10 vinos patagónicos para descubrir: varietales y blends que reflejan la esencia del sur argentino

La región más austral del país ofrece propuestas únicas y originales. Una selección para explorar aromas, sabores y estilos inconfundibles

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Primer plano de dos manos sosteniendo copas de vino tinto en un brindis, con el impresionante paisaje nevado de Cerro Catedral al fondo bajo un cielo azul.
Los vinos patagónicos destacan por su frescura e intensidad, atributos que reflejan el carácter del sur argentino y su diversidad natural (Imagen Ilustrativa Infobae)

Uno de los mayores atractivos de la Patagonia es su inmensidad, tan inhóspita como imponente. Pero ya no sólo son sus singulares atractivos turísticos naturales los que impulsan a visitantes de todo el mundo a llegar hasta allí, sino también la gastronomía local, y sus virtudes potenciadas por los vinos patagónicos actuales.

En la región, las opciones se multiplican: desde hoteles de lujo en las principales ciudades, con cocineros de nivel internacional que basan su cocina en productos y sabores locales (carnes de caza, pescados de río, cordero, ciervo, guanaco, frutos rojos, etc.), hasta pequeños restaurantes, muchos de los cuales siguen siendo manejados por sus dueños desde hace varios años. A su vez, el turismo en la Patagonia fue fundamental para que existan opciones gastronómicas de alto nivel, y hoy más que nunca, con vinos de la región que están a la altura.

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La Patagonia está compuesta por grandes extensiones desoladas en el sur del territorio argentino, flanqueadas por montañas bajas y boscosas, y un circuito de lagos paradisíacos en el oeste, y las costas del Atlántico al este. La superficie cultivada con vides alcanza casi a 4000 hectáreas, lo que representa cerca del 2% del total plantado en Argentina.

Cuatro personas sonrientes, dos hombres y dos mujeres, brindan con copas de vino tinto en un paisaje montañoso nevado al atardecer. El sol brilla por la derecha.
La inmensidad del sur argentino se traduce en vinos únicos, elaborados con variedades que resaltan el terroir patagónico (Imagen Ilustrativa Infobae)

La actividad vitivinícola en la región septentrional se asienta sobre las cuencas y riberas de los principales ríos, que ejercen gran influencia en el terroir, y comprende diversos oasis al suroeste de la provincia de La Pampa, este de Neuquén y norte de Río Negro, hasta la desembocadura del río en el Mar Argentino. En los últimos años, productores inquietos han empujado la frontera del vino hacia el sur, más allá del paralelo 45° en Chubut.

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A grandes rasgos se puede decir que en Río Negro los cultivos se desarrollan en una serie de valles ubicados sobre la cuenca de los ríos Colorado y Negro, que atraviesan la provincia de oeste a este. Los viñedos alcanzan los 370 metros en los altos valles al oeste del territorio y su altura disminuye con el curso de los ríos hacia el Atlántico hasta alcanzar los cuatro metros. La escasa altura de la zona se combina con la mayor latitud, y un efecto compensatorio en la temperatura.

En el oeste, el clima es mayormente continental y seco, con escasas precipitaciones y baja humedad relativa. Los inviernos son fríos, mientras que los veranos se presentan cálidos y secos, dotando a la región de una notable luminosidad y una gran amplitud térmica. Los vientos que soplan de la cordillera austral aumentan la sequedad del ambiente y permiten una excelente sanidad de los viñedos.

Copa de vino tinto Malbec sobre mesa de madera rústica, con viñedos dorados al atardecer y montañas nevadas en el fondo. Hojas secas dispersas.
Vinos blancos y tintos de la Patagonia ofrecen una combinación de frescura, intensidad y personalidad difícil de encontrar en otras regiones (Imagen Ilustrativa Infobae)

Hacia el este, en la localidad de San Javier, el valle inferior del Río Negro forma una llanura con suave pendiente hacia el mar y alturas que oscilan entre los 4 y los 16 metros, con temperaturas moderadas por el efecto marino (vitivinicultura atlántica).

Los vinos se destacan por su excelente relación entre alcohol y acidez, producto de una maduración lenta de las uvas. Son interesantes los blancos obtenidos a partir del Sauvignon Blanc y del Semillón, dotados de un aroma personal, con toques minerales difíciles de encontrar en otras zonas. En los tintos se destaca el Malbec, Merlot y Pinot Noir, con buena intensidad colorante y mucha tipicidad.

Por su parte, en Neuquén, la actividad vitivinícola se concentra al sudeste del territorio, sobre las cuencas de los ríos Limay y Neuquén. A fines de los ’90, el surgimiento de San Patricio del Chañar como centro vitivinícola contribuyó a la diversificación de los vinos de la provincia.

Un enólogo argentino sonriente, vestido con camisa verde militar, selecciona uvas de un viñedo al atardecer, con un refactómetro y una navaja tradicional visibles.
El carácter de la región se expresa en cada copa, con hacedores que se animan a experimentar y a resaltar la autenticidad patagónica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si bien la zona cultivada se ubica a baja altura, entre los 270 y 415 metros, la temperatura desciende como consecuencia de la latitud, que tiene un efecto compensatorio. Presenta un clima caluroso de noches muy frías y de sequía muy fuerte, con gran exposición solar y permanentes vientos.

Todos estos factores se conjugan para obtener uvas de excelentes condiciones de sanidad. Sus vinos presentan una notable concentración de color en todas sus variedades, alto nivel de fruta en los aromas, gran cuerpo y estructura. Entre las variedades más cultivadas se destacan el Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir y Chardonnay.

A estas dos provincias patagónicas se le ha sumado en los últimos años el territorio de Chubut, constituyendo el punto más extremo para el cultivo de la vid en Argentina y donde se asienta el viñedo más austral del mundo, más allá de los 45° de latitud sur.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Frescura, intensidad y personalidad son las señas de identidad de los vinos elaborados en el sur argentino (Imagen Ilustrativa Infobae)

La actividad se concentra en una sucesión de pequeños oasis distribuidos a lo largo del territorio en zonas cercanas a ríos caudalosos y grandes lagos. Nuevos desarrollos en Trevelín, Paso del Sapo y Sarmiento evolucionaron con rapidez y sus vinos comenzaron a ganar prestigio a nivel internacional, con características diferenciales marcadas por la latitud y el clima de la región.

El frío extremo, los fuertes vientos y la presencia de heladas durante toda la temporada se traduce en vinos frescos, de notas frutadas y buena acidez. El Pinot Noir, Chardonnay y Sauvignon Blanc se encuentran entre las variedades más plantadas, si bien es reconocida la calidad que el Gewürztraminer alcanza en estas latitudes.

Cómo influye el clima en los vinos

Vista panorámica de extensos viñedos verdes en hileras onduladas, con montañas nevadas al fondo y un cielo azul claro con sol radiante.
La identidad regional de la Patagonia se aprecia en vinos que combinan tradición, innovación y respeto por el entorno (Imagen Ilustrativa Infobae)

Se puede decir que en la Patagonia vínica hay una gran amplitud térmica, derivada de la combinación entre latitud y baja altura y las abundantes horas de sol. Se suman a las escasas precipitaciones y los fuertes vientos que ejercen influencia en los cultivos, contribuyendo a la sanidad de las uvas.

Las condiciones climáticas también favorecen la concentración de color en las variedades tintas, al desarrollar un hollejo de mayor grosor. Por eso, las variedades altamente favorecidas por el frío de la zona alcanzan su máxima expresión.

Merlot se destaca por vinos de sabor suave, equilibrados y de intensidad aromática. Pinot Noir, además de integrar la mezcla de la mayoría de los espumantes que se logran en Patagonia, da vinos con una destacada elegancia. Y si bien Malbec es la variedad más cultivada, los blancos están marcando la diferencia, con Sauvignon Blanc que produce vinos de calidad superior cuando se logra controlar el vigor de las cepas y las uvas se cosechan en plena madurez, mientras que la Chardonnay permite vinos con un decidido aroma frutal, buen cuerpo y gran equilibrio. Y el Semillón, con su tradición a cuestas, asoma como la uva blanca más destacada de la región.

Primer plano de dos manos brindando con copas de vino blanco, con una botella de Sauvignon Blanc y una chimenea de piedra en el fondo.
El Semillón, con tradición en el Alto Valle de Río Negro, sigue destacándose por sus aromas a fruta blanca y paso equilibrado (Imagen Ilustrativa Infobae)

En la reciente Feria del Libro se presentó un libro que da cuenta del gran momento de la región: “Terroir de la Patagonia Argentina”, del fotógrafo y diseñador Guillermo Olivera. Allí se muestra un recorrido por casi todas las bodegas y elaboradores de vino de toda la Patagonia Argentina, incluyendo Río Negro, Neuquén, Chubut, parte de La Pampa y de Buenos Aires.

Lo interesante para el lector es que el libro no habla de tecnicismos sino de lugares que todos pueden visitar, con datos útiles, y personajes que se pueden conocer. Son 70 bodegas relevadas en total, desde aquellos que hacen pequeñas partidas de vino hasta las grandes bodegas, describiendo su historia y su presente. Además, trae once mapas, y más de 420 fotografías a todo color. Está dividido por las tres regiones que conforman la Patagonia, Tierra de Cordillera (Región Andina), Estepa (Estepa Central) y Mar (Región Marítima), ya que todos esos entornos influyen de manera muy diferente en los vinos.

Como todos los vinos argentinos, los exponentes de la Patagonia gozan de cierto reconocimiento en el mundo, más allá de la historia vitivinícola que acreditan. Y si bien ostentan una marca muy atractiva, también deben esforzarse para llegar a las copas de todos.

10 vinos patagónicos para descubrir y disfrutar en la mesa

Copa de vino tinto sobre una mesa de madera clara, junto a un racimo de uvas rosadas con hojas verdes. Luz natural entra desde la izquierda, creando destellos.
El Malbec de la Patagonia muestra intensidad de color, aromas a frutas rojas y taninos suaves, con identidad regional marcada (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Wapisa Pinot Noir

Wapisa, Río Negro, San Javier $20.800

Poco a poco esta pequeña bodega se va consolidando con sus vinos patagónicos con influencia marítima, que determina un carácter más fresco y punzante. Este Pinot Noir ofrece un buen carácter varietal por su fruta negra (cerezas), dejos de especias, y sus texturas mordientes. Tiene todo para ganar más equilibrio en boca, pero esa vivacidad y nervio son parte de su estilo.

  • Miras Joven Semillón

Familia Miras, Río Negro, Alto Valle de Río Negro, Ing. Huergo $22.000

Es una de las variedades preferidas de Marcelo Miras, uno de los enólogos que más hizo por posicionarla en el país, desde el Alto Valle de Río Negro. Ofrece buena fruta blanca con algo de paso seco y miel en nariz. Las vides fueron plantadas en 1968, eso explica lo equilibrado de su paladar, más allá de ser joven. Con vida y más para dar. Lamentablemente, no queda mucho Semillón en el valle.

Una mujer con una blusa verde esmeralda sostiene una copa de vino tinto, el líquido se remueve. Al fondo, estantes con botellas de vino borrosas.
El Pinot Noir patagónico se distingue por su elegancia, notas frutadas y una acidez fresca que resalta su origen austral (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Marantiqua Malbec

Bodega Marantiqua, Neuquén, San Patricio del Chañar $27.300

Los vinos de esta bodega patagónica, refundada por el Grupo Peñaflor, ya dan de qué hablar en diversos mercados del mundo, sobre todo por su destacada relación calidad-precio. Pero además por su carácter, porque si bien el estilo de la línea es fácil y directo, hay mucha fruta roja (frutilla), resaltada por sus taninos incipientes, que hacen más agradable el trago.

  • Humberto Canale Old Vineyard Riesling

Humberto Canale, Río Negro, Alto Valle de Río Negro $32.000

Este blanco se elabora con uvas del viñedo más antiguo de Riesling (Finca La Morita, 1937, en General Roca, Alto Valle de Río Negro) de la Patagonia. Para el hacedor Horacio Bibiloni se trata de un vino diferente y distinguido. Y algo de eso se percibe en sus aromas integrados, con buen carácter de frutas blancas y dejos florales. En boca es mordiente, con dejos cítricos y una tipicidad tan fresca como persistente.

Copa de vino tinto sobre una mesa de madera clara con hojas de otoño rojas y amarillas esparcidas, iluminada por luz cálida de atardecer.
El Merlot de la región combina sabor suave, equilibrio y aromas intensos, logrando vinos con gran expresión aromática (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Infinitus Gran Reserva Merlot

Bodega Fabre Montmayou, Río Negro, Alto Valle $40.000

Desde su primera cosecha (1999) es un tinto patagónico destacado, y de los pocos responsables de mantener el prestigio del Merlot. El 100% del vino fue criado en roble francés durante 12 meses y eso marca su estilo, de aromas elegantes y equilibrados, y paladar en sintonía. Con notas de frutas maduras, especias y leves dejos ahumados. De paladar profundo y texturas delicadas.

  • Fin del Mundo Single Vineyard Chardonnay

Del Fin del Mundo, Neuquén, San Patricio del Chañar $41.600

Blanco de aromas austeros y una frescura sostenida que habla de Patagonia. De buen cuerpo y paladar franco, apoyado en las frutas blancas típicas del varietal, bien combinadas sobre el final con ciertas notas de levaduras y ahumadas suaves de la crianza. Un vino ideal para lucirse en la mesa con una pesca grillada.

Primer plano de diez botellas de vino Malbec, algunas con corcho y otras con tapa, agrupadas sobre una mesa rústica de madera clara.
El Malbec patagónico se caracteriza por su intensidad de color, aromas a frutas rojas y taninos suaves, reflejando el clima y el terroir del sur argentino (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Familia Schroeder Pinot Noir, Malbec

Familia Schroeder, Neuquén, San Patricio del Chañar $62.000

Combinación de Pinot Noir y Malbec (60/40) que parecía una locura hace algunos años. Sin embargo, la idea del enólogo Leo Puppato para mostrar dos variedades referentes de Patagonia en un mismo vino es cada vez más usada por bodegas que ven en la suavidad del Pinot Noir un aliado ideal del Malbec para lograr vinos de estilo moderno. Como siempre, es un tinto fluido, pero con ese agarre en su paso por boca que da consistencia a cada trago. De carácter especiado y con las notas de crianza bien integradas.

  • Ribera del Cuarzo Clásico Merlot

Ribera del Cuarzo, Río Negro, Valle Azul $65.600

Van ocho años de observación, pero ya se han logrado muchos avances, sobre todo a manos de este varietal, protagonista del “vino argentino más caro de la historia” (es de la misma bodega). Tinto con buen cuerpo y agarre, con cierto protagonismo de la madera, pero ganan la fruta y la frescura. De buen volumen, con taninos incipientes y finos que resaltan la delicadeza del cepaje con carácter propio.

  • Riccitelli Old Vines from Patagonia Merlot

Matías Riccitelli, Río Negro, Patagonia $94.200

Nace en antiguos viñedos plantados a principios de los 70, en Allen y Guerrico, zonas tradicionales de Río Negro. Hasta allí llega el joven winemaker propuesto a rescatar, no solo esas viñas casi olvidadas sino también el Merlot patagónico. Delicado, pero con fuerza, de aromas equilibrados a frutas negras y especias. En boca entra suave, pero su trago es consistente, sus taninos amables y su final matizado por la crianza continua en barricas.

Copa de vino blanco, racimos de uvas blancas y un sacacorchos sobre mesa de madera. Viñedos verdes difuminados se extienden en el fondo soleado.
El Chardonnay de la Patagonia sobresale por su madurez, amplitud en boca y potencial de guarda delicado (Imagen Ilustrativa Infobae)
  • Otronia Chardonnay

Otronia, Chubut, Sarmiento $95.000

Juan Pablo Murgia sigue repartiendo su tiempo entre Mendoza (Argento) y Chubut (Otronia), pero siempre trabajando con viñedos orgánicos. En este caso, ubicados en el corazón de la Patagonia en el paralelo 45’33, sobre suelos calcáreos. Y este Chardonnay proviene de bloques elegidos, lo que explica su mensaje austero y fresco. De paladar amplio. Se nota que es una cosecha madura, pero con la acidez cada vez mejor integrada. Y esto no solo le proporciona más equilibrio sino un potencial de guarda más delicado.

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