
Mantener un corazón fuerte y frenar el envejecimiento son dos deseos universales, y ambas metas pueden estar más cerca de lo que parece, indican desde VeryWell Health.
Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), incorporar a la rutina diaria ciertos hábitos comprobados científicamente puede contribuir no solo a mejorar la salud cardiovascular, sino también a retrasar el reloj biológico.
Estos ocho hábitos forman parte del programa Life’s Essential 8, un enfoque integral respaldado por la ciencia que ofrece resultados palpables para el bienestar a largo plazo.

El corazón es el motor que impulsa la vida y, al cuidarlo cada día, es posible influir de manera positiva en todo el organismo.
Las investigaciones citadas por VeryWell Health revelan que quienes incorporan los ocho hábitos propuestos por la AHA logran mejorar la calidad de vida y extender la juventud biológica. ¿Cuáles son los hábitos que pueden transformar la salud del corazón y ayudar a mantener el cuerpo joven y vital?
1. Alimentación saludable: el primer pilar
Una dieta equilibrada es la base para un corazón sólido. La AHA recomienda adoptar patrones como la dieta mediterránea o la DASH (que se traduce como Enfoques Alimentarios para Detener la Hipertensión), que priorizan alimentos frescos y mínimamente procesados.

El menú debe centrarse en frutas y verduras variadas, cereales integrales, legumbres, patatas, frutos secos y semillas. El aceite de oliva extra virgen es la principal fuente de grasa, y los lácteos, huevos, pescado y aves se plantean en cantidades moderadas.
2. Actividad física regular
El sedentarismo es uno de los factores de riesgo más relevantes para el corazón. Mantenerse activo, según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos, implica realizar entre 150 y 300 minutos semanales de ejercicio moderado, o de 75 a 150 minutos de ejercicio intenso.
Además, un minuto de ejercicio vigoroso cuenta como dos de ejercicio moderado, lo que permite flexibilidad para quienes tienen agendas ocupadas. Caminar rápido, nadar, practicar ciclismo o bailar son alternativas válidas para sumar movimiento a la jornada y estimular la salud cardiovascular.
3. Eliminar el tabaco y el vapeo

Fumar y vapear, así como la exposición al humo de terceros, contribuyen al daño de los vasos sanguíneos y aumentan el riesgo de infartos.
La AHA insiste en que dejar estos hábitos eleva las probabilidades de cuidar la salud del corazón y sumar años de vida saludable. Prescindir del tabaco es una de las medidas individuales más potentes para rejuvenecer el cuerpo y fortalecer el sistema cardiovascular.
4. Dormir bien: descanso reparador
La calidad y cantidad de sueño tienen impacto directo en la salud cardíaca. Dormir entre siete y nueve horas por noche es la recomendación central de la AHA para adultos.

Un sueño reparador ayuda a regular la presión arterial, controlar el metabolismo y favorecer la recuperación celular, lo que a largo plazo beneficia tanto al corazón como al bienestar general.
5. Mantener un peso saludable
El equilibrio en el peso reduce la carga sobre el corazón y previene enfermedades crónicas. El índice de masa corporal en valores adecuados se logra privilegiando una alimentación sana, ejercicio frecuente, descanso correcto y una buena gestión del estrés.
Mantener el peso en un rango óptimo protege de manera decisiva las arterias y los órganos vitales.
6. Controlar el colesterol

Un nivel elevado de colesterol contribuye a la acumulación de placas en las arterias, fenómeno que puede desencadenar patologías graves. El colesterol se ve influido por la alimentación, la herencia genética, ciertos medicamentos, el sedentarismo y el abuso de grasas saturadas o trans.
Revisar los niveles, seguir una dieta rica en fibras y grasas saludables e incrementar la actividad física son pasos recomendados para mantener el colesterol bajo control y cuidar la juventud biológica de las arterias.
7. Regular el azúcar en sangre
El exceso de glucosa perjudica los vasos sanguíneos y los nervios. Consumir carbohidratos de absorción lenta, aumentar la proporción de vegetales y granos integrales, ejercitarse y, cuando hace falta, recibir medicación, ayudan a evitar la hiperglucemia. Controlar el azúcar en sangre reduce el envejecimiento celular y protege el corazón.
8. Vigilar la presión arterial

La presión alta obliga al corazón a trabajar más y es una de las principales causas de accidentes cardiovasculares.
Para mantenerla en niveles óptimos, es fundamental medirla regularmente, reducir el consumo de sal, mantener el peso adecuado, ejercitarse y seguir los tratamientos médicos prescritos. Un control adecuado de la presión arterial garantiza un ritmo de vida saludable y previene el desgaste prematuro del corazón.
Estos ocho hábitos no actúan de forma aislada. Están interconectados y, al trabajar en conjunto, potencian sus beneficios y multiplican los resultados.
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