Marta Fort en “Lo de Pampita”: “Me enteré después, en la vida, que era millonaria”

Su historia está marcada por ser la hija de Ricardo Fort y por haber nacido —al igual que su hermano mellizo Felipe— mediante subrogación de vientre. Siguiendo la tradición paterna, día a día se va convirtiendo en un personaje mediático cada vez más activo en las redes

Guardar
Google icon

Marta Fort (también conocida popularmente como Martita) es una conocida influencer, modelo y heredera argentina. Nació el 25 de febrero de 2004 y saltó a la fama internacional y local principalmente por ser la hija del icónico y recordado mediático y empresario multimillonario Ricardo El Comandante Fort.

Tiene un hermano mellizo llamado Felipe. Ambos nacieron en Estados Unidos mediante subrogación de vientre y son los herederos de una parte de la histórica fábrica de golosinas de la familia, Felfort (la creadora de chocolates clásicos argentinos como el Marroc, el Jack o el Dos Corazones).

PUBLICIDAD

Tras la temprana muerte de su padre en 2013, ella y su hermano quedaron bajo la tutoría legal de Gustavo Martínez (expareja de Ricardo y amigo cercano de la familia), quien los crió hasta su fallecimiento en 2022.

Marta Fort y Pampita de pie sonriendo a cámara. Marta lleva una chaqueta de cuero negra con tachas y Pampita un vestido de terciopelo negro sin hombros
"¿Si me molesta que me relaciones con el dinero?Sí y no, puede ser parte de mi personaje, pero no quiero decir: 'Hoy me compré esta cartera', eso no me gusta"

A diferencia de la extrema exposición que buscaba su papá, Marta suele manejar un perfil más medido, aunque es una figura muy fuerte en redes sociales (especialmente en Instagram), donde comparte su estilo de vida, sus viajes a Miami, eventos de alta cocina y su pasión por la moda.

PUBLICIDAD

Ha incursionado en el modelaje, participando en desfiles y campañas fotográficas. En varias ocasiones expresó que le interesa el camino artístico (canto y actuación), siguiendo un poco el gusto de su padre, más allá de sus responsabilidades corporativas en la empresa de chocolate.

Hoy por hoy, divide su tiempo entre Buenos Aires y Miami. Recientemente comenzó a dar sus primeros pasos en la independencia total, mudándose sola a su primer departamento y participando en programas de streaming.

Acá, los momentos más importntes de la charla:

—¿Te molesta que la gente te relacione con el dinero?

—Sí y no, puede ser parte de mi personaje, nos podemos reír —anécdotas de viaje, lo que sea— pero no quiero decir: “Ay, mirá, hoy me compré esta cartera que me salió tanta plata”. A mí no me gusta eso.

—Pero uno no lo vive con envidia, lo vive como: “Ay, qué lindo sería”, ¿no?

—Claro, por eso creo que yo caigo bien, porque me trato de mostrar natural o lo más simple posible dentro de las cosas que puedo llegar a contar.

—Tenemos otros personajes que lo usan más de ese lado, ¿viste?

—Sí. Capaz suena raro lo que voy a decir, pero yo me enteré después, en la vida, que era millonaria, ¿entendés? Crecí en esa realidad por mi viejo, y después, con el tiempo, fui creciendo y me di cuenta que eso era raro. Hoy por hoy, sé que a la gente le dan curiosidad y le divierten mis viajes; pero quiero que sea más curado como yo lo muestro...

—Con tu estilo.

—Sí, sí, no es que subo una historia contando dólares, ¿viste? Entiendo que yo vengo de una realidad que para la gente, por mi edad y mi historia, les llama la atención, pero no quiero...

—Que sea lo único, ¿no?

—Que sea lo único.

“¿Operarme? Me encantaría hacerme de todo”

—Vos no tenés miedo como el resto de tu familia a las operaciones y esas cosas, ¿no?

—No. Mi familia tiene miedo de mí, al contrario. A mí me encantaría hacerme de todo.

—¡Por favor, no lo hagas, te lo suplico!

—No, ya sé. O sea, yo tengo como este fantasma en mi cabeza que me dice “hacete entera”.

—¿Qué es “entera”?

—De pies a cabeza, sí. Todo, me haría una abdominoplastia, me haría...

—¡No!

—...una rinoplastia.

—No, Dios mío. No te hagas nada, no te toques nada. Hoy hay una tendencia en la que las chicas jóvenes tienen la misma nariz...

—Sí...

—...la misma boca: ¡son como clones de la misma persona!

—Por eso me bajé.

—¿Te das cuenta lo linda que sos?

—Sí. Como que siempre tuve muy buena autoestima, siendo gorda, flaca, alta, baja. Cuando era más chica, me decían que haga dieta, por ejemplo, entonces yo me fui al otro extremo, hice mucha dieta, nivel anorexia, tuve un montón de problemas... Y después, esos comentarios que me decían “hacé dieta”, también me decían “comete una hamburguesa”. Y ahí es cuando hice click, ¿viste? Siempre la persona va a pensar algo para hatearte. Hoy por hoy, por ejemplo, no me hatean el cuerpo, me hatean el pelo. Me hago las raíces...

—Siempre hay algo.

—Siempre, siempre.

—¿El hate en redes te duele?

—Sabés que no.

—¿No leés?

—Sí, leo.

—¿Te ponés en el buscador? Yo también lo hago.

—Todos los días busco “Marta Fort, Marta Fort”.

—Y ahí sabés si salió en algún programa o dijeron algo...

—Claro. Y el hate que leo a veces me ayuda, lo tomo como tip. El comentario que vi más repetido era “Marta Fort se tiene que teñir las raíces y se tiene que teñir las cejas”.

—¿Y?

—Y acá me lo hice. Re bien.

“Con Felipe, si bien somos mellizos, yo lo vivo como una hermana mayor”

—¿Qué se siente ser concebido por vientre subrogado?

—Yo lo vi con tanta naturalidad. Me he criado con un montón de gente que no es de sangre mía: Marisa, Gustavo. Entonces nunca sentí esto de: “ay, no tengo una mamá”, o sea, tengo un montón de relaciones con gente que no es de mi sangre y hasta me llevo mejor con ellos que con gente sí lo es. Me puedo hacer una idea del físico de la donante, porque ni siquiera se llama “mamá”, porque legalmente no la tengo. Pero no me interesa ver la foto...

—¿Ese material existe en algún lado?

—Existe.

—¿Y no te intriga verle la cara, algo?

Lo de Pampita - Marta Fort
"Nunca sentí 'Ay, no tengo mamá'. Tengo un montón de relaciones con gente que no es de mi sangre y hasta me llevo mejor con ellos"

—Como poder, puedo, pero no me interesa. Y menos yo, porque siento que más allá de ser rubia y tener ojos claros, después tengo la voz de mi papá, el cuerpo de mi papá...

—Vos sos la más parecida a tu papá.

—Claro, si fuera Felipe sí querría saber...

—¿Cómo es tener un hermano mellizo?

—Si bien somos mellizos, yo la veo como una hermana mayor y somos realmente personas muy distintas. En su momento no nos podíamos ni ver, era una cosa de locos; nos peleábamos un montón o nos complotábamos para hacer algún tipo de travesura. Desde que me mudé sola es como que nos hizo muy bien ese espacio, extrañarnos, no vernos todos los días; me llama de vez en cuando para tomar un café. Cuando yo vivía con él, ¡¿qué café ni café?! Este fin de semana salimos juntos, algo que no pasaba tampoco cuando yo vivía con él.

—Vivieron lo mismo a la vez, además, situaciones fuertes para la edad que tenían.

—Sí, lo bueno es que tenemos las mismas experiencias y distintas miradas, pero aun así él sabe que puede contar conmigo y yo con él cuando necesite algo.

—Ese abrazo siempre va a estar.

—Sí.

“Nunca tuve novio”

—Nunca tuve pareja como tal, nunca tuve novio. Yo estoy muy bien conmigo misma. Tengo que sentirme cien por ciento cómoda, que no me ha pasado hasta el día de hoy. No puedo sentir que estoy “amamantando” a alguien, ¿entendés?

—Pero alguno se enamoró y quedó con el corazón roto, ¿o no?

—Y... sí.

—¿Cuántos?

—Varios.

—Quedan rendidos.

—Y yo soy muy fría, eso es lo que pasa. Es algo que yo lo trabajo mucho con la psicóloga, porque claro, sí soy muy franca con mis objetivos y yo te puedo querer mucho y todo, pero... o sea, si no me das el perfil de novio...

—Ya está.

—Ya está. O sea, yo en ese sentido soy muy de la vieja escuela.

—¡Sos de las mías, Marta, bien!

—Claro, quiero casarme, tener hijos, todo.

—¿Soñás con tu familia?

—Desde siempre, pero porque es la única cosa que voy a poder cultivar yo y solo yo, ¿entendés? O sea, es el único proyecto que puede salir de mí y lo puedo cultivar y acompañar yo y formar yo.

“Donde más noté la ausencia de papá fue en mi desarrollo, en mi crecimiento”

—¿Sentiste que tu papá te faltó en momentos importantes de la vida?

—Donde más empezaba a ver su ausencia no fue tanto en las fechas especiales, como cumpleaños o esas cosas, sino en mi desarrollo, en mi crecimiento. No está esa persona para decir: “Che, ¿está bien lo que estoy haciendo? ¿Te parece bien? ¿Vos qué harías?”.

—El consejo.

—El consejo. Pero no tengo a alguien que me guíe, ¿viste? Sí tengo, por ejemplo, a Marisa, mi madrina. Igualmente trato de ser verdadera conmigo misma y, bueno, si yo siento que esto está bien, vamos por ahí.

—Te la arreglaste como pudiste.

—Claro, pero sí, en eso es donde más se siente la ausencia.

—¿Te enfrentaste a excesos en algún momento?

—Yo, si bien he probado —no tanto, pero he probado— ya estoy en un punto en el que no me gusta ningún tipo de droga o de aditivo que me saque de mí. Odio, por ejemplo, sentirme fumada, odio sentirme muy tomada. A mí me gusta estar presente en en la joda, para poder disfrutar con la persona que esté al lado. Y aparte ya lo viví. Tengo veintidós años y yo empecé a salir a los quince, dieciséis y en ese momento dije “bueno, me voy a sacar todo el gusto". Ahora estoy más tranquila.

“En mi cumpleaños, de diez regalos, ocho fueron vinos: es mi gusto culposo”

—Miami es como mi segunda casa ya; mi casa de fin de semana, casi, ¿me entendés? Porque ya tengo mi rutina, tengo mi auto, mis cosas.

—¿Hay amigos allá?

—Tengo mis amigos.

Lo de Pampita - Marta Fort
"Muchas modas que me parecen boludas. Los 'Labubu' me parecen una boludez; comprar un juguete para disfrazarlo de marcas caras me parece malísimo"

—Me encanta, es divino. ¿Cuál es tu gusto culposo?

—El vino.

—¿El vino?

—Sí. En mi cumpleaños, de diez regalos, ocho fueron de vino.

—¿Y en tu casa hay golosinas?

—Eso más o menos. Soy más team salado.

—Parece mentira, Dios le da pan al que no tiene dientes.

—Yo constantemente le voy regalando a mis amigos, a mis allegados, chocolates. Si llego a tener en mi casa es porque un amigo me pidió, fui a la fábrica y me agarré una o dos cajas para mí.

—Vamos con otra pregunta. ¿Alguna vez te pidieron plata prestada?

—No, lo han intentado ponele al principio una, dos veces, pero siempre mi respuesta fue no. También, si yo te invito siempre y vos me querés cobrar, ponele un café, una medialuna, cuando vamos a tomar un café... error también.

Claro, porque uno entiende las posibilidades que tiene el otro, pero siempre puede traerte algo, no sé, un ramito de flores, cualquier detalle.

—O sea, me gusta que el detalle salga de mí, pero no me gusta que me pidan plata, por más que me la devuelvan...

—¿En qué nunca gastarías un peso?

—En muchas modas que me parecen boludas. Los Labubu me parecen una boludez. O sea, comprar un juguete para disfrazarlo de marcas caras me parece malísimo. Carteras ultracaras o relojes. Vos sabés que yo una vez me compré un reloj caro cuando estaba en Miami, vine acá y estaba paseando por la calle así, agarrando mi muñeca. Tratando de tapar el reloj. O sea, sí, quizás me compraría un reloj medianamente caro, pero normalito. Tipo, no me gastaría en un AP o un trescientas lucas.

Fotos: Maximiliano Luna

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD