Historia de cuatro emprendedores que cumplieron sus sueños dedicándose a la gastronomía (Getty Images)
Historia de cuatro emprendedores que cumplieron sus sueños dedicándose a la gastronomía (Getty Images)

Convertir un sueño en realidad no es tarea fácil, pero sí es cuestión de proponérselo. Tener un hobby, una afición o un pasatiempo es un complemento válido para la cotidianidad, pero para muchos es la verdadera pasión que los moviliza.

Ser emprendedor significa dedicarse full time a lo que uno deseó por mucho tiempo. Este es el caso de Natalia Crosta, Lucas Romano, Azul Puma y  Victoria Jackson, que eligieron la gastronomía como profesión y negocio personal.

Infobae dialogó con cada uno de ellos sobre sus proyectos, cómo empezaron y cómo cambiaron sus vidas.

Delicias de Antonella 

"Todo empezó hablando con mi suegra que me comentó que hace un tiempo atrás realizaba tortas de cumpleaños. Esa noche trajo una caja grande llena de fotos viejas y algunas eran de sus tortas. Canchas de fútbol, princesas, pelotas, escudos, diseños que jamás había visto y que creía que eran imposibles de lograr", recordó Natalia, dueña de "Delicias de Antonella", haciendo referencia a su segundo nombre.

Nati -como le dicen sus familiares y amigos- comenzó su emprendimiento 4 años atrás realizando un huevo gigante de chocolate para las Pascuas de aquel momento, y mientras terminaba con la decoración se dio cuenta de que la pastelería sería lo suyo.

"Si bien nunca hice un curso de pastelería, me fui armando de libros, programas de TV y las redes sociales. Gracias a ello aprendí todo lo que sé y hoy sigo incursionando. Empecé a hacer tortas para mesas dulces, catering, cumpleaños, amigos de amigos y conocidos", recordó.

También agregó que todo lo que cocina lo hace con amor, ya que sus clientes confían en ella y en sus tortas para momentos y eventos especiales.

Well Bar Journal

A los 16 empezó su vida profesional. El modelaje fue su primer trabajo y viajó por todo el mundo: Chile, México, Perú, Tokio, Alemania y París. Pero no todo fue color de rosa.

"A los 23 años tuve una crisis profesional y decidí dejar de trabajar como modelo. No me llenaba por dentro, sentía que no había mucho que pudiera aportar. Me sentía vacía, con la autoestima por el piso, y la moda es un ambiente complejo para jóvenes que están construyendo su personalidad", confesó Victoria Jackson.

Y fue en ese momento cuando se interesó en la nutrición y la gastronomía. En su vuelta a Buenos Aires, obtuvo el certificado de "health coach", una profesión que ayuda a la gente a desarrollar hábitos saludables duraderos. Abrió un blog y una cuenta de Instagram y comenzó a compartir recetas sin gluten.

Hace exactamente un año que Jackson cumplió el sueño y dio vida a un restaurante. Se destaca por tener materia prima orgánica, productos de estación y un ambiente minimalista.

"Me tomó un año llevarlo a la realidad, pero hoy puedo decir que encontré esa pasión que me llena. Siento que puedo regalarle a la gente un lugar sereno donde probar cosas ricas y saludables", compartió con Infobae.

Iwaki Sushi

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La gastronomía siempre fue una pasión para este futuro relacionista público. Cocinaba para sus amigos, familiares y conocidos, pero su primera idea no fue tener un restaurante de sushi, sino delivery de pizzas al estilo italiano: masa fina, rica salsa y el mejor queso. Durante ese tiempo investigó, averiguó y recorrió lugares de comida para conocer más sobre el mundo de la gastronomía, sabores y diferentes culturas para luego llegar a su casa y poder hacerlo con sus propias manos.

"El sushi fue lo más intrigante. No entendía cómo podían hacer un rollo y que quede compactado y que al cortarlo no se desarme. Tomé clases, hice cursos especializados y practicaba todos los días en mi casa y decidí dejar atrás mi proyecto de pizzas italianas y comencé un delivery de sushi desde mi casa".

Durante un año y medio, Romano hacía sushi y sus hermanos y familiares repartían los pedidos en sus autos. A prueba y error, le sirvió para hoy poder emprender y adentrarse en un polo gastronómico donde la oferta es muy variada y competitiva.

"Un día me levanté, fui al Barrio Chino y compré una bolsa de arroz de 30 kilos. Armé una cocina en el garage de casa, busqué un nombre, un logotipo, diseñamos folletos y salimos a volantear por todos lados. A los pocos días el teléfono comenzó a sonar", contó Romano.

Hace seis meses, Lucas cumplió su sueño y abrió su primer local en Palermo. "Hoy en día emprender es algo lindo, nuevo. Fácil en la vida no hay nada, pero saber que el esfuerzo que hacés es por vos mismo te da confianza y fuerzas para seguir adelante con tu proyecto".

Azu Puma Pastelería

"Me gusta cocinar desde que soy chica. Crecí en una familia en donde mi mamá, mis tías y mis abuelas cocinan excelente. Desde que tengo memoria que en las reuniones familiares hay largas mesas de comida casera y siempre me pareció un lujo. Desde la pasta casera de la abuela hasta los postres cargados de amor", relató Azul Puma, de 22 años.

Salió de la secundaria sin saber qué estudiar, pero lo que sí tenía claro era que le gustaba la comida, y sin prensarlo se anotó en la carrera de Nutrición en la UBA. Pero al terminar el CBC se dio cuenta de que no era para ella, y compartió con sus padres su plan de dejar los estudios.

"Les dije a mis papás que lo que yo quería era estudiar pastelería y que creía que este era el momento para hacerlo. Mas allá de que al principio no fue fácil, se dieron cuenta de que estaba determinada y me apoyaron todo el camino. Así fue como en el 2015 comencé mis estudios en el colegio gastronómico Gato Dumas y me recibí de pastelera y panadera profesional a fines del 2016", recordó con alegría.

Sin embargo, antes de obtener el tan deseado título -en 2014-, vendía sus delicias gracias al boca a boca, pero una vez recibida tomó la decisión de comenzar su propio emprendimiento. Y recuerda la fecha exacta en la que subió su primera publicación a las redes sociales: el 25 de febrero del 2017.

"Intento que en cada una de mis tortas se note la dedicación y el trabajo que me tomo para que todo quede perfecto. Yo hago tortas y mesas dulces caseras y eso implica que no hay dos iguales, y creo que eso también es lo que las hace especiales", concluyó la pastelera.

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