
La Noche de los Museos es la noche más importante de la cultura porteña, y me animo a decir argentina, pero sobre todo es la noche donde se vive y se comparte una experiencia realmente colectiva. Y por colectiva me refiero a las dos puntas del fenómeno: a la gente que sale a la calle en cada barrio a disfrutar y también a cada institución y a cada espacio que deciden abrir sus puertas. Ese ida y vuelta es lo que le da sentido a una noche única como la que acabamos de vivir.
Ahora, ¿por qué la edición de este año funcionó tan bien, con más de 1.200.000 personas en la calle? Hay varios motivos, pero uno central es que logramos involucrar a muchas más instituciones, públicas y privadas, en este fenómeno colectivo. Ampliar la red, sumar voces y abrir más puertas, eso es lo que más nos interesa hacer.
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Para nosotros todos son igual de importantes: desde las juntas vecinales de los barrios y las actividades en los museos de las universidades, hasta las grandes instituciones de la Milla de los Museos o los que están en sectores mucho más alejados. Todos tienen el mismo trato y todos tienen el mismo valor, porque si algunos disfrutan de un espacio importante y con grandes colecciones, otros disfrutan de la misma manera de aquel museo pequeño que visitan por primera vez y que por eso para ellos es gigante.

Pero hay algo más trascendental que sintetiza todo: es una noche donde cada uno pone lo mejor de sí, todos quieren y queremos que la noche salga bien. Y cuando eso pasa, como sucedió el sábado último, la Ciudad demuestra lo que es: única, diversa, y generosa.
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Vivimos en una ciudad que siempre está vibrando, una ciudad que es pujante, creativa y contemporánea. Y tenemos ciudadanos que aman su patrimonio, que disfrutan las experiencias culturales, que sienten curiosidad. Entonces, lo que hacemos con dedicación, con trabajo y con mucha conciencia es poner todo al servicio de eso: de que tanto los espacios más chicos como los más grandes puedan estar presentes, y de que los nuevos se animen a participar. ¡Y cómo participan! Porque no es sólo abrir esa noche con horario extendido, es trabajar desde meses antes para organizar bien la información, facilitar los recorridos, el transporte y la seguridad.

Por eso, al final del día lo más importante es la experiencia colectiva. Ese momento en el que te encontrás con otro que eligió el mismo trayecto, que comparte tus intereses. Cuando salís en familia, con amigos o te cruzás con gente que está ahí porque siente lo mismo que vos: que tu identidad individual tiene más sentido cuando es parte de una identidad colectiva, de ese ADN del porteño que tanto ama su cultura. Y que además, como esas señoras emocionadas porque era su primera vez entrando al Colón, viven una noche especial, donde todos se pueden animar a ser parte de algo que les parecía lejano o que siempre pensaron que era para otros. La Noche de los Museos tiene así algo muy democratizador, donde nadie se siente observado, donde todos son parte.
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En un momento donde lo colectivo no siempre es lo habitual, estas noches nos recuerdan algo fundamental: que Buenos Aires, como siempre dice Jorge Macri, se hace con los porteños, con sus instituciones, con todos los que deciden poner algo de sí para que la cultura circule y crezca.
*Gabriela Ricardes, Ministra de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires
Fotos: Prensa Ciudad de Buenos Aires
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