
Comer, dormir y tener sexo. Parece ser un plan perfecto y sencillo de llevar a cabo. De eso se trata la gastrosiexta, una fusión de tres prácticas habituales que combinadas estimulan la dosis de placer entre las parejas. Una rutina ideal para la temporada invernal.
El nombre deriva de la combinación de la alta gastronomía, la siesta y el sexo, explicó a Infobae Walter Ghedin, médico psiquiatra y sexólogo. "Por supuesto que se requiere de tiempo y ganas de disfrutar, no es un propuesta para hacerla a las apuradas, sino con el objetivo de prolongar el placer para pasarla bien. Y para esta modalidad el tiempo y la buena predisposición es fundamental", detalló el especialista.
Como cualquier variante en el plano del placer, requiere ciertos requisitos para llevarlos a cabo. Sugiere comenzar el encuentro primero planificando el plato culinario. "Comer relajados, saboreando la comida y, si es posible, una copa de vino; el sexo con juego previo prolongado; y luego una siesta que puede intercalar despertares con nuevos encuentros sexuales".

"Todo lo que enciende los sentidos -en este caso la experiencia gourmet-será un altísimo nivel de estímulo y tiene un impacto directo en la conexión sexual erótica", resaltó la sexóloga Mariana Kersz, especialista en terapias de pareja.
Propone implementar la gastronomía como un sesión erótica ligada al placer más que a la alimentación, por lo que es importante idear platos con texturas, sabores y aromas. "En cada bocado hay una mirada, un deseo que crece y se agudiza con la charla y la música, que potencian la experiencia sensorial", agregó.

Los especialistas coinciden en que el descanso, además de ser un acto placentero, es fundamental para el buen funcionamiento del cuerpo, renovar energías, liberar el estrés. "En los hombres aumenta los niveles de testosterona, muy necesario para los encuentros. Por otra parte, dormir juntos es una manera de conectar con el otro propiciando otro encuentro sexual", detalló Kersz
Como toda siesta, que no sea larga (más de 45 minutos se entra en sueño profundo), "ya que provoca malestar, malhumor y la sensación de embotamiento o pesadez", resaltó Ghedin.
Una vez descansados es posible retomar otra sesión de placer donde el fin último no sea "la penetración", sino el intercambio de caricias para alcanzar el clímax.

El invierno es una excelente estación para practicar la gastrosiexta, ya que el frío favorece una mejor conexión con uno mismo y con el otro, sostiene Guedin. Generalmente, los planes se reducen y se opta por actividades dentro del hogar.
Además, para el especialista, una experiencia como esta, que reúne tres placeres al mismo tiempo, ayuda a querer repetirla."Pero cuidado: que no se convierta en una rutina (el mismo día, la misma comida, el mismo restaurante, las mismas poses sexuales, etc.). Como todo en la vida, la riqueza está en incorporar variantes".
SEGUÍ LEYENDO
Últimas Noticias
Avanza en Santa Fe un proyecto de ley para prohibir los cuidacoches
El Senado provincial aprobó una iniciativa que prevé sanciones para quienes realicen tareas de cuidado de vehículos sin autorización. La Cámara de Diputados local tratará la norma en una sesión programada para el 9 de abril

Noche porteña en el Cabildo: orquesta en vivo, vestimenta de los años dorados y comunidad reunida bajo el tango
La vibrante experiencia cultural invita a sumergirse en el legado nacional con recreacionistas, música y ambientación histórica que atraviesan generaciones

Israel golpeó el corazón de Hezbollah en Beirut y cortó otra ruta de abastecimiento terrorista en el sur
Las FDI atacaron el cuartel de inteligencia y la sede de la Fuerza Radwan en la capital libanesa, mientras destruían un nuevo cruce estratégico sobre el río Litani utilizado para el traslado de cohetes y armamento

Minería regenerativa: competitividad y valor público en el siglo XXI
La minería contemporánea compite por gobernanza, trazabilidad ambiental, estabilidad regulatoria y acceso a capital

Cómo hacer buñuelos de viento en la freidora de aire: la versión más ligera de este clásico y esponjoso dulce
Los buñuelos de viento son una dulce tradición que llega cada año con la Cuaresma, aunque también son típicos en fechas de Todos los Santos

