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Pipino Cuevas reveló el problema que tuvo con un referente de River cuando llegó al club: “Me quiso agarrar a trompadas y no había hecho nada”

El ex delantero paraguayo contó cómo se manejaba el vestuario millonario a fines de los 90

Nelson Cuevas contó que Roberto Trotta lo quiso agarrar a trompadas en River
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Nelson Cuevas contó el entredicho que tuvo con uno de los referentes del plantel que River Plate tenía en el año 2000, a pocos meses de haber arribado al club. El paraguayo relató que casi se toma a golpes de puño con un compañero que lo increpó sin motivo alguno después de una derrota con Chacarita en San Martín. El futbolista implicado fue el temperamental Roberto Trotta, uno de los de mayor ascendencia en aquel plantel dirigido por Américo Rubén Gallego junto a otros como Hernán Díaz, Eduardo Berizzo y Leonardo Astrada.

“En River encontré gente brava también. Una bravísima fue con Roberto Trotta, Dios mío. No sé por qué algo tenía en contra del paraguayo. Cualquier cosa que pasaba, él miraba y me veía a mí, boludo”, fue el anticipo de su anécdota, entre risas, invitado en el piso de Radio La Red. La historia se remonta a octubre del 2000, cuando el Funebrero se impuso 1-0 por la novena jornada del Torneo Apertura de ese año con un tanto de Carlos La Vieja Moreno.

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Cuevas detalló: “Un día en cancha de Chacarita perdimos y él tuvo un error o hubo una jugada en la que no salió la cobertura. Nos hizo el gol Chacarita y perdimos. Yo estaba sentado, no estaba haciendo absolutamente nada. Entró caliente, pateando todas las puertas, un quilombo completo estaba haciendo. Y de repente me ve a mí y viene como para cagarme a piñas. Dijo ‘insultaste a mi madre’... ¡Mirá si yo iba a insultar a un grande! Armó un quilombo... queriéndome cagar a trompadas, imaginate". En aquel campeonato se coronó Boca y River terminó segundo con Gimnasia La Plata.

Nelson Cuevas contó que Roberto Trotta lo quiso agarrar a trompadas en River
(Foto Baires)

Pipino recién había llegado a River el año anterior, luego de destacarse en el Sudamericano Sub 20 que se celebró en Argentina en 1999 tras sus pasos por Atlético Tembetary y Sport Colombia de su país. Luego jugaría en el Millonario desde el 99 hasta el 2005 (con un paso a préstamo en el fútbol chino) y continuó su carrera en Pachuca, América (México), Libertad (Paraguay), Santos (Brasil), Universidad de Chile, Olimpia (Paraguay), Albacete (España) y Puebla (México), antes de cerrar en su país con las camisetas de Cerro Porteño, Sportivo Luqueño y Sportivo Carapeguá.

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Entre Cuevas y Trotta no había feeling. Al menos así lo dejó en claro el paraguayo, marcando las diferencias que hacía el ex defensor de Vélez con sus otros compañeros: “En los entrenamientos, venían Saviola, Aimar y los dejaba pasar tranquilos. Venía yo y me daba acá en el estómago, me agarraba y me cagaba a patadas, de todos lados. Yo nunca entendí”.

Pipino Cuevas junto al Tolo Gallego (DT), Javier Saviola y Ariel Ortega
Pipino Cuevas junto al Tolo Gallego (DT), Javier Saviola y Ariel Ortega

De aquellos inicios en River, Cuevas también recordó que recibió un gran trato por parte de Astrada, Ernesto Corti y Hernán Díaz: “Encontré una camada muy buena”. Y describió cómo fue su carta de presentación ante el plantel que por entonces dirigía Ramón Díaz: ““Llegué yo, un pibe de Paraguay que apenas hablaba español, porque venía con el tono paraguayo de allá, y no me hablaba nadie. Es normal porque el ego de un futbolista y más cuando estás en un club tan grande, cuando viene un X, no existís, sos un perro verde. Pero es mejor, a mí me gustan los desafíos. Y es mejor que uno se adapte a 35 a que 35 se adapten a uno. Yo venía a ganar mi espacio y mi lugar”, rememoró.

Y cerró su historia: “En una concentración en la que estaba Astrada de capitán, donde nadie me daba bola a mí, Ramón Díaz me dice ‘eh, paragua, da unas palabras de bienvenida’. Yo empecé a hablar y se mataron de risa, no me dejaban hablar. Se me hizo un nudo en la garganta, me sentí mal porque se mataban de risa de mí. Pero este paraguayito era corajudo. Le pedí permiso a Astrada para ir al baño, le pedí prestada la guitarra a un señor que estaba en el lobby del hotel, volví y dije ‘me quiero presentar, soy Nelson Rafael Cuevas, un humilde servidor de todos mis hermanos argentinos, y les quiero dedicar esta zamba a ustedes’”.

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