
Este año, entre los días 12 y 20 de abril, tiene lugar uno de los momentos más emblemáticos para las comunidades judías del mundo: el Pésaj. Esta festividad no solo recuerda la liberación del pueblo hebreo de la esclavitud en Egipto, tal como lo narra el libro del Éxodo, sino que se erige como una síntesis de espiritualidad, memoria histórica y prácticas culinarias cuidadosamente preservadas a lo largo de más de tres milenios.
Durante los ocho días de la celebración, las cocinas se transforman en escenarios de creatividad y tradición. El mandato principal es evitar el consumo de jametz: cualquier producto fermentado elaborado a base de trigo, cebada, centeno, avena o espelta.
Esto no implica una renuncia al sabor o al placer gastronómico. Por el contrario, las restricciones se convierten en estímulo para desarrollar recetas originales, adaptadas y deliciosas, respetuosas de las normas kosher específicas de la festividad. De este modo, ingredientes como la harina de matzá, la fécula de papa, los frutos secos y el chocolate se vuelven protagonistas de una repostería tan diversa como rica.
1. Galletitas de brownie

Estas galletas reúnen las cualidades más buscadas de un brownie clásico con la textura externa característica de una cookie. Su masa, basada en chocolate semiamargo, margarina, azúcar, vainilla, huevos y fécula de papa, excluye cualquier traza de harina fermentada, por lo que cumple con las normas alimentarias de la festividad.
La clave de su elaboración reside en el punto de cocción: deben retirarse del horno aún blandas al tacto para que, al enfriar, adquieran una consistencia crocante por fuera y húmeda por dentro.
Entre los ingredientes opcionales se encuentran nueces tostadas o chips de chocolate, lo que ofrece flexibilidad sin comprometer la observancia del Pésaj. El resultado: una galleta sabrosa, apta para meriendas, desayunos o postres.
2. Torta húmeda de chocolate

Esta torta se caracteriza por su textura ligera, su intenso sabor a chocolate amargo y su facilidad de preparación. Su fórmula prescinde completamente de harina convencional. En su lugar, se apoya en una mezcla de claras batidas a punto de nieve y una base de manteca con chocolate derretido.
La receta incluye seis huevos grandes, azúcar, sal, vainilla y cacao para espolvorear el molde. Una vez horneada (aproximadamente entre 30 y 40 minutos a 180 °C) y enfriada por completo, se puede servir sola o acompañada con helado y una salsa de frambuesa.
3. Torta de almendras sin gluten

Esta torta, elaborada con harina de almendras, prescinde por completo de harinas fermentadas, productos lácteos y técnicas complejas. No requiere batidoras, ni separación de huevos, ni múltiples pasos. Es una receta directa y precisa, apta tanto para observantes estrictos del Pésaj como para quienes simplemente buscan un postre liviano y equilibrado.
La masa se compone de huevos, jarabe de arce, aceite de oliva, ralladura de limón y extracto de vainilla, combinados con harina de almendra, polvo de hornear y especias como canela o cardamomo. Tras unos 30 a 35 minutos en el horno, se obtiene una torta dorada, húmeda y aromática, que puede servirse sola o con frutas frescas, azúcar impalpable o un hilo de miel.
4. Leicaj con harina de matzá

El leicaj, tradicional en muchas mesas, destaca por su profundidad aromática y su sabor especiado. Esta torta, confeccionada con harina de matzá, combina miel, azúcares, café o té infusionado con ingredientes como clavo de olor, cardamomo y pimienta de Jamaica, además de canela, jengibre y ralladura de naranja.
La preparación comienza con un batido prolongado de huevos y azúcares, al que se le incorporan aceite y miel hasta obtener una mezcla pálida. Por otro lado, se prepara una infusión de café o té con las especias, que luego se integra junto con el jugo y la ralladura de naranja. Por último, se suma la harina de matzá, el polvo de hornear y los demás ingredientes secos.
Horneado a temperatura media-baja, el leicaj resulta ideal para acompañar una sobremesa durante los días festivos, manteniendo su frescura por varios días.
5. Peras asadas

Para quienes buscan un postre liviano y natural, las peras asadas representan una opción sofisticada que respeta todas las restricciones alimentarias del Pésaj. Esta receta aprovecha la textura firme de las peras, que se hornean sin pelar, y logra una cocción pareja que realza su sabor sin comprometer su forma.
Las mitades de fruta, una vez sin semillas, se untan con una mezcla caliente de miel, manteca y aceite de oliva, perfumada con semillas de vainilla y apenas una pizca de sal kosher. Primero se hornean con la cara cortada hacia abajo hasta que están tiernas y doradas, y luego se glasean con más miel y se gratina brevemente en el horno para lograr una cobertura caramelizada. El resultado son peras brillantes, fragantes y apenas tostadas, que pueden servirse con yogur parve, helado o una pizca de granola.
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