
El 1º de febrero de este año, el Ministerio de Educación lanzó una nueva edición de las Becas Belgrano. Estas becas se otorgan a estudiantes de algunas carreras como incentivo. Una peculiaridad de las Becas Belgrano es que se destinan a determinadas áreas de conocimiento y, por eso, a ciertas carreras previamente establecidas como estratégicas por la autoridad política correspondiente. Originariamente forman parte de esta categoría “estratégico” áreas y carreras ligadas a las ciencias básicas y al desarrollo tecnológico (ingenierías, agronomía, química, biología, medioambiente, informática, etc.). En esta edición de las Becas Belgrano hubo una novedad: el ministro de Educación anunció la inclusión de la Filosofía en el listado de áreas estratégicas para nuestro país.
Esto no puede ser más que una buena noticia y ofrece la ocasión propicia para reflexionar sobre lo siguiente: ¿por qué sería estratégica la filosofía como campo de estudio?
Pensemos en algunos ejemplos. Comencemos por los centros donde se está pensando el impacto fabuloso que tiene la inteligencia artificial sobre la vida en común, y los desafíos muy inquietantes que traen estas tecnologías a la hora de gobernarlas y de imponerles criterios éticos y/o políticos para su funcionamiento. Entre otras cosas, esa necesidad se torna evidente por la problemática de los sesgos. La legislación, mecanismos y criterios de control que se proponen varían enormemente según sea la perspectiva filosófica en que se inspiren.
Tomemos en cuenta ahora un segundo caso. Los comités de ética instituidos en los hospitales deben incorporar, según dice la ley en nuestro país, un filósofo o filósofa que pueda aportar a ese trabajo elementos de juicio sistematizados que provienen de tradiciones de reflexión ética sobre la vida, la salud, la dignidad, etc. En instituciones como los hospitales y otras afines, se toman decisiones gravosas, en general no compartidas unánimemente, que apelan a cánones de justificación que no pueden ser únicamente experimentales o estar basados en la legalidad positiva.
Pasemos a un caso ligado a la política, tanto internacional como doméstica. Las relaciones internacionales exigen la producción de conocimiento sobre las culturas con las cuales el país tiene que relacionarse de forma compleja para poder defender sus intereses. La defensa del interés presupone no sólo patriotismo e integridad, sino un conjunto de recursos para comprender la acción estratégica de otros actores y, en particular, las razones por las cuales tales actores proceden de un modo u otro. Así como en la política internacional, también en la política doméstica en sus diversos planos (núcleos fundamentales del trazado constitucional, régimen político, estructura del Estado, formas de la política pública, etc.) se plantean grandes desafíos que no pueden encuadrarse exclusivamente de modo plebiscitario o por tendencias de opinión.

Tomemos, por último, un ejemplo muy cercano en el tiempo y muy intenso en la afección colectiva en el cual la injerencia de las filosofías en la vida pública e institucional es evidente. La ley de la interrupción voluntaria del embarazo, así como el Ministerio de las Mujeres, géneros y Diversidades, responden a decisiones políticas que tienen como trasfondo discusiones filosóficas muy profundas en las cuales los contendientes invocan tradiciones y “verdades” rivales que responden de forma muy distinta preguntas fundamentales: “¿qué es una persona?”, “¿es lo mismo un cuerpo humano con capacidad de actuar que una persona?” “¿cuál es el sustrato sobre el que se construye la identidad?”, “¿en qué consiste la libertad?”, “¿quiénes son libres: los seres vivos, los individuos con ciertos atributos, los grupos, los pueblos?”.
Podríamos agregar ejemplos similares en relación con problemáticas como el cambio climático y la noción de lo ecológico, el desarrollo de la biotecnología, el diálogo interreligioso, la discusión sobre el estatuto del conocimiento y la verdad a la luz de la proliferación de las fake news y la “posverdad”, o bien la actual discusión sobre el trabajo digital, todas ellas de una honda densidad conceptual e histórica. Lo que se trasluce en estos ejemplos es que la dimensión estratégica de la filosofía aparece cuando ésta asume una forma institucional (universitaria) y conversa sobre las problemáticas contemporáneas e interviene en ellas, no cuando toma distancia de la comunidad política. Lo pertinente para la productividad filosófica no es tanto la distancia sino más bien una temporalidad específica: el largo plazo y la utilidad mediata. Entonces la filosofía es estratégica porque no todas las problemáticas que enfrenta la comunidad política se resuelven únicamente a través de un argumento ideológico ni de una solución técnica.
Hay servicios que se prestan en otra temporalidad y formas de acumulación que admiten diversas instancias y modos de activación. Tal vez esto sea el trasfondo del reconocimiento de la filosofía universitaria como activo estratégico de nuestro país. Bienvenido sea.
*Los autores pertenecen al Departamento de Humanidades y Arte (Unipe).
Seguir leyendo
Últimas Noticias
John Stuart Mill, filósofo inglés: “Los hombres malos no necesitan nada más para lograr sus fines que los hombres buenos miren y no hagan nada”
Una frase letal que no nació en un tratado político, sino en un discurso universitario de 1867. El análisis de una idea que resume el corazón del utilitarismo y el compromiso ciudadano

Por qué Hollywood abandonó a Venecia y Cannes, los festivales que durante una década fueron la puerta de entrada a los Oscar
El caso ‘Digger’, la nueva película de González Iñárritu con Tom Cruise, expone una tendencia de los grandes estudios: triunfar en Europa ya no mueve la aguja en la temporada de premios
Cómo se escribe: a cuál más, construcción adecuada
La Real Academia Española promulga normas para fomentar la unidad idiomática del mundo hispanohablante

John Connolly, escritor: “Soy como un cuervo, busco cosas brillantes para robarlas y usarlas, aunque sean terribles”
El autor irlandés presenta ‘Hijos de Eva’, la vigesimotercera entrega de la saga de Charlie Parker, y conversa sobre el mal, la memoria y los límites de la escritura. “Necesito la posibilidad de un fracaso”, dice

50 años de ‘Entrevista con el vampiro’: cómo el peor dolor de mi madre inspiró un clásico de culto de la literatura gótica
La primera novela de Anne Rice, maltratada por la crítica de la época y con la mayoría de sus ejemplares destruidos, contenía el secreto de una tragedia familiar. Así lo cuenta su hijo


