
Al compás de las horas, el equilibrio anímico revela ritmos sutiles que pueden transformar silenciosamente la jornada. En ese sentido, un estudio recientemente publicado en la revista BMJ Mental Health arrojó hallazgos significativos sobre la relación entre el momento del día y la salud mental.
Los resultados revelan que la mayoría de las personas tienden a sentirse mejor por la mañana y experimentan una disminución en su bienestar a medida que avanza el día. Este descubrimiento abre un abanico de reflexiones sobre cómo la salud mental puede fluctuar a lo largo de las horas, lo que invita a una reconsideración de nuestras rutinas diarias, informó Vanity Fair.
La mañana: un momento de bienestar
El estudio, liderado por el Dr. Feifei Bu, investigador del University College de Londres, involucró a 49.218 personas a lo largo de un periodo de tres años (2020-2022).

Los participantes fueron encuestados en múltiples ocasiones, y los resultados fueron claros: la salud mental tendía a ser mejor por la mañana. Es que, durante este tiempo, los individuos mostraban menores niveles de síntomas depresivos y experimentaban mayor felicidad, satisfacción con la vida y autoestima.
Según datos publicados en el trabajo, el análisis incluyó cerca de un millón de respuestas autoinformadas. El equipo identificó que el bienestar alcanzaba su punto más alto entre las 9 y las 12, y descendía de manera sostenida hacia la medianoche. El modelo estadístico aplicado permitió observar un patrón de bienestar diario constante a lo largo del período de observación.
El Dr. Bu afirmó en una entrevista con CNN que los datos sugieren que el bienestar puede cambiar a lo largo del día. Aunque la tendencia general es que las primeras horas del día son las más favorables para la salud mental, también reconoció que los propios estados emocionales de los participantes podrían haber influido en el momento en que decidieron completar las encuestas.

Además de los datos observacionales, existen explicaciones fisiológicas que respaldan este fenómeno. Estudios endocrinológicos han demostrado que el cortisol —una hormona clave en la regulación del estado de ánimo y la respuesta al estrés— alcanza su concentración más alta entre las primeras horas de la mañana y desciende gradualmente durante el resto del día.
Esta pauta circadiana fue confirmada por un artículo publicado en Frontiers in Endocrinology, donde se detalla que el cortisol presenta un ritmo característico: niveles máximos al despertar seguidos de un descenso gradual durante la jornada
La noche y sus efectos en la salud mental
Si bien la mañana es vista como un período más propicio para el bienestar, la “caída” en la salud mental durante la noche podría explicarse por los acontecimientos vividos durante el día, que generan una acumulación de pensamientos negativos y preocupaciones. El ritmo natural del día, junto con el estrés acumulado, parece tener un impacto significativo en la noche.

En el análisis de BMJ Mental Health, el bienestar subjetivo toca su punto más bajo entre las 23 y las 24 horas. Esta variación responde al desgaste cognitivo, pero también a la reducción de estímulos ambientales y disminución de la luz. El descenso del cortisol también contribuye a esa vulnerabilidad emocional.
De hecho, el conocido refrán “la noche trae consejo” puede reflejar una sabiduría comúnmente aceptada: es mejor dejar los problemas para el día siguiente, cuando la mente está descansada. Según la Dra. Pamela Rutledge, profesora de la Fielding Graduate University, el estado de ánimo es más estable durante la mañana, lo que facilita la toma de decisiones con mayor claridad. La tarde, en cambio, puede ser útil para la introspección, la escritura o el procesamiento emocional.
El estudio también documentó variaciones según el día y la estación. Los registros más favorables se observaron en lunes y viernes; los fines de semana mostraron mayor inestabilidad emocional. En cuanto a las estaciones, el bienestar fue más alto durante el verano y más bajo en invierno, aunque el patrón diario de oscilación se mantuvo constante.

Los noctámbulos: tranquilos, no hay razón para preocuparse
El estudio también quiso tranquilizar a aquellos que se sienten más lúcidos por la noche. Para los llamados “noctámbulos” (también conocidos como búhos), que experimentan su pico de energía en horas tardías, el Dr. Bu fue claro: no hay motivo de preocupación.
Cada persona tiene su ritmo biológico, y lo importante es ser consciente de su propio patrón y adaptarlo a las necesidades diarias.
Este punto se ve respaldado por estudios sobre cronotipos publicados en Nature Communications, que demuestran que los individuos vespertinos tienen estructuras cerebrales y ritmos hormonales distintos, pero no necesariamente patológicos. Según estos hallazgos, forzar una rutina contraria al ritmo personal puede ser perjudicial para el bienestar general.
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