Cuatro obras en fila realizadas sobre una madera rectangular son las primeras que aparecen en el living de la casa de Laura Subise apenas se abre la puerta. Una es roja vibrante, la otra azul, hay una en blanco y otra en negro. Todas tienen fuerza y un destacado relieve que ella misma mostrará a fin de la entrevista cuando una de sus manos navegue por las olas que algunas dibujan. La intensidad de los colores irá mermando a medida que el rayo de sol que ingresa por la ventana baje  y la placa roja prestará sus tonalidades a la blanca.

El espacio familiar es en ese momento el lugar donde algunas de sus obras se exponen. Son únicas y es imposible que las manos no vayan hacia ellas. Se da cuenta de eso y sonríe porque las hizo para ser tocadas.

Y tomó esa decisión cuando dejó de lado el lienzo de tela y comenzó a buscar el volumen dispuesto para el tacto. ¿El motivo? La visita a una escuela junto a un grupo que llevó una muestra de arte y el patio donde jugaban niños ciegos que no estaban siendo parte de ese momento.

Los detalles de una de las asombrosas obras de la artista plástica Laura Subise.
Los detalles de una de las asombrosas obras de la artista plástica Laura Subise.

¿En qué momento sale de la pintura convencional para abrir sus obras a todas las personas?

—Nosotros acostumbramos a hacer muchas acciones solidarias con chicos y adultos con distintas capacidades. Cuando me encuentro en el patio de una escuela donde todos los chicos eran ciegos, donde no había una misma patologías o posibilidades de cambio, ahí empecé a rever lo que hacía porque, de hecho, toda mi parte profesional no era muy útil ahí adentro. Si bien yo podía estar con ellos muy poco tiempo, porque teníamos permisos especiales, jugábamos durante una tarde preparando el té y pintando murales, con las posibilidades que ellos tenían y con los elementos que se podían llevar y con familias que ayudaban y que eran incondicionales. Sentí la necesidad de hacer un cambio propio porque no tenía demasiado sentido hacer toda una movida dentro del lugar y funcionar de una manera distinta fuera. Fue una decisión muy personal. Fue ahí cuando inicio el cambio de estilo.

Sin dudas el estilo que propone está pensada en el otro de manera constante

Pensar en el otro requiere involucrarse, comenzar una nueva comunicación. Cuando eso fluye quedamos dentro de un juego interesante y positivo. En el artista empieza el desarrollo del arte inclusivo desde un lugar muy íntimo, privado, donde comienza el proceso de creación. Después cuando empieza a tener contacto con la sociedad, con el otro, colegas, docentes, alumnos, etc. La interacción se reinicia de manera diferente: el autor sale de escena y solo queda la obra y el espectador, por eso generar que esa comunicación sea posible, más allá de cualquier dificultad, es el desafío y la inclusión.

Laura Subise en plena exposición de sus obras.
Laura Subise en plena exposición de sus obras.

¿Cuál fue la primera respuesta que tuvo? 

—Me conmovió mucho porque no tenían posibilidades, la mayoría; no estaban acostumbrados a interactuar en un mural pegando, pintando y usando materiales que quizás no eran lo que ellos usaban. Era sorpresa y aprendizaje para ellos y para mí. Creo que fue más para mí porque, en definitiva, se genera el cambio de concepto, materia y forma. Lo que estoy haciendo ahora es gracias a este patio, que fue el de la escuela Santa Cecilia, ubicada en Caballito.

Los primeros pasos para lograr una exposición inclusiva se valió importantes detalles que no pasaron inadvertidos: "Empezamos a trabajar poniendo los nomencladores en braille para que las obras se puedan tocar a riesgos que se rompan, no importaba", asegura la arista y continúa: "En lo que influye en el color, las texturas y la profundidad de un trabajo nadie se ve afectado, todo lo contrario: lo que hace es sumar personas. Ahora, por suerte, hay otros paradigmas. Es más usual escuchar que algo es inclusivo, pero falta mucho: falta que la palabra no tenga sentido".

¿Cuál es el anhelo que tiene como artista?

—Me gustaría que todos puedan disfrutar. Si yo tuviera una dificultad visual y entrara a un lugar sería grato poder experimentar de una manera diferente y descubrir lo que hasta ese momento era desconocido. De algún modo, quisiera sentir lo que está sintiendo la persona que está al lado; esa era la gran inquietud que tenía y ese fue el primer sentimiento que provocó el cambio.

“Empezamos a trabajar poniendo los nomencladores en braille”
“Una de las experiencias más linda es la de llevar el arte a lugares no tradicionales”, aseguró Laura Subise a Infobae.
“Una de las experiencias más linda es la de llevar el arte a lugares no tradicionales”, aseguró Laura Subise a Infobae.

¿Qué observa mientras ve la interacción y el contacto del público con sus obras?

Una de las experiencias más linda es la de llevar el arte a lugares no tradicionales. El poder adquisitivo de las familias no es un tema menor, no se pueden trasladar, no van a un instituto o a una escuela por su ubicación. Van por otras razones, por una patología, por una mala praxis, por lo que sea pero están en ese momento con esa situación y la tienen que resolver en ese lugar. No importa cuánto tengan que trasladarse. Llevar el arte a los lugares no convencionales es muy positivo y sería ideal que sucediera siempre. 

¿Nota que los más chicos ponen atención?

—¡Si! Así cómo se manifiesta que el tiempo de atención de los chicos es de 10 segundos y que todo se esfuma y que llegan al plan que armaron y ya están armando un nuevo plan, ellos incorporan también nuevos conceptos mucho más rápidos que nosotros.

Sus obras son realmente extraordinarias y revelan muchas horas de trabajo ¿cuánto tiempo invierten en hacerlas, en promedio?

—Entre uno y dos meses, mínimo dependiendo del tamaño de la obra.

Llevar el arte a los lugares no convencionales es muy positivo y sería ideal que sucediera siempre.
Realizar sus obras le llevan entre dos y tres meses.
Realizar sus obras le llevan entre dos y tres meses.

¿Cuál fue su primera obra?

—En realidad había hecho una cuadrilla de colores y nenes en el sector superior, esos chicos estaban en una ola que terminaba envolviendo toda esa paleta y la fuerza de ellos me arrasó.

¿Cuál es su modalidad de trabajo?

—Suelo hacer dos o tres obras a la vez porque el armado de las piezas, que tienen un proceso especial y un proceso industrial, tiene tiempo de secado muy lento. Por lo tanto, tengo que tener un boceto para empezar a hacer las piezas que vayan para esa idea inicial. Es de evolución rápida, en cuanto a lo mental, y un proceso lento en la práctica ya que se debe respetar cada superficie, pintura, textura, cada tiempo de secado que es complejo.

La artista debe respetar tanto la superficie como el tiempo de secado de las piezas que compondrán sus obras.
La artista debe respetar tanto la superficie como el tiempo de secado de las piezas que compondrán sus obras.

¿Con qué dificultades se puede encontrar hoy un artista plástico?

—Conozco grandes maestros que tienen tesoros dentro de su atelier y a veces por no encontrar un lugar de exposición no muestran su obra. A veces es esta conclusión de "bueno puedo llegar, si puedo alquilar, si puedo tener un museólogo, un curador…" Y no siempre es así, no siempre se muestra lo bueno.

¿Cuál es la importancia, según su opinión, que tiene el arte inclusivo?

La expresión cultural de una sociedad es su reflejo, es la situación que está viviendo. Nosotros estamos, por suerte, en un proceso de apertura bastante fuerte empezando por los chicos. El arte es una manera de comunicar aliviar, alegrar… Las obras colectivas igualan a las personas.

Una obra de arte puede tener muchas interpretaciones ¿cómo reacciona cuando escucha las interpretaciones que despiertan sus obras?

—Me encanta escucharlas y me sorprendo por la interpretación que tienen los chicos de mis obras. Es divertido porque a veces coinciden con lo que imaginé y a veces es lo opuesto ¡y es libre! No me preocupa, me divierte.

Las obras colectivas igualan a las personas.
En pleno trabajo. Laura Subise pintando su primera obra.
En pleno trabajo. Laura Subise pintando su primera obra.

Además de crear y exponer enseña…

—Preparamos talleres, según los distintos niveles. Trabajamos con colegios y en empresas provocando interacción con distintas áreas y también en comedores. Hacemos muchas cosas y nos falta una infinidad por hacer. ¡Hay que promover la inclusión hasta que la palabra pierda el sentido!

Cuando va a las escuelas, muestra lo que hace o comparte con los niños ¿cómo reaccionan los docentes?

—Los directivos y los docentes son los que conocen a cada alumno, ellos tienen el día a día, para todo es un aprendizaje. Es como ir con un balde y una cuchara: según el tamaño de la cuchara las personas van a llevarse más o menos. Nosotros les acercamos materiales diferentes y la sorpresa es grata, una vez que las actividades finalizan ellos siguen en el proceso de búsqueda o similitud de lo realizado y por lo general volvemos a visitarlos ¡y es una fiesta! Cuando todo el mundo está predispuesto a que esto sea agradable, positivo, de aprendizaje no importa quién es el alumno, quién es el maestro. En ese momento todo es muy divertido, muy relajado, hay mucho respeto y lo que se hace es eso justamente.

El relieve y los colores, características de la obra de Laura Subise, la artista plástica que promueve la inclusión.
El relieve y los colores, características de la obra de Laura Subise, la artista plástica que promueve la inclusión.

¿Cuáles son sus objetivos próximos?

—Sacar el libro, encontrar muchos mecenas que saquen a los genios que están dentro de los talleres, no lo hablo en lo particular. Hay mucha gente muy capaz y hay que abrir más juego para que se muestren, que no todo sea una exposición y el alquiler de un stand. El arte tiene que romper barreras.

¿Cómo considera que debería enseñarse el arte en el futuro?

Trazando un paralelo con la educación, el arte y la cultura. También necesitan una buena mezcla entre lo tradicional y lo moderno. La sociedad actual se está manifestando velozmente y rediseñarse a los cambios y variables es una gran oportunidad de crecimiento personal y social.  Hay que perder el miedo, hay que empezar a hacer, equivocarse lo menos posible, más que nada las personas que tienen cargos o un lugar de poder; y generar motivación, que es lo que más cuesta ahora. No sirve aprender de memoria, no sirve el "te tengo que enseñar esto porque esto venía antes de…". ¡No! En el arte hay procesos como en todas las cosas, pero tiene que ser el desarrollo y estilo personal dentro de la capacitación teórica pero permitiendo a cada uno, chico o grande, se dé el gusto de probar, de hacer… Una obra tiene un concepto una idea, una técnica, pero para llegar a todo eso tengo que pasar por muchos lugares. Lo importante es que en esos pasos no gane la frustración porque ahí quizás quedo a mitad de camino y vuelvo. La motivación tiene que ver con eso en el arte u otra disciplina.

¿Qué pasa entonces en los talleres que ofrece?

—Muchas personas que asisten a los talleres nunca antes tomaron clases  y se animan de grandes porque ya tuvieron a sus hijos, ya se recibieron, trabajaron o trabajan duro, etc., y ahora sí se lo permiten. Tenemos muchos legados y solo una vida. Es bueno mirar al costado, compartir momentos, conocimientos y experiencias y tal vez con pequeños cambios alguien se sienta parte y feliz. Somos la obra que dejamos, sin dudas.

Puede encontrar información sobre talleres, muestras, obras colectivas,  obras solidarias y obras privadas de Laura Subise en su página web.  Además puede seguirla en sus cuentas de Instagram y de Twitter.

 

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