.

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Esa misma lógica le sirve para leer el presente. Su lectura del triunfo electoral de Javier Milei se sostiene desde una perspectiva estrictamente económica, con la aclaración expresa de que analiza sin tomar partido. Argentina creció apenas un 0,7% anual en promedio durante los últimos 50 años, con largos períodos de caída, en un país cuyas clases medias se habían expandido durante décadas y que hasta 1975 estaba acostumbrado a crecer. “La dictadura, Alfonsín, Menem o el kirchnerismo no lograron torcer esa inercia de decadencia y eso explica el triunfo de Milei”, afirmó.

“La izquierda argentina se equivoca en no comprender el fenómeno Milei en su matriz absolutamente económica“, sostuvo. Para Sacheri, el votante mayoritario eligió a Milei por razones económicas, no ideológicas, y los recortes en áreas como cultura responden a una lógica de ajuste macroeconómico antes que a un programa político de fondo. El escritor también trazó una distinción entre el modelo económico de la dictadura y el de Milei: “Se referencia mucho más en el menemismo y la apertura de los noventa que en el modelo económico de la dictadura”.

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El presidente Leopoldo Fortunato Galtieri saluda desde el balón de la Casa Rosada
el 2 de abril de 1982 (Foto: EFE/Víctor Bugge)
El presidente Leopoldo Fortunato Galtieri saluda desde el balón de la Casa Rosada el 2 de abril de 1982 (Foto: EFE/Víctor Bugge)

La nostalgia nacional que describe Sacheri tiene, a su juicio, un correlato directo en la guerra de las Malvinas, tema central de Demasiado lejos. La novela reconstruye el clima social en Buenos Aires durante el conflicto de 1982: la euforia popular, la manipulación mediática y la brecha entre lo que vivían los soldados en las islas y lo que imaginaba la sociedad en el continente. El escritor tenía 14 años cuando la dictadura del general Leopoldo Galtieri ordenó la ocupación de las islas el 2 de abril de ese año. Su recuerdo, contó al diario español, es el de una madre que entra a una habitación a las seis de la mañana con la radio en la mano: “Alegría, euforia, sueño cumplido. No había temor a la guerra ulterior”.

Ese fervor colectivo es el nudo más incómodo del asunto. Eduardo Sacheri distingue entre las Malvinas como reclamo territorial —presente en calles, carteles y plazas, con casi cien años de vigencia— y la guerra como episodio político. “La guerra es más incómoda porque fue una maniobra de la dictadura en busca de oxígeno. Dejó a la sociedad en un lugar incómodo y eso persiste”, señaló. Durante el conflicto, todos los frentes internos quedaron en suspenso: los reclamos de democracia, las Madres de Plaza de Mayo, la crisis económica. “Sindicatos, partidos, el mundo de la cultura, el rock nacional y hasta los montoneros del exilio estaban alineados”, recordó. Los propios militares, añadió, no se atrevían a retroceder por miedo a la reacción popular.

La otra dimensión de ese diagnóstico sobre Argentina la ofreció desde su rol de docente. Lleva más de 30 años como profesor de Historia en secundaria y observa que el registro del pasado se achica en cada generación. “Para ellos el siglo XX está tan distante como el Paleolítico”, ejemplificó. La saturación de estímulos en redes sociales ha fracturado, a su juicio, la transmisión intergeneracional de conocimientos. “Si te escandalizas no puedes pensar”, advirtió, y reivindicó su lugar en los márgenes del debate intelectual: “Soy el mismo marginal de toda la vida, sigo en la periferia”.

Demasiado lejos tiene una segunda entrega, Qué quedará de nosotros, publicada en noviembre de 2025, que sigue a tres soldados reservistas de la clase 1962 en las propias islas. Juntas conforman lo que Sacheri describió como dos guerras totalmente distintas: la que vivieron los combatientes en el frío del Atlántico Sur y la que imaginó una sociedad que nunca comprendió del todo lo que estaba pasando.

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