
Un reciente estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Surrey, en Inglaterra, ha arrojado nueva luz sobre la relación entre los hábitos nocturnos y la salud mental.
La investigación sugiere que las personas con cronotipo vespertino —es decir, aquellas que suelen quedarse despiertas hasta altas horas— presentan un riesgo significativamente mayor de padecer síntomas depresivos, en comparación con quienes se levantan temprano.
Si bien estudios anteriores ya habían establecido una correlación entre los cronotipos nocturnos y la depresión, el trabajo encabezado por el psicólogo Simon Evans se destaca por identificar los factores que explican ese vínculo.
En declaraciones a Newsweek, Evans sostuvo: “Nuestra investigación reveló que la relación podría explicarse por el hecho de que los noctámbulos reportan niveles más bajos de atención plena día a día, así como una calidad de sueño generalmente más baja y un mayor consumo de alcohol”.
El estudio, publicado en marzo de 2025, recopila datos obtenidos entre abril de 2021 y marzo de 2023 de un total de 546 estudiantes universitarios, todos ellos de entre 17 y 28 años. El 31 % de los encuestados se identificó como hombre y el 68 % como mujer.

Mediante un cuestionario en línea, los participantes reportaron detalles sobre sus rutinas de sueño, hábitos de consumo de alcohol, estados emocionales, momentos del día en que experimentan mayor energía, y sus prácticas de atención plena.
Casi la mitad del total de estudiantes fue clasificada como de cronotipo vespertino. Estos individuos mostraron una prevalencia significativamente mayor de síntomas depresivos, así como mayores niveles de rumia (tendencia a enfocarse en pensamientos negativos) y un consumo más elevado de alcohol.
Asimismo, registraron una calidad de sueño considerablemente más baja, atribuida al “jet lag social” (desfase entre los horarios sociales y los ritmos biológicos) y a la acumulación de deuda de sueño.
El equipo de investigación señaló que la atención plena —definida como la capacidad de mantenerse consciente y presente en el momento actual— actúa como un factor protector frente a la depresión.
La falta de sueño de calidad en las personas nocturnas puede afectar su nivel de alerta durante el día y, por consiguiente, su capacidad para actuar con consciencia.

En contraste, quienes se levantan temprano suelen dormir mejor, tener menos fatiga y mantener una atención más estable.
“El vínculo entre el cronotipo y la depresión estuvo totalmente mediado por ciertos aspectos de la atención plena (actuar con consciencia en particular), la calidad del sueño y el consumo de alcohol”, explicó Evans.
Y agregó: “Esto significa que estos factores parecen explicar por qué los noctámbulos manifiestan más síntomas de depresión, y fue el aspecto más interesante de los hallazgos”.
La investigación también hace hincapié en que casi el 50 % de los jóvenes evaluados presenta cronotipo nocturno, lo que vuelve urgente examinar los mecanismos de intervención. Según Evans, las estrategias orientadas a mejorar la atención plena (como la meditación guiada), promover una mejor higiene del sueño y reducir el consumo de alcohol pueden tener un efecto positivo en la salud mental de esta población.

Además, el autor del estudio sugiere que una reestructuración de los horarios escolares y laborales podría mitigar parte del problema. Por ejemplo, comenzar las clases más tarde en la mañana permitiría a los estudiantes nocturnos dormir más horas y mejorar su descanso.
“La depresión es un problema de salud grave que afecta el funcionamiento diario y puede impactar negativamente el trabajo y la educación de una persona. También incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebrovasculares”, advirtió Evans.
Con estos hallazgos, los investigadores esperan contribuir a una mejor comprensión de los determinantes del bienestar emocional en los jóvenes, y abren la puerta a políticas educativas y de salud más adaptadas a los ritmos biológicos individuales.
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