El domingo, Flavio Mendoza disfrutó, rió y se emocionó en uno de los momentos más importantes de su vida: el bautismo de su hijo, Dionisio. La ceremonia se celebró a lo grande en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires y contó con la presencia de muchos famosos: Osvaldo Laport, Luciana Salazar, Floppy Tesouro y Karina La Princesita, entre otras figuras.

Este lunes, más tranquilo, aunque todavía conmovido por lo que vivió, el coreógrafo manifestó en Los especialistas del show: "Fue hermoso. Toda la gente que fue me dio su cariño, su contención, su amor".

Flavio se convirtió en papá el 12 de abril pasado, gracias al método de subrogación de vientre, en Miami. Desde entonces, la llegada del pequeño le cambió la vida. "La sonrisa de mi bebé a la mañana me mata, me emociona", expresó.

Y siguió: "Nunca en mi vida pensé sentir esto. Cuando gané el primer premio como coreógrafo dije 'wow esto es lo más'. Después, cuando llegaron los éxitos en los espectáculos en teatro, batimos el récord de espectadores y dije 'ya está, no hay mejor cosa que esto'. Pero no".

"Soy un afortunado porque la vida me sacó mucho, pero también me dio mucho. Tengo un hijo, cuando por ser gay llegué a pensar que nunca iba a poder tenerlo. Tengo también el amor de una familia y amigos maravillosos", continuó llorando. "Son lágrimas de emoción y también tristeza. Estoy feliz con todo lo que me está pasando", agregó.

¿Por qué de tristeza? En medio del clima de felicidad, el artista explicó: "No faltaron los sentimientos de las pérdidas. Mi vieja, mi viejo, mi abuela, hasta mi perro -que muchos dirán que es algo tonto-. Siento que hay algo que no se cura. Que está siempre doliendo y no pasa" dijo y se quebró.

En varias ocasiones el artista contó que no tuvo una infancia completamente feliz. Hizo públicas diversas vivencias por las que pasó junto a su mamá y su familia. Situaciones difíciles que contrastan con el presente exitoso que lo encuentra con una de las figuras más reconocidas.

Aquellas viejas épocas merodean por la mente del bailarín. Más aún durante los acontecimientos especiales, como el del fin de semana. Su perro Alex falleció días después del nacimiento de Dionisio, cuando tenía apenas cuatro años. La mascota estaba enferma desde hace meses y Flavio, que estaba en Estados Unidos, regresó al país para despedirlo.

No obstante, confiesa que la alegría hoy lo sobrepasa. "Uno tiene que soñar, que apostar. Hace varios años estaba repartiendo volantes frente a la iglesia donde bauticé a mi hijo. Por eso quería que sea ahí. Y pude darle una megafiesta".

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