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El célebre, interdisciplinario y controversial artista y activista chino Ai Weiwei (1957) llegará a nuestro país a fines de julio para pulir los detalles de la que será la primera gran exposición retrospectiva de su obra, que la Fundación Proa le dedicará a partir del 18 de noviembre, en el barrio porteño de La Boca, en calidad de site specific. Finalmente va a tratarse de una muestra itinerante, que en febrero, al final de los carnavales, partirá a Rio de Janeiro, al Centro Cultural Banco do Brasil.

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La muestra será en noviembre y cuenta con la curaduría del brasileño Marcelo Dantas, con quien Adriana Rosenberg -directora de Fundación Proa- comenzó a conversar hace alrededor de dos años sobre la idea de exponer una retrospectiva del artista chino más famoso de la contemporaneidad. Weiwei llegará a Buenos Aires a fines de julio para recorrer y conocer el espacio de Proa, el barrio de la Boca y la ciudad completa. Planean también para él una visita al Parque de la Memoria, la Usina del Arte y el MUNTREF Sede Hotel de inmigrantes.

 
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"Estamos muy a la expectativa de su visita y de lo que va a significar mostrarle Buenos Aires. Aunque estamos en diálogo permanente con él, recién una vez acá van a terminar de definirse cuáles serán las obras que van a exponerse. Para él es muy importante conocer la ciudad; seguramente se elegirán obras en contexto de la Boca y del tema de la inmigración. En ese sentido, conocer el espacio es fundamental para la elección de las piezas", dijo Rosenberg a Infobae. En los últimos meses, Proa presentó las exitosas muestras de Malevich e Yves Klein.

"El arte no es casto, debería prohibírselo a los ignorantes inocentes, no poner jamás en contacto con él a quienes no están suficientemente preparados. Sí, el arte es peligroso. Si es casto, no es arte", sentenció Pablo Picasso, instalando una saludable presión en cuanto a la responsabilidad política y social que conllevan las expresiones artísticas.

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Ai Weiwei es uno de los mayores exponentes del "arte no casto", y uno de los artistas más influyentes de la escena cultural contemporánea. Se lo ha llegado a catalogar como "el artista que incomoda a China". Su creatividad, su sensibilidad y compromiso social se manifiestan en esculturas, fotografía y filmes. Inquieto y polifacético, también se desempeña como curador de muestras.

Con una extensa trayectoria, las réplicas del sismo de su creatividad se hicieron sentir en el mundo cuando ofició como asesor de los arquitectos suizos Herzog & de Meuron, en el diseño del Estadio Nacional de Beijing para los Juegos Olímpicos de 2008.

Es hijo de Ai Qing, uno de los mejores poetas chinos del siglo XX y que en su momento fue acusado de intelectual derechista por el régimen de Mao Zedong y, posteriormente, desterrado -primero al noreste del país, y, luego, a la región musulmana de Xinjiang, en el oeste. Como se hereda la sangre, se heredan los valores y convicciones. Ai es un ferviente activista social y cultural, e incansable defensor de los derechos humanos. Nacido en Pekín el 18 de mayo de 1957, profesa a través de su arte y su activismo una crítica severa hacia el gobierno de China. Debido a su posicionamiento como disidente político, afianzado por sus investigaciones y denuncias contra mandatarios de su país, fue detenido el 3 de abril de 2011 en el aeropuerto internacional de Beijing cuando se disponía a volar a Hong Kong -suceso que fue denunciado por la organización de derechos humanos Human Right Watch (HRW)-. Permaneció arrestado durante 81 días, tras una acusación por "evasión de impuestos" y sin cargos oficiales. Fue liberado el 22 de junio de 2011 bajo condición de no viajar al exterior. No obstante, mientras él se encontraba restringido de salir de China, sus obras continuaron recorriendo el mundo.

Una instalación de Ai Weiwei que exhibe chalecos salvavidas para refugiados, en Berlín. Los chalecos fueron abandonados por los refugiados que cruzaron desde el mar a Turquía o Grecia.. (Foto Clemens Bilan/Getty Images)
Una instalación de Ai Weiwei que exhibe chalecos salvavidas para refugiados, en Berlín. Los chalecos fueron abandonados por los refugiados que cruzaron desde el mar a Turquía o Grecia.. (Foto Clemens Bilan/Getty Images)

Su trabajo ha sido expuesto en Documenta Kassel y Haus der Kunst (Alemania), la bienal de San Pablo (Brasil), la Bienal de Arquitectura de Venecia (Italia), el Helsinki Art Museum (Finlandia), la Royal Academy y la Tate Mordern (Reino Unido), entre otros sitios.

Aunque todo terminará definiéndose en su primera visita, a fines de julio, en Argentina, Ai Weiwei exhibirá en principio, entre otras obras, la instalación de la serie, ejemplares con los que tapizó la totalidad de la Sala de Turbinas de la Tate, y la instalación Forever, compuesta por un significativo número de bicicletas entrelazadas por las ruedas y el eje, en alusión al principal medio de transporte en China.

Obra de Ai Weiwei en Art Basel 2016 en Suiza (Foto de Michele Tantussi/Getty Images)
Obra de Ai Weiwei en Art Basel 2016 en Suiza (Foto de Michele Tantussi/Getty Images)

El arribo de este excelso artista es un hecho histórico que ha conmocionado al mundo del arte argentino. Mediante sus trabajos reflexiona sobre las problemáticas sociales y políticas, y esta será una oportunidad única para apreciar los ejes del valiente y "peligroso" artista quien, por ver grande a su Patria, ha luchado, y lucha, con el cincel, con la foto y la palabra.

 

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