La posibilidad de acercar la biodiversidad a los hogares urbanos se ha convertido en una tendencia creciente, impulsada tanto por el deseo de reconectar con la naturaleza como por los beneficios que esto aporta a las personas y al entorno.

Según Matías Romano, conservacionista y fotógrafo de naturaleza, la biodiversidad se define como el conjunto de todas las especies de plantas y animales que habitan en una región determinada. Este concepto cobra especial relevancia cuando se trata de especies nativas, ya que son las que mejor se adaptan y contribuyen al equilibrio ecológico local.
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El experto explicó a Infobae Deco que, al diseñar espacios como jardines, balcones o terrazas, la elección de plantas nativas resulta fundamental para atraer y sostener la presencia de fauna autóctona.
Por ejemplo, seleccionar especies vegetales que sirvan de alimento o refugio para mariposas y colibríes permite que estos animales encuentren en la ciudad un ambiente más hospitalario. “Hay un montón de historias de gente que ha puesto la planta específica para una mariposa específica a diez pisos de altura y apareció la mariposa y lo mismo con los colibríes”, relató el especialista y subrayó la capacidad de la naturaleza para adaptarse incluso en entornos urbanos elevados.
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El impacto de incorporar biodiversidad en los espacios domésticos no se limita al disfrute personal. La presencia de flores, mariposas o aves genera satisfacción y bienestar en quienes habitan esos lugares, pero también ofrece ventajas para las propias especies.
En palabras de Matías, “hay beneficios tanto para las especies como para los seres humanos”, ya que la ciudad puede transformarse en un entorno más amigable para la fauna si un número significativo de personas adopta estas prácticas. La coexistencia entre ciudad y naturaleza, lejos de ser una confrontación, se plantea como una oportunidad para que ambos mundos se enriquezcan mutuamente.
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El efecto positivo se extiende tanto al individuo como a la comunidad. Si bien un solo balcón o jardín no modifica la estructura urbana, la suma de muchos espacios verdes gestionados con criterios de biodiversidad puede generar una red de hábitats que favorece la supervivencia y el desplazamiento de especies como los picaflores.
“Un colectivo de personas vinculándose con la naturaleza, primero va a ser un montón de personas mucho más felices y con historias para compartir, pero también ese picaflor va a poder ir comiendo un poco en cada uno de esos jardines, de esos balcones, y va a tener una ciudad que es más amigable para con él”, afirmó Romano.
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En cuanto a las acciones concretas para fomentar la biodiversidad en el hogar, el experto propuso tres estrategias principales. La primera consiste en diseñar los espacios verdes con plantas nativas, que establecen relaciones ecológicas directas con la fauna local. La segunda opción es instalar comederos o bebederos para aves.

No obstante, advirtió que esta actividad requiere responsabilidad, especialmente en el caso de los bebederos para colibríes, que deben limpiarse con frecuencia para evitar la proliferación de hongos perjudiciales. “Hay que tener muchísima, muchísima responsabilidad para limpiarlos y que no estén sucios, porque si no pueden producir un hongo que afecta a los colibrís”, enfatizó el especialista.
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La tercera recomendación es la creación de refugios, como las tradicionales casas de pájaros. Estas estructuras pueden fabricarse de manera casera o adquirirse en comercios, pero es fundamental que el orificio de entrada no sea demasiado grande para evitar el acceso de depredadores y que no se expongan al sol directo, ya que el calor excesivo puede perjudicar a los pichones.

Entre las plantas recomendadas para atraer mariposas, la especialista mencionó la Asclepia, que actúa como hospedera de la mariposa monarca, permitiendo que las orugas se alimenten y completen su ciclo vital. Para los colibríes, las salvias destacan por sus flores tubulares, especialmente adaptadas para proporcionarles alimento y atraerlos a los jardines urbanos.
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No es necesario disponer de grandes superficies para contribuir a la biodiversidad. Incluso un pequeño balcón puede convertirse en un refugio para la fauna local si se eligen las especies adecuadas y se adoptan prácticas responsables. “Van a disfrutar un montón de tener la naturaleza cerca de sus vidas a diario”, aseguró Romano, invitando a las personas a transformar sus espacios en puntos de encuentro con la naturaleza.
Foto y Video: Belén Altieri - IWoKFilms / Pexels
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