
La escritora argentina Mariana Enriquez, una de las voces más influyentes de la literatura actual en español, destacó la “inteligencia emocional” de Rosalía tras su entrevista con la artista y afirmó que, si escribiera sobre ella, abordaría el “nivel monstruoso de la hiperfama” y la presión constante que enfrentan las grandes estrellas, especialmente mujeres.
El encuentro con la cantante española no solo dejó una impresión personal, sino también una inquietud literaria, explicó Enriquez (Buenos Aires, 1973). Con formación en Periodismo y una larga trayectoria en prensa cultural, la autora considera que la exposición extrema contemporánea abre un nuevo campo narrativo. “Hay algo monstruoso en ese nivel de fama”, explica desde su residencia en Tasmania, al sur de Australia, donde vive desde hace poco más de un año. “Me interesaría escribir sobre cómo se vive bajo esas luces, con una exposición constante que no existía antes y que afecta especialmente a las mujeres”, añade.
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Reconocida por renovar el género del terror en español con obras como Nuestra parte de noche (2019) o Las cosas que perdimos en el fuego (2016), Enriquez ve en la hiperexposición mediática contemporánea un material narrativo fértil, donde lo íntimo y lo público se entrecruzan de forma cada vez más extrema.

Encuentro con Rosalía
Su reflexión parte de la experiencia directa tras coincidir con Rosalía en una entrevista hace varios meses, a quien describe como una artista cercana y consciente del entorno que la rodea. “Es muy poco común encontrar a alguien con ese nivel de exposición que, al mismo tiempo, tenga esa capacidad de hacer sentir cómoda a la gente”, afirma. Para Enriquez, esa actitud revela una “inteligencia emocional” poco habitual en figuras sometidas a tanta presión.
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Más allá del trato personal, la autora encontró afinidades en el proceso creativo. Ambas comparten una forma de trabajar basada en referencias culturales, lecturas e influencias diversas. “Ni ella ni yo creamos desde el vacío”, explica. “Hay una construcción a partir de otros textos, de otras historias, de materiales culturales que se transforman en algo propio”.
De Buenos Aires a Tasmania
El interés de Mariana Enriquez por estos temas se cruza con su propio recorrido. Antes de consolidarse como escritora, desarrolló durante años una carrera en periodismo cultural, donde cubrió música y literatura, una experiencia que marcó su mirada sobre la realidad y la marginalidad.
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La autora se trasladó a Australia junto a su marido, oriundo del país, en busca de una vida más estable tras décadas en Argentina, en una decisión que ambos tomaron en la cincuentena. Actualmente reside en Tasmania, una isla que describe como “más oscura” y con una historia evocadora, marcada por su pasado colonial.
El cambio, sin embargo, no ha sido inmediato en términos creativos. “Todavía es pronto para ver cómo influye en mi escritura”, reconoce, aunque sí percibe una transformación en su mirada. Desde su nueva ubicación, destaca el peso cultural de Asia en la región y cómo ese eje modifica su perspectiva respecto a América Latina y Europa. “Es otra forma de entender el mundo”, señala.
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Terror, política y memoria
La obra de Mariana Enriquez se caracteriza por la mezcla de terror, crítica social y memoria histórica, con especial atención a la dictadura argentina, un tema que atraviesa tanto su ficción como su mirada periodística. “El terror, como el humor, puede decir cosas que de otra manera serían más difíciles de plantear. Permite abrir conversaciones sobre trauma o violencia sin las restricciones de otros registros”, añade.

Esa capacidad ha convertido su literatura en un referente internacional, con lectores en múltiples idiomas, aunque reconoce que parte del contexto cultural puede perderse en la traducción.
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Entre cuentos y novelas
Mariana Enriquez también reflexiona sobre su proceso creativo, en el que distingue claramente entre cuento y novela. Mientras los relatos le resultan más inmediatos, la novela exige un esfuerzo prolongado. “Soy, ante todo, cuentista”, admite. “La novela es un proceso más largo, más exigente, pero también más transformador”.
Esa dualidad se refleja en su bibliografía, que alterna colecciones de relatos, como Los peligros de fumar en la cama (2009) o Un lugar soleado para gente sombría (2024), con novelas de mayor aliento narrativo.
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En mayo, la autora participará en el Festival de Escritores de Sídney, donde abordará su obra más reciente, incluida su incursión en la no ficción con textos sobre cementerios. Aunque continúa publicando y colaborando en distintos formatos, asegura encontrarse en una etapa centrada en la escritura. “Estoy trabajando en nuevos proyectos”, concluye, sin adelantar detalles, mientras sigue explorando, ahora desde Australia, los límites entre lo real y lo sobrehumano que han definido su obra.
Fuente: EFE
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