Cristina Fallarás, dictando el taller en el marco del festival Pensamiento Contemporáneo
Cristina Fallarás, dictando el taller en el marco del festival Pensamiento Contemporáneo

¿Cómo contar una ciudad? ¿Cómo contar Rosario? Con esa pregunta como disparadora, dieciséis jóvenes periodistas latinoamericanos se lanzaron a las calles de la ciudad portuaria santafesina, a orillas del Río Paraná, para generar historias.

En el marco del festival de Pensamiento Contemporáneo, el taller de crónica "Contar la ciudad" se llevó a cabo entre el 14 y el 18 de mayo en el Centro Cultural Parque España, coordinado por la periodista y escritora española nacida en Zaragoza Cristina Fallarás, que fue redactora jefe de Diario 16 digital y de la edición catalana de diario El mundo, entre otros medios de papel y digitales. Es, además, columnista en televisión y activista en derechos de la mujer y laborales. El 26 de abril de 2018 lanzó el hashtag #Cuéntalo y la respuesta fue abrumadora: cientos de miles de mujeres la siguieron relatando las agresiones sexuales que habían sufrido. Editora de libros en formato digital, ha publicado, entre otros títulos, La niñas perdidas y Honrarás a tu padre y a tu madre.

En total, se postularon 160 periodistas, de los cuales un jurado seleccionó a 16 cronistas de México, Cuba, Colombia, Paraguay, Chile, Uruguay, Perú y Argentina (Rosario, Venado Tuerto, Neuquén, Buenos Aires, Tucumán).
El taller tuvo como anfitriones los periodistas Osvaldo Aguirre y Sonia Tessa y a los historiadores Pablo Montini y Agustina Prieto, encargados de dar el contexto histórico de una ciudad relativamente nueva, que tuvo un crecimiento exponencial en el siglo pasado. Todo, en el marco del Festival Anfibio "Pensamiento contemporáneo".

"El taller fue maravilloso", contó Fallarás a Infobae el sábado 18, mientras las y los participantes posaban para la foto del final sobre el escenario del auditorio Príncipe de Asturias del Centro Cultural Parque España. Y se corrigió: "Es maravilloso, porque no voy a perder contacto. Fueron dieciséis periodistas de los cuales catorce no conocían la ciudad y en tres días han hecho un retrato, cada uno eligiendo un fragmento. Lo que quiere decir que se han retratado a sí mismos. Y además son pibes a los cuales se les ha pagado el viaje, la habitación de hotel y los viáticos. Es decir, no es la gente que se pagaba hace diez años su curso en la escuela de Gabriel García Márquez, que eran los que tenían dinero".

Cristina Fallarás
Cristina Fallarás

Fallarás destacó la calidad de los trabajos. Y, como botón de muestra, contó algunos tips de escritura con los que trabajó. "Yo sobre todo les critiqué -dijo, y detalló-: les quité los adjetivos, les quité las frases adversativas, es decir los 'peros' y los 'sin embargos'. Les enseñé a no usar los verbos ser, ni estar ni haber y les di las herramientas para contarse a sí mismos".

¿Qué historias contaron, entonces, de la ciudad?

La pregunta para todos fue la misma: "¿Qué es lo tuyo? Una persona dijo, por ejemplo, 'lo mío es la soledad'. 'Vale, entonces ¿cómo puedes hacerlo?' 'Voy a pedir permiso en una cancha de fútbol y pasar una noche sentado en mitad de la cancha solo'. Lo hizo. Luego fue a un hospital, a sentarse al lado del que espera. Luego se fue a una cafetería de noche a sentarse al lado de la que sirve. Otro dijo: 'Yo soy un poco mitómano'. La consigna fue pararse junto a la puerta de la casa de Fito Páez, la del Che Guevara y la de Messi. Una tarde en cada puerta, horas. 'Pase lo que pase, lo cuentas'. Una chica dijo que quería contar historias de pescadores. 'Bueno ve y busca una pescadora. Lo hizo, y encontró una historia de vida increíble. Dura.'

Fallarás insiste en escribir desde el no saber: "Cuando no conoces una ciudad, puedes enseñar una crónica sobre la ciudad o puedes hacer lo contrario, y a mí no me queda más remedio, es decir, te vas a retratar tú".

El Centro Cultural Parque España, en Rosario
El Centro Cultural Parque España, en Rosario

En la apertura del Festival, Cristian Alarcón, director de revista Anfibia, (impulsor del festival junto con la gestora cultural Lila Siegrist), rescató "la lucidez de avanzada de la maestra y escritora que al inicio de su taller definió a la crónica como un género en extinción. Fue una provocación". Y agregó los temas elegidos por una cronista mexicana, sobre el paso del anarquismo al socialismo en la ciudad y otra cronista, sobre el destino de tres prostíbulos que fueron emblemáticos en el barrio Pichincha, uno de ellos convertido en geriátrico.

Los textos producidos por los integrantes del taller van a ser publicados en un libro por editorial Mansalva.

 

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