“Cuando alguien te dice ‘no estoy disponible’, tenés que creerle”: Sofía Calvo

En La Fórmula Podcast, la psicóloga reflexionó sobre por qué hoy cuesta tanto construir vínculos profundos en una época marcada por la ansiedad, la inmediatez y las relaciones virtuales. Además, habló sobre la dificultad de tolerar la incertidumbre, el impacto de las redes sociales en la forma de relacionarnos y la importancia de atravesar el dolor en lugar de evitarlo

Guardar
Google icon
Sofía Calvo explica que estar emocionalmente disponible no siempre es consciente, ya que el deseo profundo puede diferir de lo que se expresa o se busca

En un nuevo episodio de La Fórmula Podcast, la psicóloga Sofía Calvo reflexionó sobre por qué cuesta tanto vincularse, explicó cómo el discurso del amor propio llevado al extremo puede alejarnos de los demás y aseguró que construir una relación genuina implica aceptar las diferencias, tolerar la frustración y respetar los tiempos del otro.

Además, habló sobre el impacto de las redes sociales y las aplicaciones de citas en la forma de relacionarnos, el miedo al compromiso y la tendencia a buscar vínculos “perfectos” o descartables. También profundizó sobre la ansiedad como uno de los grandes síntomas de esta época y compartió las herramientas que le dio el psicoanálisis para atravesar el dolor. El episodio completo podés escucharlo en Spotify y YouTube.

PUBLICIDAD

Sofía es licenciada en Psicología, escritora, docente y comunicadora. Se graduó en la Universidad Autónoma de Entre Ríos y ganó gran visibilidad en redes sociales y medios por sus reflexiones sobre vínculos, ansiedad, salud mental y relaciones humanas desde una mirada psicoanalítica. Actualmente forma parte de Luzu TV, donde participa como conductora y columnista, y combina su trabajo clínico con charlas, conferencias y contenido digital orientado especialmente a jóvenes. Además, es autora de los libros La generación de cristal y A mí también me pasó, en los que aborda temas como el amor, el sufrimiento, los mandatos sociales y los desafíos emocionales de la vida contemporánea.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La psicóloga Sofía Calvo reflexiona sobre las dificultades actuales para construir vínculos genuinos y la influencia del amor propio extremo (Imagen Ilustrativa Infobae)

— ¿Por qué hoy creés que nos cuesta vincularnos?

PUBLICIDAD

— Bueno, la respuesta te digo que tiene varios puntos a tener en cuenta. Algo que a mí me encanta siempre destacar de este momento, que es algo que un poco me molesta, me pone nerviosa, de que cómo nosotros llevamos un discurso que estuvo muy bueno, que es el discurso del amor propio y el enfocarse en una, que es algo que empezó en su momento y nosotros nos apropiamos un montón de eso. Y eso nos permitió darnos cuenta de que teníamos que poner límites, de que podíamos salir de una relación violenta, por ejemplo. Pero después lo llevamos a un extremo en donde hoy en día es como: “No, estoy enfocada en mí, no quiero abrirme a ningún tipo de vínculo”. Y vos decís: “Pará, ¿por qué pensás que vincularte es desenfocarte de vos?” Quizás por la expectativa que tenemos de una relación, ¿no? Que pensamos a veces que una relación es entregarte el alma, no tener tiempo para mí, no tener tiempo para mis amigas.

Si yo pienso un vínculo muy sacrificado, obvio que voy a decir: “No, ni entro en eso”. Ahora, hay en realidad un buen vínculo, un vínculo donde vos te sentís bien, te potencia, es algo que te hace conocerte mejor a vos misma, te hace proyectarte, te hace ser mejor persona. Entonces, creo que tenemos una excepción muy antigua de lo vincular, que esa es una de las respuestas que te puedo dar, junto con lo social, ¿no? De también estar tan estresados, tan estresados, de que sea tan, como bueno dice Bauman, tan líquidas las relaciones y que también todo sea muy superficial, que sea el juego de tener que interpretar todo el tiempo. Estamos de repente interpretando todo el tiempo señales que son muy confusas, porque un like, no significa que quiero salir con vos. Y sin embargo, cuando te ponen un like es: “¿Será que le gusto?” Hay como muchos, muchos puntos a tener en cuenta y que me gusta tratar de pensarlo de esa manera, porque si no es querer encontrarle una respuesta, es querer encontrar una solución. Y no, hay que ver también qué le pasa a cada quien, qué nos pasa en lo social y cómo lo podemos mejorar principalmente.

Muchas veces encima ahora que tenemos tanta facilidad para lo virtual, nos da más fiaca poner el cuerpo. Decís: “No tengo ganas de poner el cuerpo y salir a un lugar”. Antes no te quedaba otra. Entonces era como estábamos más dispuestos o más dispuestas a poner el cuerpo para conocer a alguien y salir al juego de la seducción. Hoy en día el juego de la seducción es virtual, casi, te diría el 80 por ciento. Y eso también, obviamente, reduce mucho el límite. Y también, algo que me gusta mucho de la lectura que se hace hoy en día de lo social, es ese miedo que también te da lo virtual de: bueno, siempre puede haber alguien mejor. De repente lo virtual es como una especie de catálogo inmenso, interminable de gente, no sé si me doy el lujo de elegir a alguien para proyectar, porque capaz que elijo a alguien.

Digo: “Bueno, sí me voy a juntar un par de citas”. A la primera cosa que no me gusta, digo: “¿Para qué? Si hay más peces en el océano”. Y vamos saltando una relación a otra, o a veces ni siquiera llegamos a profundizar en nada, porque preferimos lo rápido, lo automático, lo divertido, lo vertiginoso que te da lo virtual. Y en realidad las relaciones son casi lo opuesto, te diría. Es un proceso mucho más lento, de más tranquilidad, de bancarte, de saltar frustraciones, de saltarte los errores tuyos, de la otra persona.

Lo que forma un buen vínculo hoy en día está muy alejado de las herramientas que tenemos hoy en lo virtual. Por eso es un gran desafío el encuentro y después los encuentros posteriores y bancarla. Me gustás, veo cosas tuyas que no me gustan, me quedo, no me voy corriendo, salvo que sean cosas imperdonables, como, no sé, la violencia o una persona que sea agresiva de cualquier forma. Ahí yo te diría no esperes ni una, andate. Pero el resto de las cosas como “no le gusta la misma música que a mí”, “demora en contestar”, son cosas que hoy sí se pueden mejorar fácilmente, hay que saber tolerarlas, ¿no? Estamos muy intolerantes.

La frase memento mori funciona como recordatorio de la finitud, invita a vivir con consciencia y a reflexionar sobre el sentido de cada elección

— En una charla tuya de hace un tiempo mencionaste varias ideas que me quedaron resonando: dejar que el amor nos encuentre, no ser tan fóbicos, no salir corriendo a la primera, tolerar la incertidumbre, la otredad y renunciar a una parte del narcisismo. Hoy, ¿qué pensás de todo eso?

— Coincido con la Sofía de hace unos años. Sí, son tres cosas que un poco se unen entre sí, se entrelazan, porque veo mucho esto de la intolerancia que tenemos y de la búsqueda de perfección. Es como que queremos relaciones de algodón, queremos relaciones donde uno se tira y es todo sencillo y todo fácil. Y entiendo que busquemos eso porque lógicamente la vida ya es demasiado complicada para que las cosas sean siempre tan complicadas. Pero la realidad es que encontrarme con otro siempre es complejo. O sea, siempre va a ser un desafío. No quiere decir con esto que tengamos que tener la visión que teníamos antes del amor sacrificado, donde la familia es lo primero. Entonces no me separo por nada en el mundo. No, quizás es encontrar un centro, un medio en donde vos decís: “Hay desafíos que tengo que tener, que es encontrarme con que otro quizás tiene otro tiempo y va más despacio y yo voy más rápido, quizás con que otro piensa diferente a mí”. Hay un montón de matices que tenemos que aprender a tolerar para construir casi cualquier cosa te diría. Es raro que vos llegues a algo, sea un trabajo, una familia, un grupo de amigos, un deporte, lo que sea que hagas y de repente entres y sea todo liviano y sea todo como que alguien te tira una alfombra roja y vos simplemente vas. Te puede pasar, puedes tener esa suerte en algún aspecto, pero cuando no la tengas y tengas enfrente algo que vos consideres que es valioso, para mí necesitamos apostar a eso, siempre y cuando tenga un sentido.

Tampoco soportarlo todo, porque como te digo, el ser humano se maneja pendularmente, va de este extremo al otro. Entonces, o no tolero nada o tolero todo. Esa es la historia de nuestra vida. Veníamos de tolerarlo todo en vínculos terribles y pasamos a no tolerar nada. Entonces, siento que un poco coincidiendo con esas tres cosas que dije en aquel entonces. Hay algo que a mí me gusta también, una lectura que hay que hacer de la intensidad. Se habló bien, mal de la intensidad y yo la banco a morir. Yo soy muy intensa, pero sacando eso, siento que a veces se confunde la intensidad con la ansiedad. Y esto pasa mucho en lo vincular. Hay gente que dice: “No, yo soy muy intensa, por eso le escribo cuatro mensajes aunque no me responda”. Quizás eso sea un poco de ansiedad, ¿no?

No poder tolerar la distancia que me pone el otro, no tolerar el no saber lo que el otro quiere constantemente. Y hay que poder identificar si es que simplemente soy intensa y quiero mucho o si en realidad no puedo tolerar el no saber lo que el otro siente, lo que el otro quiere, lo que el otro le pasa y necesitar reconfirmar todo el tiempo si el otro está ahí para mí, si vamos a hacer algo, hay también mucha ansiedad, pero porque venimos, creo yo, de un momento muy ansiógeno, en donde todo es un clic. Y hoy no podés preguntarle al ChatGPT si tu pareja te quiere. Lo vas a tener que, que creer en el mejor de los casos, y si no vas a vivir con esa desconfianza. Entonces esas tres cosas que dije en esa charla, los podemos disparar a casi todo lo que pasa hoy en día, porque la incertidumbre y la intolerancia son de los mayores conflictos que tenemos hoy en día como seres humanos, porque lo virtual nos ofrece otra cosa mucho más fácil y mucho más desarrollada, pero también mucho más irreal.

Selfie grupal, amigos latinos, momento social, alegría, fotografía, cultura latina, reunión, conexión, redes sociales, diversión. - (Imagen Ilustrativa Infobae)
La psicóloga remarca que construir una relación genuina implica aceptar diferencias, tolerar frustraciones y respetar los tiempos del otro sin idealizar (Imagen Ilustrativa Infobae)

— La tolerancia es una imagen bastante clara de cómo se traslada a otras aristas de la vida, pero ¿cómo es en el caso de la incertidumbre? ¿En qué te parece que no soportamos no saber lo que va a venir?

— Creo que es el gran síntoma de la ansiedad, la incertidumbre. La persona que padece la ansiedad, que en Argentina las estadísticas muestran que casi todo el mundo padece la ansiedad. Argentina está muy elevado en el ranking de la vida ansiosa y el gran desafío de esa gente es no querer resolverlo todo anticipadamente, no sobrepensar lo que todavía no llegó. La incertidumbre se traslada a cualquier cosa. Una persona que padece de ansiedad, tiene una entrevista de trabajo y necesita saber ya. Pero pasa con cualquier cosa. Voy a salir una noche y si estoy sufriendo de ansiedad, necesito saber qué es lo que va a pasar, quién va a estar. La idea de controlar, gobierna nuestra vida, en realidad. Obviamente, en personas que padecen ansiedad elevada, digo, ¿no? Porque hay una ansiedad que no es negativa. Esta ansiedad elevada, cuando llega a ese punto, me hace que la incertidumbre, el no poder saber sea directamente el peor castigo. No hay peor castigo para un ansioso que no poder determinar lo que va a pasar. Y en realidad la vida es eso. En realidad, uno se levanta y no sabe si va a tener el mejor día de su vida o el peor día de su vida. Una persona que no padece esa ansiedad lo puede sobrellevar y lo va viendo, va decidiendo en el momento, ¿no?

Una persona que se levanta ya con la ansiedad elevadísima necesita casi tener diagramado todo el día y controlar. Y es un padecimiento casi constante, porque vos imaginate que en realidad las certezas de la vida son casi nulas. La certeza por lo menos tenés que vamos a morir. Imaginate, la única certeza. El resto son cosas que una puede planificar, prepararse, decir: “Voy a, a recibirme de psicóloga y voy a trabajar de eso”. Y después capaz que en el medio no me gusta la carrera, capaz que me recibí y al final mi proyecto es viajar por el mundo. Entonces es cómo proyectamos un montón de cosas, que está bien que así sea, porque necesitamos tener un objetivo armado, pero después la vida en realidad te va corriendo de lugares y mientras menos flexibilidad tengas para eso y mientras menos flexibilidad tengas para tolerar el no saber, más lo vas a padecer. Y no es que lo puedes elegir, eso es lo peor, no es que podés decir: “Bueno, no, me voy a programar mi vida para que salga tal cual la diagrame”.

— Recién hablábamos de estar emocionalmente disponible. ¿Creés que eso es algo consciente?

— Cuando alguien te dice: “No estoy disponible”, tenés que creerle, pero cuando alguien te dice: “Estoy disponible”, podés no creerle. Es decir, no es lo mismo el anhelo que tengo de algo, de quiero estar en pareja y quizás realmente lo anhelo, que el deseo, que es mucho más inconsciente. Vos podés desear algo que no sumís en la vida cotidiana, en lo consciente. Entonces, pasa mucho esto de que la gente te dice: “Deseo tal cosa” y vos lo ves o la ves que va por otro lado y no se representa tanto con su deseo. Porque el deseo va más allá de nosotros. Ese es uno de los grandes descubrimientos del psicoanálisis, de que no siempre lo que nosotros deseamos es lo que nos conviene o lo que genuinamente estamos haciendo. Los lapsus, los actos fallidos. Ahí es donde se descubre algo de lo que nosotros no podemos manejar, lo que decimos, lo que hacemos, a veces no se corresponde con lo que conscientemente decimos que queremos hacer. Entonces, pasa mucho que nos autosaboteamos. Pasa mucho que creemos algo que después en terapia te das cuenta. Te doy un ejemplo.

Si tengo cuatro relaciones en donde elegí siempre, por ejemplo, parejas que no están disponibles y me enamoro, engancho y encuentro un pibe que no está disponible, voy ahí y me lo propongo como objetivo y salgo de ese y encuentro otro que tampoco está disponible y vuelvo a hacer lo mismo. Bueno, ahí la no disponible soy yo en realidad, porque estoy eligiendo es en realidad algo que no puedo tener. Entonces, ahí está, está jugando mi deseo, aunque no sea mi deseo más consciente. Siento que de los vínculos, por más que queramos encontrarle la vuelta a todo o el sentido a todo, es como un iceberg. Podemos ver la parte de afuera de lo vincular. La parte más grande, más gruesa, está en realidad en la profundidad del inconsciente, en la profundidad de nuestra historia, de nuestros miedos. Y ahí se configura realmente cómo nos posicionamos en la vida. No podemos dejarnos guiar por un comportamiento que hasta puede ser contradictorio a nuestro deseo.

La ansiedad surge como uno de los grandes síntomas de esta época, afectando la manera en que las personas enfrentan la incertidumbre y buscan relaciones

— ¿Qué herramientas sentís que te dio el psicoanálisis para aprender a sufrir menos?

— Por lo menos en mi caso, el haber estudiado me dio herramientas que me permitieron posicionarse mejor en la vida y una de esas, de las quizás más importantes, es saber que no puedo tenerlo todo. Así como te digo me permite vivir mejor, el no saberlo todo o el no poderlo todo me permite que hay veces que cuando reacciono como una persona cien por ciento sintiente y no racional, y no la psicóloga… Es algo que pasa mucho, me dicen: “¿Cómo podés enojarte? ¿Cómo podés hacer tal cosa? Sos psicóloga”. Soy psicóloga, no soy un alien, un ser superior. Simplemente estudié una carrera que te enseña el mecanismo de cómo funciona un poco la psiquis. Eso te va a dar herramientas si las sabes utilizar a tu favor y también estar analizada es clave. Yo también hago análisis, entonces esa pata también la tengo. Y sí siento que realmente muchas veces que yo intenté pensar algo más profundo gracias a las herramientas que tengo, me sirvió. Creo que es una herramienta clave.

Ahora, no siento que lo sé todo ni que por eso soy imbatible o por eso no hay nada que me pueda llegar a afectar, como le afecta a una persona que no estudió. Porque por un lado la carretera, si se, si se quiere de lo profesional, lo racional, de lo que sé. Pero después está este el otro lado, que es el lado más pasional, que de hecho me considero una persona muy pasional, en lo bueno y en lo malo. Entonces, muchas veces eso pasional, va por otro camino y ahí entro. Pero también otra herramienta muy importante es que somos esa contradicción. De hecho, nuestra psiquis está estructurada con, con un ello y con un superyó.

El superyó es el que te dice: “Vos debés tal cosa, vos tenés que hacer”, y el ello es: “Hacé lo que se te cante”, por ponerlo en palabras muy coloquiales, ¿no? El ello es: “Andá, no importa, después te fijás”. Nosotros estamos hechos de contradicción. Y siento que cuando entendí eso, cuando me di cuenta de que por ser una cosa no dejo de ser otra, hay algo en mí que también aprendió a aceptarse mucho más, porque si no una se vive cuestionando. ¿Cómo puede ser que sí yo sé, por ejemplo, que si un pibe no me elige, eh, o no es claro, lo tengo que dejar y me quedo quizás unos meses en un vínculo en donde no me siento elegida? Por qué hay una parte mía pasional y una parte mía humana que tiende a creer que la cosa puede funcionar. Para cuando lo pienso racional, digo: “Y sí me ha servido para correrme del sufrimiento”, te diría muy rápido. No creo haber estado en el sufrimiento nunca y eso para mí es una gran cosa”.

— ¿Nunca te encontraste sufriendo de verdad, decís?

— Hay una gran diferencia entre el dolor y el sufrimiento. El dolor para mí es como una especie de puente. Siempre digo esto porque me parece muy interesante entender el dolor de esta manera. El dolor es el puente que tenés que cruzar, metafóricamente, ¿no? Yo llego y la vida te pone en frente de un puente. Puede ser cualquier cosa: perder a alguien que querés, que te digan que no, perder un proyecto, lo que sea que a cualquier persona le parezca doloroso. Yo tengo que atravesar ese puente si quiero seguir caminando, si quiero seguir mi camino, no hay otra salida. Entonces, si yo me quedo en el puente demasiado tiempo, empiezo a sufrir y entro en lo que sería el sufrimiento, que es un dolor sostenido, un dolor que casi no tiene sentido porque no estoy haciendo nada ahí. Que no quiere decir que cuando estoy pasándola mal no me tenga que quedar un poco quieta, ¿eh? Pero digo, si yo me prolongo demasiado ese trayecto, puedo entrar en un sufrimiento que quizás no tenga fin.

Ahora, si yo voy pasando lentamente el puente, con el tiempo que yo requiera, pero voy haciendo algo con ese dolor, en algún momento voy a estar fuera de ese puente y voy a poder seguir mi camino. Yo siento que el haber estudiado lo que estudié me permitió a mí transitar el dolor sin quedarme demasiado tiempo dándole vuelta a “Por qué”, “Y si hubiese pasado tal cosa”, preguntas que en realidad se responden con “así es la vida”, “la vida es injusta”, “no todo tiene un sentido”, que también son herramientas que me dio mucho el psicoanálisis. Ahora, también quiero decir que no me ha tocado pasar, no sé, una tragedia, ¿no? Que hay gente que le toca cosas trágicas que obviamente hacen que ese pasaje por ese puente o sea mucho más prolongado de lo que querés que sea o que el puente no aparezca nunca. O sea, quiero también hacer esa diferenciación. Porque sí la pasé mal, tuve momentos difíciles de mi vida, perdí gente que quise, fui muy pobre. O sea, tuve cosas que sobrellevar en la vida. Pero siento que las pude ir sorteando y eso, por ahora, me pone muy contenta.

Las relaciones actuales enfrentan el desafío de la inmediatez y superficialidad digital, lo que dificulta el encuentro y la consolidación de vínculos sólidos (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las relaciones actuales enfrentan el desafío de la inmediatez y superficialidad digital, lo que dificulta el encuentro y la consolidación de vínculos sólidos (Imagen Ilustrativa Infobae)

— Me encanta la analogía del puente. Pero a veces siento que no es tan fácil saber cómo cruzarlo. Porque si lo atravieso corriendo para no sentir, probablemente me lo vuelva a encontrar más adelante. Y si me quedo toda la vida analizándolo, tampoco avanzo. Entonces, ¿cómo se encuentra ese equilibrio?

— Ni la manía ni la depresión, te diría. Obviamente no son cosas que se eligen, pero si yo me doy cuenta de que ni siquiera quiero ver que hay un puente ahí y directamente trato de agarrar atajos, porque vos tenés el puente y tenés un atajo probablemente, y podés ver la manera de seguir adelante. Ahora, seguir adelante, porque todo dolor que yo no transito, me acompaña. No es algo que puedo meter abajo de la alfombra y desaparece. Entonces, si yo voy acumulando dolores que no transito, quizás para afuera estoy bien. Quizás vos me ves y estoy trabajando y tengo vínculos y me ves saludable, entreno y todo, pero el adentro es otra cosa. Yo puedo ser muy funcional, puedo estar muy saludable aparentemente y por dentro estar evitando cargar en realidad un dolor que viene de hace muchísimos años y que después se transforma en enfermedades, en ansiedad, en autoexigencia, se transforma en no poder parar un minuto porque me agarra angustia. El proceso para mí es entender cuando llega el dolor, aceptarlo, buscar las herramientas para transitar ese puente, que es con amistades, con vínculos, con gente al lado que me pueda acompañar. Si no las tengo, las tengo que poder buscar y encontrar. Estoy haciendo un montón de cosas por mí misma. Hay muchos mecanismos para poder ir avanzando en ese puente, pero si yo lo niego, voy a vivir en una persecución constante, porque eso la vida te lo va a seguir poniendo.

Y encima, lamentablemente, nos guste o no, en la vida nos encontramos muchas veces con el dolor. Mientras más predispuestos estemos a atravesar eso, la próxima vez que venga voy a decir: “Yo ya estuve acá”. No es el mismo puente, es otro. Pero ya sé más o menos cómo se cruza. Entonces, busco las mismas herramientas que antes me sirvieron, consigo nuevas si las necesito. El tema es que la gente directamente no quiere eso. Vivimos en una cultura de la happycracia, esto de que somos todos felices, ¿viste? Estamos todos con la máscara y sonriendo. Pero el dolor nos viene a manejar otro tiempo. El dolor es una pausa. Y en un mundo en donde lo que hacemos es rendir y tenemos que estar todo el tiempo produciendo y rindiendo, hasta el dolor lo hacemos productivo, hasta el dolor decimos que tiene que tener un aprendizaje. Hay dolores que no tienen aprendizajes. A mí se me muere un hijo que no tengo, no lo voy a ver como un aprendizaje. Quizás alguien puede, pero no me quiero sentir con la responsabilidad de encima encontrar un aprendizaje al dolor.

Es como que todo está orientado a sacarle un provecho y hay cosas que tenemos que transitarlas sabiendo que el provecho quizás lo veamos cuando volvamos a sufrir una cosa y ya sepamos cómo atravesarla. El dolor es algo muy subjetivo, cómo lo transitamos también es muy subjetivo y no hay cosa que nos pueda doler a la gente por igual. No se me ocurre en este momento un dolor que yo te diga: “Si te pasa a vos o a mí, vamos a sufrir de la misma manera”. No, somos seres únicos e irrepetibles. Entonces, teniendo esa base también, que también me lo dio el psicoanálisis, dejamos de comparar tanto, ¿viste? Que es algo que también pasa mucho.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las redes sociales y las aplicaciones de citas modificaron el modo de vincularse, impulsando la búsqueda de relaciones rápidas y descartables, sostiene Sofía Calvo (Imagen Ilustrativa Infobae)

— Así como hablábamos de las herramientas que te dio el psicoanálisis, en momentos de crisis o cuando algo te da miedo algo y te paraliza, ¿hay algo concreto que te ayude? ¿Una frase, una idea o algo que te repitas?

— Sí, varias te diría, depende del contexto. Hay una frase que no sé si la saqué del psicoanálisis. Creo que es algo que lo tengo claro, siento yo, que no en todos los casos, pero sí por lo menos en mi caso, es que todo pasa. Es una frase muy cliché. Pero cuando realmente me lo pongo a pensar, le veo un lado más profundo. Hay gente que las cosas no le pasan. Por eso también digo que en mi caso, la melancolía es un dolor que nunca pasa, por ejemplo, y eso te puede pasar. Hay un montón de cosas que no pasan siempre. La muerte de una persona no deja de pasar, ya pasó y va a estar siempre eso. Pero en mi caso, cuando tengo que afrontar algo que yo sé que tiene un periodo, hasta el éxito te digo en esto, ¿eh? Porque si uno cree que el éxito va a durar para siempre, una vez que se va, decís: “Perdí todo lo que tenía”. Entonces, yo cuando estoy viviendo un buen momento de mi vida, digo: “Esto va a pasar, disfrutalo ahora”. Sacale el provecho que puedas sacarle. No te distraigas tanto en este éxito, no creas que este éxito es todo, no creas que esto va a ser así siempre.

Me sirve para disfrutarlo bien. Y también cuando estoy en un momento crítico o de dolor, digo: “Esto va a pasar”. Porque yo sé que tengo las herramientas para salir adelante, porque yo sé a quién recurrir cuando lo necesito. Yo sé que es una frase cliché mal, pero cuando uno lo piensa. Y después una frase también que me gusta mucho, que parece negativa, pero para mí es muy optimista, es: "Memento mori“, recorda que vas a morir. La tengo tatuada, de hecho, me hice un tatuaje en Tailandia una noche borracha para ponerle un poco de condimento y entender que somos un poco todo. Me la tatué porque me recuerda a eso, que es un poco también el que todo pasa, ¿no? Tiene un punto ahí donde concilien las dos. Pero recordar que te vas a morir es un poco esto, es decir: “Vivo, me, me acuerdo que tengo que vivir, me acuerdo que tengo que tomar un momento para saber dónde estoy, para ver si la vida que estoy viviendo es una vida que a mí me gusta”, ver si estoy siendo coherente con, con mi alrededor, si la gente que yo quiero, le parezco una persona valiosa, si confían en mí.

Y es como varias preguntas que una se tiene que hacer y que para mí es como decir: “Yo me voy a morir, ¿qué vida estoy viviendo? ¿De qué forma estoy atravesando esto? Por lo menos hasta lo que sabemos científicamente, es una. Entonces, quiero tratar de atravesarla de la mejor manera”. Y eso creo que es lo que lo tengo muy presente en mi cotidianidad. No sé si me lo dio el psicoanálisis, me lo dio como la vida un poco y la confianza que fui construyendo en mis herramientas, en mí misma y en la red de contención que tengo, que obviamente sin esa red de contención, mi mí misma no existe directamente.

— Esa es una frase del estoicismo, que tiene máximas que son muy útiles cuando uno está atravesando diferentes momentos de la vida. ¿Tenés alguna así u otra máxima que te guste?

— Siento que estoy muy conectada con la idea de la vida como algo finito, pero desde un lado optimista. Se me viene siempre a la cabeza, que no sé si responde a lo que me estás preguntando, pero que es esta idea del eterno retorno de Nietzsche. Me parece fabuloso porque él plantea, ¿qué te pasaría a vos si de repente alguien viene y te dice: “Vas a vivir la misma vida tal cual como la conocés, infinitamente, infinitas veces”? Eso te abre un montón de preguntas y de hipótesis y de sensaciones. Ahora, si a vos te desespera eso, si a vos te desespera pensar que tu vida se va a repetir una y otra vez, ¿por qué? ¿Qué de tu vida no te gusta? ¿Qué no estás cambiando? ¿Qué, qué de lo que te está pasando estás pensando que ya no aguanto, en algún momento lo voy a hacer.

Ahora, si cuando alguien te dice eso, vos decís: “Compro, ¿eh? Me gusta la idea de que sea esta la vida que voy a tener en mis futuras vidas”. Es porque hay algo de coherencia en todo, o de suerte también muchas veces, obviamente, que vos decís: “Che, está bueno”. Y es una pregunta también un poco injusta, porque alguien que está viviendo una situación que no puede cambiar tan rápidamente, que pueden ser dificultades económicas o emocionales o por lo que sea, escucha esto y dice: “No, ni en pedo, no quiero vivir la misma vida”. Pero si podemos hacer algo para mejorar esa vida.

Cuando tomo decisiones, me pregunto: “¿Esto forma parte de la vida que yo querría repetir?” Es una manera de posicionarte y de ver el panorama completo. El trabajo que tengo, ¿es un trabajo el cual yo volvería a elegir en otra vida? ¿O en realidad estoy soportando un trabajo que no me gusta porque es económico? Que ese es el peor de los casos, porque es muy injusto. Ahora, si es porque no me animo a lanzar mi emprendimiento o a ir por mi sueño, pregúntatelo dos veces, porque esta pregunta me llevó a eso. ¿Cómo puede existir la idea del eterno retorno? Me pareció fantástica y siento que la aplico también mucho.

El concepto de 'eterno retorno' de Nietzsche invita a evaluar si la vida que llevamos es aquella que desearíamos repetir, promoviendo decisiones más conscientes y coherentes  (Imagen Ilustrativa Infobae)
El concepto de 'eterno retorno' de Nietzsche invita a evaluar si la vida que llevamos es aquella que desearíamos repetir, promoviendo decisiones más conscientes y coherentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

— Sofi, te voy a hacer la última pregunta, que en realidad más que una pregunta es una invitación a que nos dejes una recomendación. Puede ser algo para leer, para mirar, una frase que te guste o cualquier cosa que sientas que vale la pena compartir.

— Esta recomendación se la hice a uno de mis mejores amigos, Fermín Bo, y también lo dije en el streaming, pero lo digo cada vez que puedo, que es leer El Principito. Más de una vez, que te diría una vez por año, porque es un libro que condensa quizás todo lo que estuvimos hablando hoy, mirá lo que te digo, ¿eh? Quizás lo logra condensar ahí de una manera poética hermosa y cada vez que uno lo lee encuentra otra situación y tiene reflexiones desde cómo vivimos la vida, desde dónde le ponemos la atención a las cosas, lo importante, la amistad, el amor, los rituales.

Engloba tantas cosas ese libro que siempre que puedo lo menciono, la gente un poco me como que me conecta con El Principito. Cada vez que ven algo me lo mandan o me han regalado también cosas de El Principito porque saben el valor que yo le doy. Y cuando un libro está tan bien escrito y hace tantos años que salió, digo: “Vale la pena leerlo”. Porque siempre lo leo y lo leo, por lo menos, una vez al año. Se lo he leído a amigas, les he dicho: “Nos juntamos y yo te leo ‘El Principito’, no tengo problema”, pero es tan sabio ese libro, es tan precioso que si puedo hacer una recomendación, si yo tuviese que llevarme un libro para leerlo eternamente con el eterno retorno de Nietzsche, sería El Principito. Así que dejo esta recomendación. No importa los años que tengan, ¿eh? No importa si tenés 50, 60, 70, vos lo leés y después me contás.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD

Últimas Noticias

Cómo gestionan la presión los atletas de élite: de las claves psicológicas a las experiencias personales

El ex Puma Marcelo Bosch, el entrenador de la Generación Dorada del básquet argentino, Julio Lamas y el psicólogo deportivo Gustavo Ruíz, reflexionaron sobre lesiones, liderazgo, salud mental y las herramientas para convivir con la presión en el deporte profesional. Un nuevo capítulo de La Ronda, conducido por Gabriela Oliván

Cómo gestionan la presión los atletas de élite: de las claves psicológicas a las experiencias personales

Cómo es la obra de teatro que retrata la demencia en primera persona y expone las claves para su prevención

“Olivia” llegó al San Abasto Subterráneo Cultural de Buenos Aires con una puesta que reconstruyó el deterioro cognitivo de una mujer y, tras la función, dio paso a un panel en el que participó la neuropsicóloga Lucía Crivelli

Cómo es la obra de teatro que retrata la demencia en primera persona y expone las claves para su prevención

Penélope Cruz llevó a Cannes un manifiesto de alta costura: el vestido Chanel hecho por 347 artesanos

A los 52 años, la actriz española se llevó todos los flashes en una de las últimas alfombras rojas de la edición 2026 del festival, donde exhibió un diseño exclusivo de una de las casas más reconocidas

Penélope Cruz llevó a Cannes un manifiesto de alta costura: el vestido Chanel hecho por 347 artesanos

Cuál es la dieta ideal para prevenir el aumento de peso en la menopausia, según científicos de Harvard

Se trata de un estudio con casi 40.000 mujeres y 12 años de seguimiento. Qué recomendación aportaron

Cuál es la dieta ideal para prevenir el aumento de peso en la menopausia, según científicos de Harvard

De la cocina al guardarropa: la tendencia de vestir ropa hecha con repasadores y trapos reciclados

La moda reciclada irrumpe con prendas originales creadas a partir de textiles domésticos. El fenómeno suma seguidores, polémica y cruza fronteras desde un local en Palermo

De la cocina al guardarropa: la tendencia de vestir ropa hecha con repasadores y trapos reciclados