
Vania Reséndiz quería honrar el legado de su abuela, la primera librera de Oaxaca (México), y así inauguró en Madrid hace solo unos meses Las indomables, una de las múltiples librerías gestionadas por migrantes latinoamericanos que han abierto recientemente en España y funcionan como puentes de cultura transatlánticos.
Aunque apenas lleva cuatro meses en el barrio madrileño de Prosperidad, Vania ya llama por su nombre a varios clientes que entran, a los que sonríe y atiende orgullosa, con las fotografías de sus abuelas y tías, las verdaderas “indomables”, a sus espaldas.
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“Es un homenaje a las mujeres de mi familia que me criaron... Ellas, profesoras, campesinas y amas de casa, tejieron comunidad en el pueblo de Oaxaca, de donde yo soy y de donde es toda mi familia", dice a EFE esta librera y gestora cultural, que llegó a España hace tres años.
A esta mexicana su madre le regaló Don escandaloso, su primer libro, porque era “una niña un poco desinhibida”, y ahora ella recomienda a otra madre primeriza libros ilustrados que tratan las rabietas y la ira para leérselo a su hijo pequeño.
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“Es un espacio seguro, un lugar de encuentro donde venir a conversar”, define Reséndiz y dice que su nuevo barrio, “salvando las distancias”, le recuerda al lugar en que ella creció, “donde te saludan por la calle y te cuentan historias”.
“Aquí cabemos todxs”
Tanto Las indomables como El retiro de las letras realmente no son exclusivamente latinoamericanas, son librerías de barrio, que rehúyen las centenares de novedades que sacan cada mes las grandes editoriales, priorizan sellos independientes y tienen un rincón de literatura infantil muy cuidada.
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En la librería de Isabel Giraldo y Leandro Gómez hay un letrero enorme que dice “Aquí cabemos todxs” y es que, aunque apenas es un pasillo con estanterías inmensas, posters y ‘tote bags’, define la esencia de El retiro de las letras.
A apenas unos pasos del parque del Retiro, con el ruido de los niños que han salido del colegio, Leandro saluda a las familias que pasan por la puerta y sonríe con pesar a un hombre al que le dice que el libro que había pedido aún no ha llegado.
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“No deja de ser gracioso que los libreros ahora seamos latinoamericanos”, destaca este colombiano, que no pensó que acabaría fundando una librería cuando hace casi seis años llegó a Madrid. “Nos animamos porque mi pareja conoce bien el sector y a mí me encanta leer”, cuenta a EFE.
Un “puente” con Latinoamérica
En este “retiro” importan libros directamente de editoriales de Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina para “potenciar autores y autoras de allá que no llegan aquí por diferentes motivos”.
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Y eso también lo hacen en Mandolina, una librería argentina que abrió hace un año su filial en el barrio madrileño de Arganzuela.
“La filosofía de Mandolina es que es un lugar donde a la persona que entra se le invita a recibir una recomendación. Aquí en Madrid hacemos lo mismo: preguntamos si quieren alguna recomendación, escuchamos y vemos qué hay en la librería; intentamos que la recomendación esté dentro del mismo universo del lector o llevarlo a otro lado para que aparezcan conexiones", relata Julia del Pecho.
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Entre Buenos Aires —de la que se dice que es la ciudad con más librerías— y Madrid hay diferencias: “Aquí hay novedades todo el tiempo; en Argentina es más pausado, va más a cuentagotas".
“Nosotras intentamos que la novedad no invada la librería, sino que vaya llegando. Si un libro es novedad y no lo tenemos, hacemos el intento de traerlo, pero preferimos un catálogo curado”, explica la librera.
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Además, estos espacios son también un puente para autores. El primer aniversario de El retiro de las letras contó con el colombiano Héctor Abad Faciolince y hace apenas unos días la uruguaya Fernanda Trías estuvo en charlas y talleres de las otras dos.
En Mandolina, que también tiene un café donde sirven “facturas” (panadería dulce) de verdad, organizan talleres de todo tipo alrededor de la literatura, la escritura y el arte en general, y así “de a poquito” han logrado armar comunidad.
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Para el Día del Libro, que se conmemora el 23 de abril, como buenos libreros los tres dejan sus recomendaciones:
- Desde Las indomables: Marcelino de Bibiana Collado; Punto de araña, de Nerea Pallares, e Historia natural de Marina Yusczuk.
- Desde El retiro de las letras: Cuántas veces nunca más, de Valentina Upegui; una guía novelada de Bogotá del colombiano Santiago Gamboa, y “por supuesto” Historia natural de Marina Yusczuk.
- Desde Mandolina: Siete casas vacías, de Samanta Schweblin; Mundo de Cristal, de Fernanda Trías, y Ocaso y fascinación de Eva Baltasar.+
Fuente: EFE
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