
La imagen de nadadores mayores regresando a la piscina tras años de ausencia es cada vez más habitual. La natación, famosa por sus beneficios para la salud y su bajo impacto articular, es uno de los pocos deportes que puede practicarse a lo largo de toda la vida.
Rowdy Gaines, tres veces medallista de oro en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984 y referente indiscutido en la natación de Estados Unidos, compartió a The Associated Press su experiencia con quienes retoman esta disciplina en la adultez.
Gaines, quien estableció 10 récords mundiales entre 1978 y 1984, actualmente asesora a nadadores mayores y motivó incluso a su propio padre, Buddy Gaines, de 90 años, quien volvió a competir tras siete décadas alejado de las piscinas.
La natación en la adultez se consolida como una de las actividades más incluyentes. Gaines sostuvo con The Associated Press que “la natación supera a cualquier otro ejercicio, especialmente a medida que envejecemos”.

Reconocido como la “voz de la natación” por su labor en NBC, el ex atleta impulsa a quienes deciden recuperar este hábito, sin importar la edad ni el tiempo fuera del agua.
1. Dominio técnico, primer pilar para un regreso seguro
Para quienes retornan a la piscina tras un largo periodo, el nadador olímpico prioriza la simplicidad y la técnica. Evita rutinas complejas y apuesta por sugerencias prácticas, accesibles incluso para quienes regresan después de décadas.
Insistió en que la eficiencia, y no la fuerza, es la clave en natación. Recomienda buscar brazadas largas y fluidas, reemplazando los movimientos cortos y forzados. “El agua premia la eficiencia”, afirmó.

También subrayó la importancia de mantener la cabeza alineada con el cuerpo. Su experiencia evidencia la necesidad de prestar atención a los pequeños detalles técnicos de todos los estilos, y no limitarse al crol.
2. Paciencia y constancia en el entrenamiento
Gaines aconsejó reincorporarse con progresión, planificando de manera realista la resistencia y la distancia. Recomendó iniciar con cortas distancias y descansos suficientes, como nadar 25 metros, recuperarse y repetir entre 8 y 10 veces antes de finalizar la sesión, incluso cuando quede energía.
Advirtió sobre los riesgos del esfuerzo excesivo al inicio: “No conviene excederse al principio y luego frustrarse y pensar que no se puede”. Para establecer una rutina, sugirió tres entrenamientos semanales de 20 a 30 minutos, lo que facilita una reincorporación efectiva a la actividad.
3. Prevención de lesiones: escuchar al cuerpo
La preparación antes de entrar al agua es esencial. Destacó la importancia de calentar fuera de la piscina, con estiramientos adecuados y ejercicios para hombros, una articulación especialmente vulnerable en nadadores veteranos.

“El dolor es muy diferente a la fatiga o la tensión. El dolor es real. Si sientes fatiga y tensión, es buena señal. Si sientes dolor, es mala señal”, explicó Gaines.
También recomendó variar los estilos de nado: hacer espalda sirve para fortalecer y relajar los hombros, y elegir el estilo pecho es mejor que el mariposa porque exige menos esfuerzo a esa articulación.
4. Disfrute y motivación: el valor del componente mental
El ex atleta valora especialmente el bienestar psicológico que ofrece la natación. Considera que el primer objetivo debe ser sentirse cómodo y disfrutar en el agua, por encima de marcas y distancias. “Aprende a sentir el agua. El simple hecho de sentir el agua es mucho más importante que muchas otras cosas”, indicó.

Afirmó que, aun cuando una sesión resulta exigente, la satisfacción posterior recompensa el esfuerzo. Aconsejó variar los entrenamientos en tiempo, distancia y estilos para evitar la rutina y mantener el entusiasmo a largo plazo.
5. Hidratación y uso de implementos
Gaines subrayó que, aunque fácil de olvidar, la hidratación es clave en la natación, ya que la transpiración se produce tanto en picinas de agua fría como cálida. El uso de aletas, remos o flotadores son fundamentales para diversificar los entrenamientos y estimular el trabajo muscular.
En su propia rutina, nada entre 2.000 y 2.500 metros diarios, alternando estilos y ejercicios. Destacó que su mayor satisfacción está en los beneficios mentales y la sensación posterior al entrenamiento: “En realidad no me gusta nadar, pero me encanta la sensación de haber terminado”, confesó.
Regresar a la natación, sin importar la edad o el nivel, es una opción respaldada. Las recomendaciones de Rowdy Gaines, basadas en su experiencia como atleta y entrenador, ofrecen pautas prácticas para que los nadadores adultos retomen esta actividad de manera segura y efectiva.
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