¿Maquiavelo tenía razón? El libro que separó moral y política

“Nada más importante que el poder”, dice Miguel Pichetto sobre el tratado “El príncipe”. Pablo Avelluto condensa su mensaje: “No hay ética sin eficacia”. El politólogo Miguel de Luca da una clave y Pablo Semán dice que se lo entiende mal. Se puede descargar gratis desde Bajalibros

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Está bien mostrarse piadoso, fiel, humano, recto y religioso, y asimismo serlo efectivamente: pero se debe estar dispuesto a irse al otro extremo si ello fuera necesario”, escribe el político Nicolás Maquiavelo. Le habla al príncipe, les habla a los gobernantes. Lo dice claro: está bien que el mandatario vaya por el camino del bien, pero.. “que, en caso de necesidad, no titubee en entrar en el mal”. Directo, descarnado, pragmático, Maquiavelo pensó y dijo esto hace casi 500 años, en 1532. Lo debe haber pensado bien, porque su obra El príncipe sigue siendo una especie de manual de uso para el manejo del poder. No siempre es simpático, pero ha conseguido seguir vigente hasta hoy. Por eso Leamos -la editorial digital de Infobae- la ofrece como libro digital para su descarga gratuita.

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El príncipe

Por Nicolás Maquiavelo

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El príncipe es una obra valiosa para recomendar a los que ejercen la difícil y valiosa tarea de la política”, dice ahora a Infobae Miguel Pichetto, excandidato a vicepresidente de la Argentina con Mauricio Macri, exsenador, expresidente del bloque justicialista, actual diputado. “También a quienes descreen y consideran que la política es una actividad oscura. Leer El príncipe de Maquiavelo puede ayudar a comprenderla".

“En un tiempo donde la política compite por likes más que por ideas, El príncipe se puede leer como una cachetada a nuestros líderes actuales", lanza, por su parte Pablo Avelluto, que fue ministro de Cultura en la gestión de Mauricio Macri y que hoy es un opositor al gobierno de Javier Milei. “Cinco siglos después, El príncipe sigue siendo un libro urgente y brutal. Funciona como una prueba ácida para enseñarnos a distinguir entre psicópatas y estadistas", dice el exministro.

“Moral y política, asuntos separados” resumirá, enseguida, Miguel De Luca, Director de la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Buenos Aires. Y el sociólogo Pablo Semán aclarará: “La obra de Maquiavelo es obviamente actual. Pero no por lo que se piensa desde el sentido común”.

Desde el primer momento en que circuló el manuscrito de El príncipe, el texto generó controversia. Aunque la edición impresa apareció en 1532, cinco años después de la muerte de Nicolás Maquiavelo, la obra ya era conocida en versiones previas; de acuerdo con la correspondencia del autor, existió una copia temprana en 1513 titulada en latín De Principatibus (El liderazgo). La publicación oficial se realizó bajo autorización del papa Clemente VII.

Miguel Pichetto Pablo Avelluto
Miguel Pichetto y Pablo Avelluto explican qué nos dice hoy Maquiavelo

Maquiavelo había sido secretario de la República de Florencia y escribió El Príncipe durante su exilio tras la caída de la República. La obra fue dedicada a Lorenzo de Médici, como intento de recuperar el favor político de los gobernantes de Florencia y volver a la vida política.

Hay, pues, que ser zorro para conocer las trampas y león para espantar a los lobos. Los que sólo se sirven de las cualidades del león demuestran poca experiencia", escribía Maquiavelo.

¿Sí? ¿Esto es algo que un gobernante debe saber? ¿Parecer bueno y poder ser malo, ser un poco zorro y un poco león? Dice Pichetto: “Maquiavelo analiza por primera vez y en profundidad el complejo arte de la política. El rol del Príncipe, su habilidad para la persuasión, su inteligencia para sostener el poder y defenderlo siempre. Nada más importante que el poder. Anticipa en su libro las pasiones y las debilidades de un líder y las cualidades que debe tener”.

¿Cuáles son esas cualidades? Pichetto señala una: “El conocimiento humano”. Porque “los saberes de este complejo arte requieren de un aprendizaje y ese aprendizaje se amasa en la calle y en el conocimiento del alma humana”.

Nicolás Maquiavelo
Una representación de Nicolás Maquiavelo

La verdad de las cosas

El Príncipe se propone como un manual práctico sobre cómo conquistar, mantener y consolidar el poder. Aquí, Maquiavelo rompe con la tradición idealista de los tratados políticos previos y opta por lo que llama la “verdad efectiva de las cosas”: lo que es o lo que conviene en lugar de lo que debería ser.

Así, introduce la -¿peligrosa?- idea de que la política no debe regirse por normas morales absolutas, sino por la eficacia y los resultados. El poder como un ejercicio práctico, tal vez esa sea la clave de su vigencia.

¿Para qué le sirvió este libro al experimentado político argentino? ¿Qué aprendió? Pichetto no duda: “Llegar y permanecer, adaptarse a los nuevos procesos. Durar y adaptarse a los cambios”. Pero no sólo eso. También “la búsqueda de la trascendencia histórica”.

Ideas concretas

El libro analiza con ejemplos históricos qué mecanismos permiten consolidar un dominio. Maquiavelo señala que el poder no se sostiene en la moral tradicional, sino en la capacidad de cálculo y en la habilidad del gobernante para adaptarse a las circunstancias. De allí surgen conceptos que se volvieron clásicos: la relación entre virtù (el talento político, la audacia, la decisión) y fortuna (el azar y la coyuntura); la conveniencia de fundar un poder en el apoyo popular antes que en los nobles; la idea de que es preferible ser temido que amado, siempre que no se despierte odio; y la insistencia en que un Estado debe sostenerse con armas propias antes que con ejércitos mercenarios o auxiliares.

El príncipe” nos recuerda que gobernar no tiene nada que ver los gritos, los insultos y los memes. Ejercer el poder no es un acto de locura, sino una combinación muy precisa de audacia, cálculo e inteligencia", sostiene Avelluto. “En la Argentina, entre funcionarios que confunden el Estado con un botín y opositores tan indignados como incapaces de ofrecer alternativas, leer por primera vez -o nuevamente- a Maquiavelo nos obliga a mirar la realidad de la manera más cruda posible. En otras palabras, no hay ética sin eficacia".

Tres razones

“¿Por qué leer hoy El príncipe de Nicolás Maquiavelo?“, se pregunta Miguel De Luca. Y responde: ”Por tres razones fundamentales".

politólogo Miguel de Luca
El politólogo Miguel de Luca dice que Maquiavelo separa rotundamente moral y política.

La primera: “Porque explica cómo funciona la política y cómo se ejerce el poder desde una perspectiva realista. Maquiavelo expone de manera sencilla, accesible y descarnada cómo es la política, no cómo debería ser. Moral y política, asuntos separados"-

La segunda: “Porque brinda un fenomenal análisis del liderazgo político. Describe los motivos por los cuales unas pocas personas son capaces de fijar objetivos y conseguir el apoyo de una gran cantidad de seguidores. Enseña por qué unos mandan y otros obedecen. Ilustra sobre la importancia de la ambición, la estrategia, el respeto, el temor y la violencia".

Tercera razón: "Por su actualidad. Maquiavelo escribió El príncipe en 1513, en la Florencia del Renacimiento. Sin embargo, sus argumentos y ejemplos mantienen absoluta vigencia en cualquier parte del mundo de hoy. Por eso es una obra clásica del análisis político".

No es lo que se cree

“La obra de Maquiavelo es obviamente actual. Pero no por lo que se piensa desde el sentido común que entiende que maquiavélico sería un pensador demoníaco y transgresor sino por todo lo contrario”, dice el sociólogo Pablo Semán, autor del ensayo Está entre nosotros, sobre el advenimiento de la nueva derecha.

Pablo Seman en Infobae
El sociólogo Pablo Semán.

Maquiavelo intenta pensar el funcionamiento del poder para promover una acción que en las circunstancias históricas en las que él se mueve (y en otras con todos los cambios que sean necesarios) sea posible una economía de la violencia, que por otra parte él reconoce inevitable siempre en algún grado", dice. Y puntualiza: “Realismo y responsabilidad deberían ser las conotaciones de lo maquiavélico opuestas a las dicotomizaciones estériles y a las guerras santas que promovía su adversario Savonarola (este si un verdadero demonio)“.

Moral, política, ser y parecer, el bien y el mal, cómo gobernar. Pasaron cinco siglos, seguimos pensando en estas cosas.

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