Erin Morgenstern: “Estoy muy acostumbrada a pintar y a pensar las escenas en términos visuales”

La escritora y pintora estadounidense dialogó con Infobae Cultura sobre sus bestsellers "El circo de la noche" y "Un mar sin estrellas", como de su proceso creativo y sus influencias, entre otros temas

Erin Morgenstern (Shutterstock)
Erin Morgenstern (Shutterstock)

Erin Morgenstern es escritora y pintora estadounidense, quien con su debut literario El circo de la noche, publicado en 2011, se convirtió en best seller internacional de manera inmediata. El libro fue traducido a 37 idiomas y sus derechos ya fueron vendidos para su adaptación cinematográfica.

Su segunda novela, Un mar sin estrellas (2019) también logró posicionarse entre los bestsellers norteamericanos y alzarse con una catarata de reseñas positivas. El libro se publicó este año en castellano en América Latina y en España bajo el sello Umbriel, de Ediciones Urano. Los lectores la admiran por su prosa refinada, y Erin, casi jugando a escribir lo que su imaginación visualiza, logra plasmar todas las ideas que cruzan por su mente en textos complejos, con diversos niveles de lectura, que sorprenden por su nivel de creatividad y logradas descripciones. Además, la intertextualidad que hay en los textos de Morgenstern, que pasan por Borges y Susanna Clarke, entre muchos otros, hace que sus novelas apelen a un público amplio, que una vez que se sumerge en sus páginas, ya no se puede ir.

Nacida en Massachusetts, Estados Unidos, estudió dramaturgia y artes plásticas en el Smith College. Vive con su marido, Adam en los bosques de los Berkshires, y allí suele escribir, jugar videojuegos, pintar y también tejer, entre otras actividades que disfruta realizar.

Un mar sin estrellas relata la historia de Zachary, un joven que estudia programación de videojuegos y que también es un amante de los libros. De chico, se vio tentado de abrir una misteriosa puerta, pero no lo hizo. Luego, ya en sus veinte años, se topa con un libro que parece relatar la historia de su vida…

"Un mar sin estrellas" (Umbriel), de Erin Morgenstern
"Un mar sin estrellas" (Umbriel), de Erin Morgenstern

-¿Cuándo comenzaste a escribir?

-En realidad nunca me consideré una escritora porque no tengo educación formal en el área. Me divierto al escribir y no soy de seguir demasiado las reglas gramaticales, por ejemplo en el uso de las comas, o en mi gusto hacia los adverbios. Estudié dramaturgia en el college, pero no escribí ninguna obra de teatro. Empecé a escribir cuando tenía veinticinco años, y a los 32 logré que contrataran El circo de la noche. Antes de eso, de tanto en tanto escribía algunos textos durante la escuela secundaria.

-Además de escribir también pintas, ¿qué interacción hay entre ambos mundos?

-Estoy muy acostumbrada a pintar y a pensar las cosas, las escenas, en términos de lo visual. A veces pareciera que estoy tratando de describir fotos cuando escribo. Soy una persona muy visual y soy tan caótica al pintar (soy de las que se manchan), como lo soy al escribir. Ambas actividades se cruzan y se retroalimentan.

-¿Cómo se te ocurrió la idea de Un mar sin estrellas?

-Antes que nada, yo me había imaginado el lugar: era una biblioteca subterránea, con pisos de mosaicos, candelabros, libros, sillas cómodas, y también había gatos. Sabía, además, que había que tomar un ascensor para llegar hasta allí, pero no sabía cuál iba a ser la historia. Se trataba tan solo de un lugar que estaba en mi imaginación, y debí tomarme un tiempo para explorar ese lugar imaginario y descifrar cómo iba a convertirlo en una ficción, y no dejarlo en mi cabeza como un sitio imaginado. Al final, esa historia se convirtió en Un mar sin estrellas.

Erin Morgenstern (Allan Amato)
Erin Morgenstern (Allan Amato)

-¿Cuáles son tus influencias principales al escribir?

-Hay muchas pequeñas influencias, más que influencias principales; yo diría que todo me influye, desde los mitos hasta los cuentos de hadas y los videojuegos, así como también el teatro, pasando por la pintura y los perfumes. Me gusta encontrar fragmentos de inspiración en cualquier lugar y en todos al mismo tiempo; en sueños, en caminatas largas o en el fondo de las tazas de té. Hace poco pensaba en esto y me di cuenta de que dos grandes influencias son un libro llamado Los sueños de Einstein, de Alan Lightman, que está escrito en un formato de historias individuales, y el videojuego Myst, que jugaba cuando era adolescente, una de las razones por la que trato de lograr una escritura inmersiva, donde te sientas realmente adentro de la trama.

-El circo de la noche fue tu primera novela y se convirtió en un fenómeno editorial. ¿Qué nos puedes contar sobre ella?

-El circo de la noche es sobre una competencia de magia encubierta, que ocurre en un circo itinerante y nocturno, y en donde todo es blanco y negro. Es una historia de amor, en el sentido de que uno puede amar un lugar, así como también es un romance, con magia real disimulada como “magia sobre el escenario”.

-¿Qué te llevó a escribir El circo de la noche?

-Estaba trabajando en otro proyecto y me estaba aburriendo mucho. No soy de planear antes lo que voy a escribir, y a veces eso implica que la escritura me lleva a situaciones aburridas. En eso estaba, desesperaba por lograr que pasara algo excitante, así que decidí mandar a los personajes al circo, y el circo se convirtió en algo mucho más interesante que lo que venía escribiendo. Me imaginé varias carpas colocadas en círculos y un fogón en el centro, aunque en aquel momento no tenía ni idea del porqué. Así que empecé a escribir sobre el circo y llegó un momento en que la historia se convirtió en El circo de la noche.

"El circo de la noche" (Umbriel), de Erin Morgenstern
"El circo de la noche" (Umbriel), de Erin Morgenstern

-¿Cómo fue la experiencia de que tu primer libro lograra ser un éxito de ventas y se posicionara en todos los ránkings de best sellers?

-Todas las cosas que me habían dicho que “jamás les ocurren a los autores novatos” me pasaron con El circo de la noche, así que fue bastante abrumador. Había estado tan enfocada en contar la historia, que no había pensado demasiado en qué ocurriría cuando terminara el libro y saliera a la luz. La aceptación que tuvo fue impresionante. Yo pensaba que estaba escribiendo un libro extraño que a mí me gustaba, y que quizá algunas otras personas extrañas también quisieran leerlo. Subestimé la cantidad de personas extrañas que hay en el mundo, y me siento eternamente agradecida de que les seduzca la idea de visitar mi circo.

-¿Cuáles son las principales diferencias entre El circo de la noche y Un mar sin estrellas?

-La principal diferencia es que El circo de la noche es una novela histórica, ubicada en la era Victoriana/Eduardiana, mientras que casi todo lo que ocurre en Un mar sin estrellas sucede en el presente. El circo de la noche es expansivo, va creciendo, es magia iluminada por las estrellas, mientras que Un mar sin estrellas es un poco más íntimo y oscuro. O para decirlo en otras palabras: El circo… es vino tinto y fuegos artificiales y Un mar sin estrellas, cocktails y velas de cera.

(Shutterstock)
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-¿Te gusta leer clásicos, cuáles son tus autores favoritos?

-Leo clásicos, releí partes de La odisea de Homero y de El infierno de Dante mientras trabajaba en Un mar sin estrellas, y también muchas versiones de traducciones de fragmentos de Safo. También me gustan los clásicos modernos, algunos de mis favoritos son Rebeca, de Daphne Du Maurier y La maldición de Hill House, de Shirley Jackson. Me gustan los libros y las historias que tengan una fuerte impronta de un espacio y/o lugar.

-¿Cómo es tu rutina de escritura? Desde el lanzamiento de El circo de la noche y Un mar sin estrellas han pasado varios años, ¿cómo fue ese proceso creativo?

-No tengo una rutina para escribir, soy más una escritora voraz. Algunos días escribo mucho y hay otros en los que no escribo nada, y pienso y miro por la ventana, y leo libros de otros, y luego regreso a escribir mucho. Y luego reescribo lo que ya tengo y sigo reescribiendo. Suelo descartar más material del que termino usando. En general, el proceso de tratar de convertir un montón de fragmentos en una novela es bastante desordenado y lento, pero pasado un tiempo, se logra. Soy más bien lenta para escribir, El circo de la noche también me llevó alrededor de cinco años hasta completarlo.

-¿Estás trabajando en algún proyecto nuevo estos días?

-Sí, estoy trabajando con una novela nueva, por el momento son solo notas, apuntes y fragmentos aquí y allá. Todavía no sabe del todo qué en qué quiere convertirse, pero como El circo de la noche fue un libro “otoñal” y en Un mar sin estrellas hay mucha nieve y clima invernal, creo que tendré que escribir ahora un libro primaveral, con lluvia y flores de cerezo.

-¿Leíste a algún autor latinoamericano?

Sí, he leído, pero no lo suficiente aún. Me gusta mucho Jorge Luis Borges, y en Un mar sin estrellas hay una mención a su cita que se refiere a que una biblioteca es una especie de paraíso.

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