Posiblemente el reciclado sea una de las labores que mayor difusión y mejor prensa tenga dentro del ámbito de la ecología. Sin ir más lejos, se trata de la actividad más utilizada en las escuelas para crear conciencia acerca del cuidado de los bosques, la economía de materiales y el problema de los residuos.

Dentro de ese marco, la producción de papel reciclado se encuentra a la cabeza de los procesos predilectos de alumnos y docentes. Es que nuestras vidas y nuestros hogares están fuertemente atravesados por la presencia de cartón y de papel: diarios, revistas, envoltorios, cajas o servilletas pasan a diario por nuestras manos.

Son pocas las personas que se preguntan de dónde sale y cómo llega el papel hasta nosotros. La mayoría sabe que la tala de árboles tiene algo que ver pero no dispone de mayor información.

Solo cuando se traducen a números los beneficios ambientales que tiene la producción y el consumo de papel reciclado, sucede que la conciencia despierta un poco más rápido.

Consumir papel reciclado es una práctica indispensable para salvar bosques y ecosistemas

Si nos preguntamos por qué hay que dejar de usar el papel común y comenzar a utilizar el reciclado, las respuestas pueden ser muchas, pero las más importantes son estas:

Para cuidar los bosques: una tonelada de papel reciclado salva la vida de 15 árboles adultos.

Para ahorrar energía: fabricar papel a partir de pulpa reciclada y no de celulosa virgen requiere un 60% menos de energía.

Para ahorrar agua: una tonelada de papel reciclado ahorra más de 30 mil litros de agua.

 

Para reducir la sobrecarga de basura: cada tonelada de papel nuevo ocupa casi dos metros cúbicos de rellenos sanitarios o basurales.

Para ahorrar dinero: el productor reduce su costo de fibra en un 25%, lo que debería abaratar el producto final.

No hay dudas de que consumir papel reciclado -o directamente producirlo- se convertirá en un hábito y una práctica indispensable para salvar bosques y ecosistemas.

Quizás enseñando esto a nuestros niños llegue el día en el que reducir, reciclar y reutilizar materiales dejará de ser un compromiso individual para convertirse en parte de la cultura general de la humanidad.

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