Los vinos rosados conllevan a una elaboración minuciosa (iStock)
Los vinos rosados conllevan a una elaboración minuciosa (iStock)

Por Fabricio Portelli

Regresa el tiempo lindo y con él llegan los vinos del año; y entre ellos los más aptos para disfrutar en esta época: los rosados. Es válido reconocer que la evolución de los vinos argentinos ha tardado en llegar a esta categoría. Un poco por no representar tanto consumo y otro por prejuicios, tanto de bodegueros como de consumidores. Por suerte eso cambió, pero principalmente los vinos también Porque ya no se conciben como subproductos, sino como vinos en todo sentido.

Hace muchos años, el problema empezaba en el aspecto, ya que los rosados locales tenían colores profundos y de tonos muy subidos, más cerca de los rojos que de los rosados. Sus aromas eran muy apretados, tanto que a veces no se lograba captar su carácter. Y lo mismo pasaba en boca, potenciado por la baja temperatura de servicio. Además, la estructura de estos vinos nada tenían que ver con los íconos de Francia, por ser muy alcohólicos (entre 14 y 15), y por consiguiente nunca se podían lucir en su ámbito natural.

Las uvas más aptas serían las mismas, con el Malbec por sobre todas, ya que además de sus condiciones naturales es el emblema nacional. Y de esta manera se puede ampliar el espectro de los tipos de vino que la Argentina puede ofrecer.

Los vinos rosados comienzan a comercializarse con mayor frecuencia en Argentina
Los vinos rosados comienzan a comercializarse con mayor frecuencia en Argentina

Aunque es la más sensible, la Pinot Noir da vinos muy delicados. También otras como Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot, que nunca falta aunque siguen siendo pocos los que se puedan lucir. Pero también irrumpieron otros varietales con el Cabernet Franc y el Pinot Gris a la cabeza, y la oferta se amplió.

Los buenos rosados deben ser livianos, de no más de 13 grados de alcohol y bien refrescantes, por eso hay que cosechar las uvas mucho antes que para lograr vinos tintos de alta gama. Recordando que la calidad del vino está dada por la calidad de la uva, los winemakers tomaron en el viñedo todos los recaudos necesarios, y así nacieron los nuevos rosados argentinos.

Una vez en la bodega, la intención fue lograr esos aspectos pálidos, con tonos asalmonados y de piel de cebolla de los mejores rosé de Francia. Para ello se sometieron a maceraciones cortas y a temperatura controlada, y así evitar que el vino se coloree mucho. Continuar la vinificación como blancos y no como tintos, con muchos cuidados para preservar sus aromas primarios, esos que vienen en la fruta. En general estos vinos no pasan por madera, salvo raras excepciones.

Por último, y dependiendo de la calidad y cantidad elaborada, se define la presentación y el precio. En la categoría de rosados como en ninguna otra se puede jugar con las packaging. Etiquetas atractivas, nombres originales y botellas muy llamativas, tanto que algunas parecen grandes frascos de perfume. Mientras el vino sea lo que deba ser, vale todo, sostienen los bodegueros.

El rosado es un derivado del tinto
El rosado es un derivado del tinto

Gracias a todos estos cambios hoy ya existen en el mercado varios rosados que superan los $500 la botella, y por supuesto se multiplicó su oferta en todos los rangos, para bien de los consumidores. El mejor momento para servirlos es en la previa, ya sea del almuerzo o de la cena, y estas abundan cuando los días vuelven a ser más largos y el clima invita a disfrutar más y al aire libre.

Es un vino que no necesita acompañamiento aunque va muy bien con una picada. Si la idea es ponerlo en la mesa, se luce con las achuras del asado, arroces de todo tipo, ensaladas y frutos de mar rebosados, pescados a la parrilla y hasta pizzas. Más que un comodín para la mesa es un muy buen vino para abrir el juego y así disfrutar mucho más.

5 etiquetas para probar en primavera 

Hippie Love Malbec 2016 – Bodega Ernesto Catena Vineyards, Valle de Uco $180 (bot 500cc)
De paladar muy amable, con buena frescura y fruta roja caramelizada. Buen volumen con algo floral, simple pero con potencia y frescura equilibradas.
Puntos: 87

Kaiken Rosé Malbec 2017 – Bodega Kaiken, Agrelo, Mendoza $180
Con buena fruta y texturas incipientes, es un vino con gracia, ideal para beber solo por copa.
Puntos: 88

Hey Rosé Malbec 2017 – Matías Riccitelli, Luján de Cuyo, Mendoza $270
De aspecto bien pálido, aromas nítidos pero no intensos. Paladar refrescante y muy vivaz, franco y con un leve carácter frutal muy bien logrado. Un vino directo que tiene todo para ganarse un lugar.
Puntos: 87

Finca La Igriega Rosé Malbec 2017 – Bodega Finca La Igriega, Paraje Altamira, Valle de Uco $290
De buen cuerpo, algo mordiente y con carácter. Paladar fresco y joven, con cierta madurez. Por su estructura y estilo es mejor para servir en la mesa al comienzo de un asado.
Puntos: 88

Luigi Bosca Rosé 2016 – Luigi Bosca, Barrancas, Maipú $400
De paladar franco, con cierto agarre y un carácter interesante, potenciado por las características particulares de la cosecha 2016.
Puntos: 90,5

Fabricio Portelli es sommelier argentino y experto en vinos

Twitter: @FabriPortelli

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