Cuánto músculo se puede ganar en un mes y qué factores realmente determinan el crecimiento muscular

Un análisis de Women’s Health, basado en las explicaciones de la fisióloga del ejercicio Jacque Crockford, examinó por qué los cambios visibles inmediatos no siempre reflejan adaptaciones duraderas y cómo el entrenamiento de fuerza, genética, alimentación y recuperación condicionan los resultados

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En personas sin experiencia previa,
En personas sin experiencia previa, los cambios visibles de masa muscular suelen aparecer entre tres y seis meses de entrenamiento regular y alimentación adecuada (Imágen Ilustrativa Infobae)

El interés por ganar masa muscular en poco tiempo ocupa un lugar relevante dentro de la cultura del fitness, impulsado por redes sociales, rutinas de alta difusión y promesas de transformaciones rápidas.

La imagen que refleja el cuerpo tras una sesión intensa de pesas suele reforzar esa expectativa: mayor firmeza muscular, aumento del volumen y una sensación inmediata de progreso. Sin embargo, la fisiología muscular responde a ritmos propios que no siempre coinciden con esa percepción inicial.

Un informe reciente de Women’s Health analizó la distancia entre los efectos visibles y los cambios sostenidos en el tiempo. Basada en las explicaciones de la fisióloga del ejercicio y entrenadora certificada Jacque Crockford, el análisis precisa cuánto músculo puede desarrollarse realmente en un mes y describe los procesos biológicos y los factores que influyen en el crecimiento muscular a corto y mediano plazo.

El efecto inmediato y la hipertrofia transitoria

El aumento de tamaño observado después del entrenamiento responde a la hipertrofia transitoria, fenómeno conocido popularmente como “bombeo”.

La hipertrofia transitoria tras el
La hipertrofia transitoria tras el ejercicio genera una apariencia muscular más grande, pero no implica un verdadero crecimiento de masa muscular (Crédito: Freepik)

Este efecto no implica ganancia real de tejido muscular, sino un incremento temporal del flujo de fluidos hacia el músculo trabajado, lo que genera una apariencia más voluminosa durante algunas horas.

Ese cambio visual no refleja adaptaciones estructurales. El crecimiento muscular sostenido depende de procesos más complejos que requieren entrenamiento reiterado, recuperación adecuada y nutrición específica.

Cómo se produce el crecimiento muscular

De acuerdo con las explicaciones de Crockford, la masa muscular se incrementa mediante el entrenamiento y una programación nutricional que, a lo largo del tiempo, puede aumentar el tamaño de las fibras musculares. El mecanismo central involucra a las miofibrillas, estructuras proteicas que permiten la contracción muscular.

La fisióloga del ejercicio indicó que estas miofibrillas adquieren mayor grosor y fuerza cuando se incrementa el entrenamiento de fuerza, mientras que el sarcoplasma, el fluido que rodea esas fibras, también contribuye al aumento del tamaño del músculo.

Cada sesión de resistencia genera
Cada sesión de resistencia genera pequeñas rupturas en el tejido muscular que el organismo repara, reforzándolo y favoreciendo su crecimiento (Imagen Ilustrativa Infobae)

Cada ejercicio de resistencia genera microdaños en el tejido, que el organismo repara utilizando estos componentes. La repetición constante de este ciclo explica la hipertrofia muscular.

Diferencias individuales: genética, hormonas y edad

Los expertos consultados por Women’s Health destacaron que el ritmo de crecimiento muscular varía entre personas. Crockford señaló que quienes realizan ejercicio y son genéticamente hombres pueden experimentar aumentos más rápidos debido a niveles más elevados de testosterona, hormona asociada al desarrollo muscular.

Además de la testosterona, la hormona del crecimiento humano y la insulina influyen en la capacidad de generar masa muscular, con un componente genético significativo. La edad constituye otro factor determinante.

Todas las personas presentan variaciones
Todas las personas presentan variaciones hormonales particulares, independientemente del género (Imagen Ilustrativa Infobae)

La especialista explicó que la sarcopenia, o pérdida progresiva de masa muscular, se acentúa con el paso del tiempo y la inactividad física. Estudios citados en el informe indican que este deterioro puede comenzar a principios de los 40 y alcanzar reducciones marcadas en décadas posteriores.

¿Cuánto músculo puede ganarse en un mes?

En personas sin experiencia previa en entrenamiento de fuerza, los cambios visibles en la masa muscular suelen aparecer tras un período de tres a seis meses de práctica regular, siempre acompañada de una alimentación adecuada.

Crockford explicó que los aumentos de fuerza o peso corporal observados en las primeras semanas se deben, en general, a adaptaciones neuronales y variaciones de fluidos, no a un crecimiento estructural.

No obstante, advirtió sobre posibles excepciones. “Con un alto potencial genético, es posible que alguien gane hasta un kilo de masa muscular en un mes”, afirmó Crockford, aunque aclaró que ese ritmo resulta impredecible y poco frecuente.

Entrenamiento de resistencia como base

El entrenamiento de resistencia intenso y sostenido es el factor más influyente para desarrollar músculo. Crockford precisó que la programación orientada a la hipertrofia requiere trabajar con cargas del 65% al 85% de la repetición máxima.

El entrenamiento de resistencia con
El entrenamiento de resistencia con cargas del 65% al 85% de la repetición máxima y entre seis y doce repeticiones por serie favorece la hipertrofia muscular (Imagen Ilustrativa Infobae)

Como referencia práctica, recomendó elegir un peso que permita completar entre seis y doce repeticiones por serie, dejando la última repetición cerca del fallo.

El trabajo sobre grupos musculares grandes, pecho, espalda, piernas, y el aumento del tiempo bajo tensión en cada movimiento potencian las adaptaciones musculares cuando se mantienen durante varios meses.

Alimentación, descanso e hidratación

El aporte calórico suficiente es clave para el aumento de masa muscular. Estudios publicados en Nutrients, indican que una ingesta diaria de 1,6 gramos de proteína por kilo de peso corporal favorece el crecimiento del tejido muscular.

El sueño es fundamental para la recuperación. “El descanso es donde se produce la recuperación muscular”, afirmó Crockford. Durante ese período, se optimiza la acción de las hormonas implicadas en la reparación de microdesgarros.

La hidratación completa el esquema. Un organismo bien hidratado facilita la recuperación posterior al entrenamiento, y un color amarillo claro en la orina suele indicar un nivel adecuado de líquidos.