Castagnet, Fabbri y Nieva: cómo piensan los tres autores argentinos elegidos por la revista Granta

Sus nombres integran el listado de los mejores 25 narradores hispanohablantes sub 35 del momento. Escriben pero también piensan la época. Infobae Cultura conversó con ellos sobre este reconocimiento, el presente de la literatura argentina y su incierto futuro

Martín Felipe Castagnet, Camila Fabbri y Michel Nieva
Martín Felipe Castagnet, Camila Fabbri y Michel Nieva

Cómo sacarle una foto a la literatura, cómo capturar un momento, una época, un territorio, el gesto representativo de una generación. La edición en español de la revista inglesa Granta, tal como lo hizo en 2010, volvió a elegir a los 25 mejores narradores que escriben en castellano menores de 35 años. El jurado por Aurelio Major, Horacio Castellanos Moya, Gaby Wood, Rodrigo Fresán y Chloe Aridjis, develó ayer el listado. De los 25, tres son argentinosMartín Felipe Castagnet, Camila Fabbri Michel Nieva conversaron con Infobae Cultura sobre este reconocimiento, sobre qué ven en el presente de la literatura que los conmueve o los entusiasme, y también sobre el futuro inminente, eso que asoma detrás del horizonte y que pronto se volverá una obsesión.

“Hay algo muy gratificante y muy conmovedor en que dentro de este contexto puedan existir estas instancias de premiación o celebración a la literatura en todos sus géneros”, dice Camila Fabbri (Buenos Aires, 1989), escritora, directora de teatro y actriz. “Me genera mucha ilusión esa sensación de que hay algo que se iluminó, como si algo externo estuviera aprobando el trabajo que uno viene haciendo. Eso no puede no ser emocionante. En general somos autores y autoras que venimos trabajando hace años en la escritura desde distintos lugares como editores, poetas, dramaturgos, narradores. Es también el reconocimiento a una generación y eso, dentro del paño de la literatura, agrega un capítulo más”, continúa la autora de Los accidentes (Emecé-Notanpüan, 2017) y El día que apagaron la luz (Seix Barral, 2020).

Es el reconocimiento a una generación —dice Fabbri— y eso, dentro del paño de la literatura, agrega un capítulo más

“Un reconocimiento así me abre muchas puertas sin que tenga que golpear ninguna”. El que habla es Martín Felipe Castagnet (La Plata, 1986), doctor en Letras, editor de la revista Orsai, traductor y autor de las novelas Los cuerpos del verano (Factotum, 2012) y Los mantras modernos (Sigilo, 2017). Ese mismo año, 2017, fue seleccionado por Bogotá39 como uno de los mejores autores jóvenes latinoamericanos. ”En cambio, para la literatura argentina no significa nada, por suerte: ningún premio hace sobrevivir a un libro que no lo merece. Los buenos libros a veces se escriben gracias al apoyo económico de un premio, o con la esperanza de conseguirlo, y otras veces se escriben contra los premios. Todo sirve para alimentar el fueguito de nuestro motor”.

Michel Nieva (Buenos Aires, 1988), autor del poemario Papelera de reciclaje (Huesos de Jibia, 2011), las novelas ¿Sueñan los gauchoides con ñandúes eléctricos? (Santiago Arcos, 2013) y Ascenso y apogeo del Imperio Argentino (Santiago Arcos, 2018), y el ensayo Tecnología y barbarie (Santiago Arcos, 2020), también habló con Infobae Cultura. “No creo que la literatura argentina necesita un reconocimiento de Granta, pero en mi caso, si pienso que lo que yo escribo está inscripto en una tradición del grotesco criollo y de la literatura fantástica y de especulación en el Río de la Plata, se podría entender también que hay un reconocimiento a esa tradición que comparto con otros escritores del listado, como Castagnet”, dice del otro lado del teléfono, en Nueva York, donde vive hace dos años.

“Granta en Español”
“Granta en Español”

Para graficar el presente de la literatura argentina, Nieva va hacia atrás, hacia el pasado, y marca una diferencia tajante. “Después de Borges quedó muy clara la distinción de dos estéticas que responden muy claramente a su influencia, que son la de Saer y la de Aira. Pero después vino una generación que estuvo muy entusiasmada con internet y con la posibilidad de mandar mensajitos. Me parece que la generación actual no está marcada por el peso de ninguna de esas grandes influencias que te mencioné, y tampoco participa de un panorama literario que tenga absolutamente nada que ver con las grandes propuestas teóricas que escritores como Borges estaban discutiendo: la importancia de Europa o sentir Latinoamérica como una periferia”, sostiene.

Y agrega que, según su mirada, “en este momento Latinoamérica cuenta con un peso propio como para que la gente que escriba acá esté pensando en imitar lo que pasa en Estados Unidos o en Europa. Y lo mismo la gente que escribe desde Argentina, que tiene una importancia central en el mapa literario mainstream. Eso lo veo como algo específico. También hay coyunturas: la importancia del feminismo y de géneros que por ahí no habían sido practicados por la ‘literatura mayor’ como la ciencia ficción o el terror, que me parece que son los elementos más contundentes de la literatura del presente”.

Latinoamérica cuenta con un peso propio —sostiene Nieva— como para imitar lo que pasa en Estados Unidos o en Europa

Por su parte, Fabbri, que reseña libros en La Agenda, sostiene que el pulso lo tienen las editoriales: “Es un ejercicio de escritura leer escritores contemporáneos, para después armar una idea de eso que se lee para luego, a partir de esas ideas, esos conceptos, esas imágenes, empezar a pensar en la escritura propia”. “Más allá de la pandemia, las editoriales no se han detenido, se sigue publicando”, dice Fabbri y menciona algunas cosas que la entusiasmaron: los libros de Chai, de Bajo la luna, de Rosa Iceberg, la nueva colección de Random House, Cerca de la verdad, y el nuevo libro de Luciana Cáncer, Un lugar guardado para algo; las editoriales de poesía como Zindo y Gafuri y Gog y Magog. “Hay ahí una búsqueda permanente. No hay nada que se acueste a descansar. Hay una constante ebullición”.

Mientras, Castagnet dice: “Soy demasiado joven como para poder comparar con épocas anteriores de la literatura argentina. Veo muchas ganas de escribir y muchas más ganas de publicar, y no los puedo culpar porque significa lo mismo que pienso desde chico: que ser escritor es una profesión maravillosa. Los resultados no siempre son buenos, pero cada vez se escriben más libros y eso significa más posibilidades de que alguien encuentre una voz que antes quizás ni siquiera probaba”.

Martín Felipe Castagnet, Camila Fabbri y Michel Nieva
Martín Felipe Castagnet, Camila Fabbri y Michel Nieva

Si después del presente llega el futuro, ¿qué se escribirá mañana? ¿Cuáles serán las grandes temáticas y bajo qué géneros, qué mezclas, qué estilos? ¿Habrá libros, habrá historias, habrá lectores? “No tengo idea hacia dónde va la literatura porque no tengo idea hacia dónde voy yo ni hacia dónde va el mundo”, dice Camila Fabbri. “La literatura es un término muy enorme. Me da la sensación que lo que hay es una proliferación de editoriales independientes, mucha publicación, muchos espacios para escribir, talleres, intercambios entre colegas. Todo eso está en movimiento y es una forma de sobrellevar todo lo que pasa. La sensación es que la literatura va a oficiar de algo indispensable: una actividad que no puede sufrir ni decretos ni cierres y que va a seguir llevándose a cabo pase lo que pase”.

Creo que en Argentina —dice Castagnet— todavía no perdimos el deseo de ser subversivos

Creo que en Argentina todavía no perdimos el deseo de ser subversivos, de que la literatura sea el discurso de lo que no puede ser dicho, de lo contradictorio, de lo irrepresentado”, afirma Martín Felipe Castagnet, y continúa: “En una época donde las nociones de moral y comercio están cada día más pegadas, me parece que todavía hay espacios para la incomodidad”.

Y Michel Nieva concluye esta conversación triangular, a destiempo y a distancia: “No puedo adivinar el futuro, pero en lo que a mí respecta me interesa la ciencia ficción y sus elementos y los del ciberpunk para releer la historia de la violencia política en nuestra región. También la distinción entre lo que es lo vivo y lo no vivo, lo humano y lo no humano, que siempre respondió a cuestiones políticas que ciertas figuras de la ciencia ficción pueden ser muy interesantes para entender esas sistematizaciones. Me parece que la tecnología, el uso intensificado de la tecnología para la represión estatal y la precarización laboral y la urgencia de la crisis climáticas son temas fundamentales en el presente y en el futuro inmediato, y creo quela literatura no los puede esquivar”.


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